domingo, 28 de agosto de 2016

Te digo que es amor

He tendido la cama con sábanas que vuelan, pero no me he ido con ellas por los cielos como aquella Remedios: simplemente por la ventana abierta entra el sol a posarse en el cuerpo fragante de los besos: resurrección de todas las abejas del amor. El jardín se ha lanzado de lleno por los vidrios abiertos y trae sus mensajes de hilos tempranísimos. Mejor estar de este lado del mundo en el que alcanza con todo lo que hay: un pan haciéndose de a dos, la película fallada pero vista, los cuerpos anudados en el abrigo del tramo de la vida, la pura luz del sol. No terminamos de barrer, es cierto; pero resuena la risa como un canto y la esperanza es una boca hambrienta que ya no quiere más dolor. Los colibríes llegarán las próximas semanas y entrarán por los postigos con sus fuegos de vuelos suspendidos y su aletear propiciador de brisas. Cambiémonos las ropas, las manos, las palabras. Digamos que el instante oscuro se ha ido con el viento, que el camino incesante ya no quiere volver. La tierra huele a menta: te digo con palabras empapadas que sí, que ahora, que es amor. 
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