jueves, 29 de septiembre de 2016

Palabras (1)/ La lengua del malón

Opaco:
Ponele tres millones de estrellas mirándolo y no, no te refleja ni la milésima parte del brillo de media. Nada que hacer.
Opacidad:
Una sensación, apenas. Una lucidez que no se define y va. Depende de su propia densidad para que la luz se abra paso con fuerza o tal vez con libertad o quede atrapada en su propia maraña de moléculas. Así, como si fuera un ópalo cuya constitución de agua varía y el agua es ese espejo de la luz. Más luminoso ahora que empieza a amanecer.

Brindemos por los sustantivos abstractos para que de una vez por todas y en este instante le den muerte a todos los adjetivos que se empeñan en fosilizar con la calificación
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