sábado, 31 de agosto de 2013

Después de una noche de viernes

Al mínimo toque, mi corazón se enciende y abre el pecho para que el fuego salga como la pura risa. En las pupilas arden las hojas de la temprana primavera como si fueran flores en las yemas; y se deshace la lengua en que se dicen palabras inusuales. Más antes o después de entonces me ovillo en el aire cálido y soleado que penetra y se estiran mis piernas al roce despierto de los ángeles que cantan. ¿Oíste alguna vez su voz murmuradora sobre los tímpanos? ¿Sentiste su caricia? Así es mi corazón abierto a media noche y los jazmines son tazones de leche que bebo lentamente. En Ceylán, los limones son de oro a esta hora y nosotros viajaremos para tomarnos una foto en esas playas en donde dormiremos abrazados -como ahora- a la luz de una luna budista y de imprecisa sintaxis. Ni en tu idioma ni el mío habrá palabras que nos cierren la alegría.

viernes, 30 de agosto de 2013

Violeta es una princesa

Violeta es una princesa. Tiene una corona transparente que solo ven sus niñas. Y la dibujan en papeles de colores para que todos lo sepamos. A Violeta la siguen las palabras en todos los idiomas y se le prenden en el pelo como si fueran moños. Ella se pasea entre los renglones con su capa de armiño y terciopelo, y sus zapatos rojos. Yo la miro pasar y agito mi pañuelito blanco. También me saludan sus niñas que llevan coronas transparentes que yo veo.

jueves, 29 de agosto de 2013

Rumbo al sur

En los suburbios de esta noche pasó un tren con sus ventanas amarillas llenas de luces como flores prendidas.  Y vos y yo íbamos en un vagón  que tenía las puertas como el latido de un corazón contento, retenido en su selva profunda de alegrías. Yo tenía en la falda unos bizcochos que había amasado con harina e íbamos comiéndolos de a poco, miga por miga, mientras nos contábamos historias que nos hacían morir a carcajadas por un rato. Después, volvíamos a los panes y resucitábamos inmediatamente para seguir con nuestros cuentos. Por la ventana se veían brillar las montañas con sus mariposas de aire que iban hacia el sur, y vos y yo nos asomábamos para verles las alas y cantábamos para que ellas nos dijeran cómo era el camino. Queríamos llegar antes que el pan se acabara, para bajar junto a las piedras y almorzar unos peces que fueran pedazos plateados de la luna en el agua. Entonces, vos sacaste tu brújula de vidrios de colores y allí estaba el lago, pintado con  su boca traslúcida. Entonces nos dormimos,  el tren subió hasta la orilla y armamos una tienda en nuestros sueños.
(Empiezo a soñar el mes de enero)

La escuela de los perros


Se escapa hasta la puerta de la escuela, y allí se queda, ¿esperando qué cosa? ¿Aprender a escribir sus sueños en idioma de perro que tendrá sus vocales de contentura y misterios? ¿Desearán un relato que les revele esos días primeros en que sus ojos estuvieron cerrados y el mundo sucedía? ¿Qué buscará en la escuela? ¿Querrá jugar con muchos niños en un patio? ¿Saber de multitudes infantiles que ríen y correr como ellos? ¿Saltar con una soga? ¿Sentarse al sol para contar secretos o esperar el recreo para comer un hueso que trajo desde casa? ¿Cómo será que sueña una perra que huye a la puerta de una escuela para esperar allí que comiencen las clases? Le contaré esta tarde cómo es la vida escolar puertas adentro y con paciencia le enseñaré en la casa los rudimentos de escritura canina para que ella, también, pueda escribir su historia si desea.

Futuro

Huele a espíritu primaveral.
En contra de los fríos subhumanos, la luna brilla sobre el espejo transparente de la noche.
Puro deseo de azules sorpresivos.
Y los jazmines abiertos como lluvias de estrellas fugaces en el aire.
Somos la brisa cálida y el perfume de la tierra que tiembla.

Lo que tiene de música el amor


miércoles, 28 de agosto de 2013

Te quiero

Unas tazas.
Veinticuatro palmeras
Los lápices de color en el estante.
Un plato para pájaros.
La ropa que baila en la soga.
El sábado a las diez de la mañana.
El café en la cama.
El cajón de la ropa.
Un marcador que es pincel.
El silencio del día.
El motor arreglado.
La masa que ya leva.
Un viaje que se arma.
La caja de acuarelas de un padre. 
La tristeza y la risa.
Los recuerdos de una vida pasada.
Los padres y los hijos.
Ir al supermercado.
La autonomía de hacer lo que se quiere.
No entretener a nadie.
El abrazo que estrecha.
Origamis perfectos .
Y vos
Y yo
volando por arriba de todo
con el alma prendida.

martes, 27 de agosto de 2013

La verdad

Con su lápiz de contornos suavísimos, la verdad dibujó su relato. Tenía color de bicicleta, de volver y no ver al mirar. Tenía recortes para que no doliera demasiado y la certeza -luego- de que el dolor es la antesala de la cicatriz. La verdad quería, abrazaba, ponía compresas y era tierna sustancia que acariciaba los cabellos y los hacía crecer. Después hubo tristeza, pero era una pena de verdad. 
 

La muerte de los gatos

¿Qué sentirán los gatos cuando mueren? ¿Cómo será el momento en que ven que su alma gastó todos sus vidas, y corre a los pajaritos que remontan las nubes y se pierden en pos de un horizonte inexistente? ¿Verán cómo es su cielo, lleno de pescados y aves, y platillos con crema? ¿Tendrán la percepción certera de que recibieron su última caricia y de que el domingo formaron parte de los que dormían en el cuarto, debajo de una manta? ¿Sabrán que después los ojos de sus dueños se ahogan de tristeza y piensan que cómo fue posible que pasara y esperarán, en vano, su charla  en la cocina helada de cada madrugada? ¿Qué sentirán los gatos cuando la muerte felina, que es sinuosa y flexible, se los lleva y ellos se van, como todos los muertos, que nunca ofrecen resistencia? Como fuera, cuando un gato se muere, el dolor se queda ovillado junto al fuego y cada tanto maúlla con tristeza.

Despertares

Sigo el camino que he dejado marcado con pespuntes. Una tras otra, mis pisadas fijan su huella y la tierra se humedece en el redil oscuro de las marcas. Hay un perfecto aroma a madrugada, a amanecer que limpia el borde de los párpados, y se hace de trigo y agua. Una infusión cargada de sueños entibia el corazón a la distancia. Huele a café, a chocolate, a fruta fresca y ámbar. Estarás dormido, vuelto sobre tu lado, con la mano tomándote del hombro. Puedo leer la hora y verla salir entre las nubes, fosforescente y azul, mientras los perros duermen y respiran un vapor blanquecino de hielo. Dentro de un rato, nos besaremos entre cuatro palabras.

lunes, 26 de agosto de 2013

Un librito de amor

En un librito se guardan muchas cosas: mis palabras, los pedazos de sueño que voy uniendo con mis hilos, una nube que pasa, la imagen de algún lago, un aroma de domingo y de siesta, tu abrazo entre las sábanas. Entre las hojas se me caen las risas, las lágrimas, la prisa, las palmeras que flotan al ras de una maceta. Y todavía quedan muchas páginas para llenar.

Mapas

Regreso.
Y la casa está fría.
Vacía.
Y sola
-con esa soledad del que no tiene tiempo ni para ovillarse a la espera del día-.
Si tuviera más datos, diría que ya no vivo aquí.
No logro encontrar el último sitio donde dejé la taza, ni la sombra de mi pasar, ni el cítrico perfume de mi pelo.
Aquel lenguaje -el que yo mantenía con cada una de mis cosas- no lo habla nadie.
Los rincones dejan sus lenguas inmóviles y me llaman con su mirada anhelante.
No hay piélago más hondo para naufragar.
Sin territorio, deambulo por los mapas que compro obsesivamente para hallar mi lugar. 
Pero,
las rutas bordean mis paredes sin dejarme llegar.

jueves, 22 de agosto de 2013

Fragilidad

La vida es frágil: como una gota que pierde tensión y se deshace. Por las noches, en la oscuridad del cuarto, repaso el día y tengo temores. No me impiden dormir, pero todo se vuelve vulnerable y efímero. Mientras tanto, las arañas tejen su tela y yo pienso. El cuerpo es resistente, pero tiene rutas desconocidas hacia sus propios límites. Solo nos sostiene el amor. El resto del tiempo parpadeamos perdiéndonos en el laberinto de nuestra propia irrealidad. Afuera sopla el viento/adentro teje la araña de mi fragilidad. Solo el amor.

Sótano

Sony DSC HD50

Papá


Canaleta

Sony DSC HD 50

miércoles, 21 de agosto de 2013

Estoy a gusto en vos

Estoy a gusto en vos
y crece un tallo verde en mi cintura.
Estoy a gusto en vos
y tus palabras me regalan una vida distinta
en la que todo es  fácil y así se vuelve bueno.
Y cuando llego,
corro el cerrojo de la puerta
y me saltan los perros con su danza de feroz alegría
y luego sale el gato a maullar detrás de las palmeras,
yo dejo mi mochila junto al muro
y me trepo a tus brazos
y estoy a gusto en vos
porque, de pronto, ya no hay nada en mí
que me parezca roto o ausente o vacío.
Y como una madeja de lana colorida
corren los días frescos hacia otra primavera
y estoy a gusto en vos.

martes, 20 de agosto de 2013

El baile de la memoria

Anoche, mientras la lluvia caía en el patio, recordé cuánto hacía que no pensaba en vos. En vos y la lluvia. Quizá porque te moriste un día de sol radiante, de esos que son una puñalada en la nuca, me angustiaban los días de lluvia, pensándote en el cementerio, solo, con el agua que se filtraba entre las piedras y mojaba el cajoncito que tenía tu cuerpo. Entonces recordé también aquel personaje de García Márquez que tenía una urna con los huesos de sus padres y los llevaba de acá para allá, y adonde iba lo acompañaba el taquetaque de los huesos chocando entre sí, como una musiquita. Y pensé que quizá eso sea la muerte de los que amamos: un ir diluyéndose para reaparecer de vez en cuando porque llueve, o sale el sol, o nos asaltó el perfume de algún jazmín. Una deja de extrañar, es cierto; pero no de querer, porque la casa del corazón siempre levanta nuevos cuartos y no clausura los que se han quedado repentina y tristemente sin habitantes. Vayan  estas palabras a la memoria que se viste de ropas inesperadas y sale a bailar.

Semanal

Vista desde aquí, la semana es infinita y extensa. Después la voy devorando a mordisquitos; y, de pronto, el plato está vacío y el tiempo recomienza. Y yo voy, con mi antigua maleta de cartón, de sitio en sitio, de día en día, como si fuera una niña que junta guijarros para regresar. A veces me descubro y me da el sol; otras, de tanto andar, ya no sé bien por dónde debo ir.

lunes, 19 de agosto de 2013

Lista de lunes

Un aroma de tierra regada.
Un sol que se enrojece sobree un horizonte que no se puede ver.
La cosecha tardía.
El deseo y su flor.
La lluvia que no llega.
La noche que se cae.
Una copa y su luz.
El cuerpo que se adhiere.
El agua que lo moja.
La tristeza de mañana.
Las ganas de reír.
La tinta con que escribo la almohada.
Lo que no voy a dejar de decir.
(Todo lo que puedo recordar/ lo otro ya dejó de existir)

Tierra fértil y cenizas

Mujeres, debo decirles algo: delante mío ha pasado tres veces un hombre, y llevaba en sus manos una ofrenda de tierra fértil y cenizas. Eso me hace sospechar que ya saben que los tiempos helados van cediendo, y que la primavera comienza a despuntar con su rueda de brotes incipientes. Desde mi posición, tengo una vista privilegiada hacia los tenderetes y las avenidas, y lo he observado con atención: tres veces y siempre el mismo perfume a jardines y huertas, la misma nostalgia de los campos en flor. En la tercera pasada, ha girado su rostro, sin detenerse, y, antes de desaparecer en el túnel por donde pasan los carros cada mañana, ha murmurado unas palabras que no llegué a distinguir; pero me estaban, sin dudas, destinadas. Entonces, me ruboricé, como corresponde, a una mujer que aguarda el comienzo de la primavera: todas sabemos lo que de rito encierra la tierra fértil y las cenizas que se esparcen en los territorios que pronto empezaremos a sembrar. Es un hombre alto y fuerte, y alcancé a vislumbrar una luz clara en sus ojos raudos. Mi madre diría que no es de buena mujer mirar los ojos de los hombres, pero, qué sabrá ella si hace veinte años que duerme sola y perdida. En el templo se acumulan las ofrendas, pero yo ya elegí. Esta tarde, cuando el sol caiga a pico contra la muralla del oeste, bajaré al río a refregar mi vestido blanco entre las piedras y me sentaré en la orilla. Sé que él pasará y me ofrecerá que durmamos juntos en la hierba. Lo haré, porque ya llega la primavera y él ha hecho su ofrenda. Nada acuna mejor que el peso de un hombre al dormir: los sueños se hacen espesos y carnosos y dan frutos en el verano para saciar la sed.  Así que ya  saben, mujeres, no me esperen esta noche en la ronda, porque no volveré.

domingo, 18 de agosto de 2013

Ser niños

Un barrilete azul en un cielo verde.
Un altillo con una carpeta de papeles de chocolates alisados.
Un ciruelo bajo la lluvia en un jardín.
Un libro troquelado con casas de muñeca para armar.
Un reto y unas perdices sin comer.
El correo del zar que se llamaba Miguel.
Un abuelito Milkibar que hacía desaparecer una moneda tras la oreja.
Largos viajes en tren hasta el sur.
Unos libros de Monteiro Lobato con tapas rojas.
Un pizarrón verde y unas tizas.
Una caja de pinturitas Caran D'Ache.
Un vestido con canesú de flores y unos zapatos de charol.
Una tarde de elástico en el patio.
La fantasía de ser huérfana para ser feliz.
(Todo esto me lo dijeron unas palomitas que me acaban de regalar porque me porté bien)

sábado, 17 de agosto de 2013

Sábado a la noche en zona Sur

He amasado pensando, mientras la voz de él sonaba afuera. Estaba hablándole a los perros o tal vez a sí mismo, o quizá susurraba sus canciones en francés. Lenta la noche se ha trepado por la medianera y ya cayó. Antes había ido al mercado y paseé entre las góndolas buscando harina y levadura. Cuando volví a casa, el cielo del sur estaba fosforescentemente azul y la luna colgaba como una piedra. En un rato, él dejará sus herramientas y entrará. Yo encenderé el fuego, estiraré la masa y la pondré a hornear. Como siempre, antes de dormir, él me hará reír y mi sueño se llenará de barcas y peces dorados que nadan como sonrisas a favor de los vientos. En su abrazo atravesaré la honda marejada del amanecer y emergeré a la superficie como una sirena salpicada de pura espuma. Habré confirmado el axioma de que la buena vida es de una completa simplicidad.

18º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura

¿Gramática de frase o gramática de texto? ¿Sigo enseñando sintaxis? ¿Para qué les servirá a los adolescentes? ¿De qué hablamos cuando decimos "enseñar lengua"? En la escuela, hemos pasado del enfoque gramatical al comunicativo pinchando a la Bella Durmiente con el (h)uso para que se duerma de una buena vez. Pero, a la vez, hemos acusado recibo de los embates de las nuevas tecnologías que cortan por lo breve, lo instantáneo y lo no lineal. ¿No será hora de despertar a la gramática y pensar para qué emplearla a la hora de enseñar a leer y escribir? Para debatir sobre gramática, adolescentes y didáctica, estaré en el 18 Foro Internaciona por el Fomento del Libro y la Lectura en Resistencia, Chaco, los días 5 y 6 de septiembre.

Hablemos de sexo

Hablemos de sexo: 
eso que sucede cuando la ternura se hace cuerpo, 
y se expone al abrazo, 
concreta, 
ineludible, 
desgajada en la piel que pliega su tibieza. 
Cuando la luz se agosta 
y quema, transparente, 
y no se ve otra cosa que no sea deseo 
y las manos se buscan 
y mientras tanto el mundo, gira ciento ochenta  
y no se halla porque nos ha perdido. 

Hablemos de sexo: 
y las pestañas son los palotes de André Bretón 
y cubren la mirada 
que mira para dentro 
y refleja sus luces en un ardido espacio 
que es un rincón oscuro,  
besado por las bocas. 
Y las mordidas cruzan pendientes, 
y se asoman a un vértigo 
que abre las junturas, 
que doblega los miedos, 
que sutura fragmentos. 

Hablemos, 
pero que sea siempre después, 
así el signo escribe significantes propios: 
imágenes acústicas, 
visuales, 
olfativas; 
imágenes de tacto, 
y de papilas 
con que denominar eso de lo que hablamos 
cuando el mar se estremece y la luna se duerme.

jueves, 15 de agosto de 2013

Qué vida de perros

Y sí, la tipa se fue atrás de otro. Qué le vas a hacer. Es así. El problema es que vuelve y vos te enternecés y la dejás. No tenés la fuerza prohibirle la entrada y que se muera afuera. Te doblega la voluntad, la muy perra. Y ni qué decir que es el otro el que siempre te la deja en la puerta. Porque vos, lo que es vos, en tu mismidad animal más profunda, te quedás boqueando con medio cuerpo para afuera, pispeando para ver por dónde se fue atrás de ese; y te quedás colgado en esa espera hasta que llega alguno y lentamente te hace volver a la realidad y a tu sitio. Así no va; rescatate, fierita. No podés tener esta vida de perros por esa que se va y vuelve, y vos otra vez ladrándole como un perro malo, pero que no muerde.

Agujas

Hoy he pensado que somos como agujas: un largo hilo enhebrado de colores distintos. Algunos frágiles, otros extensos, con puntas afiladas o romas. Subimos y bajamos por la tela, nos ocultamos en el revés y asomamos para ver lo que está allí. A veces zurcimos fragmentos desparejos, repasamos un ruedo que se fue descosiendo, abrimos un ojal, ajustamos botones o vamos y venimos sin mirar pero dejando detrás un paisaje bordado que se cruza con los que trazan los otros. Hay agujas con las no podemos ni siquiera mirarnos, pero hay otras en cuyo hilo suavísimo logramos reconocernos y andamos a la par, nos dan confianza, nos entregamos a la cadencia de los puntos que nos cosen. Y así se hace la vida en una trama que no se sabe sino a medida que se la va haciendo: de aguja a aguja, hilo con hilo.

Papeles de madrugada

A esta hora todavía es la noche. Las calles tienen sus párpados cerrados y duermen. Yo pliego papelitos en los que, mientras salgo del sueño, escribo las palabras que me acompañarán cuando el sol se trepe por los murallones del día; palabras que son trazos de tinta sobre la hoja temblorosa del amanecer; que son peces aleteando tras el sentido, locos de significación. Y los papeles escritos en la oscuridad se llenan con los desconocidos sonidos de la madrugada que se deshace entre mis dedos cuando los pliego, vuelan en medio del cielo fosforescente y azul, a través de la ciudad y sus bordes, y más allá, donde las avenidas son cintas heladas y desiertas,  llegan a tu ventana y esperan a que salga el sol.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Caballos

Chevaux de la Camargue. Saintes-Maries-de-la-mer, France, 2009 
Los caballos de la extrañeza galopan por la llanura de mi pecho. Hablan entre sí y se cuentan los colores de tus ojos, que son el cielo donde ellos buscan las estrellas por las que subirán hasta el viernes como si fuera una escalera de peldaños encendidos hasta tu abrazo. A veces se detienen en medio de un galope, desorientados, y no saben por dónde seguir para encontrarte en los días que faltan. Dan vueltas en una calesita de palabras donde suena mi risa y tu voz que los nombra. Se amansan  entre mis manos y los arropo en una caja repleta de secretos. Sube la luna como una enredadera por mi cuello y tiene algo de agua buena. Hablamos -vos y yo-, y las palabras tejen texturas de caricias donde se duermen las ternuras hasta que se hagan besos.

martes, 13 de agosto de 2013

Zurcidor

Él se sienta a mi lado y, mientras me cuenta historias de mares y de islas, o de camiones desbarrancados en la nieve, va zurciendo con un hilo de besos los pedazos de mi dolor. Cuando me doy cuenta, su hilo ha dibujado en mi alma árboles, pájaros, perros que ladran, elefantes y lunas de papel.

Langue d'amour

El amor es un lenguaje: las palabras con que te nombro, las que usás para decirme, las que inventamos para nuestros ritos. Como todo lenguaje, permite comprender el mundo, en este caso, privado e íntimo, pero mucho más vivo que el que late más allá.

lunes, 12 de agosto de 2013

Una cama pequeña

Había una vez una princesa que dormía en una cama tan chica como una cáscara de almendra. No necesitaba más para pasar sus noches. Ovillada sobre sí, se tapaba con sus sábanas blancas y se dedicaba a soñar. Una noche, la princesa invitó a un príncipe a dormir en su almendra.
-¿Juntos, ahí? -dijo él- No vamos a entrar. Es demasiado pequeño para los dos.
Pero, cuando las estrellas coronaron el cielo frío y en el palacio enmudecieron todos los rincones, los dos se metieron en la cáscara para dormir, a falta de otro lugar mejor.
Al principio, el príncipe dio un par de vueltas para acomodarse y, sin darse cuenta cómo, se durmió en un dos por tres.
Entonces, por obra de los sueños  -que son mensajeros de los deseos- la almendra empezó a crecer hasta albergar en su interior una anchura mayor que la del mar. En su dormir, el príncipe sintió el perfume violento de la tierra húmeda y las raíces de las plantas que crecían junto a su nariz. De un rincón del lecho salieron volando unas garzas blancas que remontaron por el cielo violeta de un atardecer. De un macizo de amapolas , unas mariposas amarillas se desprendieron mientras las golondrinas se acercaban a unos acantilados espumosos. Un bosque de pinos verde oscuro se abría más allá del sol que comenzaba a caer.
A la mañana, cuando abrió sus párpados, vio que había dormido toda la noche en los brazos de la princesa, los dos apretados en la cáscara.
-¿Y? -le dijo ella.
-No me vas a creer si te dijera que dormí en un sitio ancho, con bosques y unas golondrinas de un color...
-¿Así? -dijo la princesa mientras se reía tras una pluma azul.

Nada importará

Voy a bordar un camino de pájaros que termine en el nido que me ofrecen tus manos. 
Voy a tejer un abrigo de luces que termine en la risa que me alberga en las noches.
Voy a zurcir mi canto para que suene como un cristal en tus oídos suavecito.
Después me dormiré y nada importará porque te quiero.

sábado, 10 de agosto de 2013

La enredadera

En esa casa que es la vida que una ha construido yo he decidido todo: el color de mis puertas, la dirección en que la luz del sol deseaba que llegara, las sábanas, los gastos cotidianos, los hijos, la carrera y sus infinitas ramificaciones. He llegado a habitarme, extensa y frondosa, como una enredadera que no consulta por dónde dar sus hojas con la tierra o el muro. Pudo haber sido peor y sin embargo sobrevivo. De tanto arañar mis decisiones no hubiera podido imaginar que hablar es un milagro, que las palabras saltan como piedras de colores en el agua, hacen sapitos, comparten la alegría de vencer sus propias gravedades y costumbres, que van y vuelven de una boca a otra y se repletan de emocionada savia. Eso quiero decir- y no me sale-: hoy ha pasado algo importante y ahora es pura luna sobre una decisión que compartimos.

jueves, 8 de agosto de 2013

Leo

Leo
el alfabeto de las manzanas cayendo desde el árbol
la cara  del dolor  cuando cierra sus ojos
los charcos de las manos que acarician las hojas
el envión de las palabras cruzando por el cielo
los pensamientos con pesas por debajo
el murmullo del mundo que suspira
las migas del esplendor con que amanece.

Leo
las cifras de la luna con su halo de bruma
la melodía del paisaje cantada en el verano
los animales perdidos en  tintas transparentes
las niñas que saltan en la calle
el fulgor de la historia
la marca del relato que la anuncia.

Leo
el mañana en las vías del puente
los engranajes de la máquina del alma cuando calla
el manto con que abrigan los pájaros la noche
la calcinada tarde en que brama la siesta
el recorrido mar y su espuma con peces
las uvas de la espera sobre el plato.

Leo
la piel del día con tu luz contra el cuerpo
la boca del deseo que se besa en la calle
mi amor entre los pliegues profundos de tus sábanas
el vapor del abrazo que retrasa la muerte
la sombra que bebemos para vernos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Acá

Querido caballero:
El día que usted venga voy a darle mi mejor silla para que esté cómodo. Tengo una bella taza para beber café y una copa de cristal donde servir el vino. De cocinarle no le digo nada porque hace meses que come mi comida y, hasta ahora, no he recibido ni queja ni reclamo sobre el tema. Espero que en este acá pueda sentirse como allá que es más o menos como decir lo mismo o algo parecido. Yo estaré algo inquieta. Siempre me pasa cuando alguien llega, pero después se pasa. Usted ya sabe que tengo algunas pequeñas dificultades -nunca las he ocultado. Así que le pido que si me ve treparme por las sillas restantes, hablar sin detenerme, estrujarme las manos, retorcerme el cabello, decir las mismas cosas varias veces, usted haga como si nada de eso estuviera sucediendo. Es que a veces se me desbocan los caballos de la ansiedad y el temor y si los callo galopan como idiotas sin que nadie los frene. Lo que quiero decirle  es que hace días que intento no darle entidad a mis fantasmas: a esta altura sé que si no los miro terminan disueltos en la nada.  También quiero que sepa que deseo que haya mucho sol para que podamos perdernos en el laberinto sin fin de estas calles y morirnos de risa desplegando las alas para salir por arriba que es como corresponde.
A la espera de tan crucial momento, lo abrazo y lo beso como sé yo hacerlo.
Julieta
PS: Que la noche estrellada lo encuentre otra vez bajo el balcón, pero esta vez de mi terraza que no será Verona pero alcanza.

martes, 6 de agosto de 2013

Que así sea

Que me lleven los vientos
Que me perforen las lluvias los pasados
Que quede mi mirada en carne viva
Que mi piel se haga fuego
Que tiemblen mis pestañas como juncos
Que mi sombra se quiebre
Que mis pies se hagan alas
Que diga las palabras como si fueran lanzas
Que escriba con los dientes a pura dentellada
Que se quemen mis lágrimas
Que no me quede tibia ni cómoda ni mansa
Que respire en el vértigo abrasado de un sueño
Que no zurza mis días y los deje escaparse
Que tu amor sea a baldes
Que lluevas sobre mí para que crezca un bosque
Que el cielo sean tus ojos
Y entonces yo me ría para siempre.

Voulez-vous un café?


Anochecer

Los pájaros de tu ternura caminan por mi vientre y abren las alas en el ancho cielo que, de tanta luz, es casi blanco. Después anidan en mis claviculas y les canto para que puedan dormir.

domingo, 4 de agosto de 2013

Una casa en el medio de una manzana

Tengo una casa pequeña. Entra. Con cuidado. Hace más de tres años que no recibo visitantes. Este es mi cuarto. Aquí están todos mis cuadros, cada uno de mis libros, mis fotos, lo que traje de muchos otros lados. Aquí he pasado los años en que fui lastimada, como una fiera, lamiendo mis heridas. En este rinconcito pensé que la vida era un caracol encerrado en mi mano que no saldría nunca. Como verás he pintado algunas mariposas en el techo y unas flores en la puerta, hay unos peces azules que cuelgan de mis vidrios y una silla donde sentarse a mirar el cielo que cae derramado en enero en el patio. No es mucho: no hay árboles, ni jardines, ni techos de tejas imposibles.Una canilla gotea en el baño y hace falta una luz mejor cuando cocino. Por un tiempo serás mi invitado. Me cuesta que la gente se haga dueña del único lugar donde puedo ocultarme. Tendrás que ser paciente. Mucho. Yo sabré recompensar mis miedos aunque tiemble como una hoja debajo de la lluvia. Solo piensa que te abro la puerta y te entrego la llave y hace más de tres años que nadie ingresa en mi casa, se sienta entre mis cosas y acaricia mis manos mientras hablo.

sábado, 3 de agosto de 2013

Elección

Quizás el presente sea una dentellada en medio del devenir.
Quizás haya habido un antes para que exista este ahora.
Quizás en la oscuridad las cosas cambian sus formas y se revelan.
Quizás no sean necesarias las palabras cuando beso tu cuello al amanecer.
Quizás no existan absolutos que se devoren la maravilla del mantel amarillo y de reír.
(De todos los momentos habidos elijo este para vivir)

viernes, 2 de agosto de 2013

La posibilidad

Decir "te quiero" en voz baja, como si fuera un batir imperceptible de las alas, es lo que permite que las golondrinas remonten vuelo y se abra el cielo -azul, infinito y profundo- como si fuera un mar de aire cristalino y una noche que lleva hacia otro límpido amanecer.

Días cortos

Yo soy la que golpea la puerta de su propia cabeza para ver si alguien la quiere recibir y la que, cuando escucha la llave girando en la cerradura, huye para evitar que no le permitan entrar. He ido por infinitas ciudades llamando casa por casa hasta que los pies me sangraron de tanto buscar; pero no quise que nadie se acercara y me lamí las heridas hasta hacerlas cicatrizar. Alguien me ofreció comida que rechacé y me alimenté con bayas y hierbas amargas que solo me hicieron vomitar. Dormí muchas noches heladas a la intemperie por temor a despertar desprotegida en el lecho caliente que alguien había armado atrás del hogar encendido para mí. Ahora, cuando los días se acortan, solo deseo zurcir los retazos y reír.

jueves, 1 de agosto de 2013

Un mensaje entre mis libros

Con la letra que tuve hace tiempo te he dejado un mensaje entre los infinitos libros que tapizan mi casa. Es un mensaje breve que escribí con una pluma que dibuja y en tinta azul cielo. El borde de la hoja está llena de pájaros que se "enalan" besándose debajo de la lluvia. Los renglones son suaves como líneas de niebla. Escribí mi mensaje para que solo vos lo leas y dice exactamente eso. Tiemblan las páginas de todos mis poemas con el batir del corazón de mi mensaje, que es tuyo, solo tuyo. Y está esperando en las palabras que yo estuve leyendo desde que te esperaba sin saberlo.

Los tallos

A medianoche apago la casa y me acuesto con mi memoria, que es prodigiosa y teje sueños. Sobre mi almohada quedan los animales que se escapan y una calle angosta donde el atardecer es rojo y sangra. He aprendido algunas cosas: esas huidas (las mías) solo tienen que ver con mis relatos, y son tules bordados con estrellas de hielo. Camino por veredas infinitas adonde todos los temores se acumulan sobre la iterativa costumbre del comienzo. Y nadie dice los secretos que se esconden en los húmedos pliegues del corazón que canta.
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