viernes, 19 de agosto de 2016

Viento lejano

Lo que era por decir quedó en el miedo puro.
Después ya no se supo cómo era  la luz que había habido,
ni cómo la impostura de ese beso
ni la cuajada pregunta irreverente.
Larga la noche para beber dos tragos
y ninguna palabra:
solo un viejo mercado de gestos deslucidos
y un temor como fuego quemando la garganta.
La mano contra el vidrio para sentir el frío
y la herida profunda del disfraz repetido.
Alguien arrugó despacio los dobleces del cielo
y todo fue ceniza
que se llevó aquel viento lejano.

1 comentario:

Horacio Tubbia dijo...

cómo se agita y nos inquieta lo que no se vivió por miedo... qué buen trabajo traducirlo en tan bello poema.. que la belleza del poema sea precisamente la expresión de eso dolor ahogado, retenido. Gracias!!!!

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