viernes, 20 de mayo de 2016

Vos, en tu mesa y yo.

Alrededor del sol damos la cuarta vuelta y se hace tarde la tarde con sus luces carmines delante de la casa. Arde en líquidos tibios el amor que circula por las venas del agua. Vos, en tu mesa y yo, sobre mis libros. Los perros durmiendo vidrio afuera y la gata que corre y juega con su sombra. Es clara vida, de pronto. Como si fuera hilos que se tejen y pasa el aire frío de un otoño que se empecina en apurarse hacia este crudo invierno. La taza de mate cocido, el comentario en esta u otra lengua que habla del amor sin que diga su nombre. Y después esa luz: estrellas diminutas que encienden en la cena, que arropan el sueño, que hacen de resguardo. Yo venía pensando que se sortean vientos y nacen mariposas, que se deshacen nudos y crecen amapolas o anémonas violetas y después las palabras se ovillan en la cama, se duermen en el cuello, detrás de la cabeza y arrullan en su sueño los sueños que tenemos cuando estamos despiertos mientras la casa late como una enredadera en medio de los cristales del silencio con que viene la noche. Así va, comme il faut: un diálogo de pura incertidumbre y bordado en certezas.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...