lunes, 17 de septiembre de 2012

El tiempo

El cansancio y no tener el tiempo para pensar que no hay tiempo para hallar el momento del descanso. La agonía del tiempo: verlo morir segundo por segundo y decir qué cosa estúpida eso de mensurarlo cuando cae la lluvia sin cronómetro sobre las paredes cerosas. El tiempo en que apoyo la cabeza en la almohada, digo se terminó y sé que estoy mintiendo; porque, en la oscuridad, mutan los signos que lo mensuran todo. Hasta el aire que sacude mi sangre, la oxigena de golpe y se lleva lo que queda en la noche latiendo dentro del saco del sueño. El tiempo que se fue sin que lo haya sentido y lo dejé partir en astillas saltando contra el viento. El tiempo en que lloré y ya te habías ido, lejos, a un mundo inaccesible, opaco, taciturno. El tiempo de las puertas que se cierran, golpéandose bajo el sol del desierto. Después me siento en el umbral y dejo pasar el tiempo: que entre, que ocupe todo con su infinito presente, que se haga el dormido y me deje unas horas en paz sin nada que me atormente: ni la costura, ni los hijos, ni la leche en el fuego. Sola de soledad profunda, abstraída de todos los relojes, de todos los espacios, en la profunda pradera del silencio.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Azul

Azul: azulino. Azul mar. Azul cielo. Azul mosaiquitos uno al lado de otro. Azul profundo. Azul superficial. Azul ultramarino. Francia, azul Francia. Azulado, azulotrolado. Azul celeste. Azul turquesa. Azul zafiro. Azul cromo. Azul cobalto. Azul violeta. ¿Azulrojo? Azul sangre. Azul verdoso. Azul Hielo. Azul frío. Azul petroleo. Azul oscuro. Casi negro azul. Azul agua. Azul mar. Vertiente azul. Azul Prusia. ¿Azul austrohúngaro? ¿Azul Sissi emperatriz? Añil azul. Azul claro. Liviano azul. Azul de guarda griega en peplo azul. Azul Phthalo. Lapizlázuli azul. Azul de cian. Caeruleo azul. Azul kalfú. Espectral azul. Azul campos de azur. Azul señal. Azul pastel. Lejanía azul. Azul nostalgia. Azul acero. Azul mañana. Profundo noche azul. Azul pupila. Azul ahogado. Azul pupila. Azul uña de asfixia. Cianuro azul. Azul de golondrina de verano. Azul genciana. Azul gerbera. Azul anémona. Medusa azul. Índigo azul. Sombreado bosque azul. Azul orilla. A su lado es todo azul.

Nido

Me cruzo y me descruzo sobre mí. Me anudo para que no se escapen más palabras hasta el instante en que deban partir, las anido para que crezcan bellas y aprendan a  volar: fortalezco a algún que otro verbo, sereno a un adjetivo que intenta devorar el sentido sencillo de una frase, podo las ansias de una serie de adverbios y le asevero a un sustantivo temeroso que es su hora. En el centro de mi exiguo cuerpito voy gestando los mundos que me habitan y son vorágines de colores, de agua, de tierra macerada con el tiempo. Después, mis palabras se van por las praderas blancas de los papeles a habitar otros cuerpos, hallan en otra sangre sentidos diferentes y cada tanto me envían un escueto mensaje: "Estamos bien". Yo las recuerdo con nostalgia y felicidad.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Ahora

digo que sopla un aire que me quema y es ahora y es distinto. digo que una por una van ardiendo las bocas que dicen las palabras que yo digo y es ahora y nunca se deshace la sombra. digo que a veces tengo frío pero ahora las oraciones me arropan la piel que se desnuda. ahora, aunque yo haya quedado sola porque vos tuviste la idea peregrina de morirte. ahora que no llueve digo que bailo con mis tacones altos para llegar al cielo por una escalinata de cristales. ahora es como siempre. y se abre una ventana bajo el sol encendido.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Escrito en el cuerpo

La escritura. Como una construcción. Como una palabra que se dice a la otra. Como un sistema. Como un valor. La escritura. Como una marca. Sobre la superficie lisa. Virgen. Como una huella que perdura. Como un surco abierto apenas de donde nacen letras encadenadas. Como una sujección para atajar el viento del lenguaje que era un virus imposible de obviar. La escritura en el cuerpo. Como una historia que se hace y se deshace, se arma y se desarma. Y tengo tiempo de borronear, de intentar otra frase, de buscar otra verbo que justifique tanto vocablo suelto, tanto sintagma estampado en el aire que se aleja. La escritura que permanece. Sobre la hoja. Sobre la piel. Sobre lo que yo digo y se objetiva y ya no es yo y queda atado al dibujo inmortal de las letras. La permanencia cuando todo es efímero. La permanenecia en medio de la lluvia de palabras que se van.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Poner el cuerpo

Poner el cuerpo la sangre glóbulo por glóbulo la piel que se desarma y no limita lo ilimitado de la duda Poner la carne hasta que solo quede el alma descarnada y encranada en el aire el agua el fuego Poner lo que se tiene y lo que falta y no saber decir que no se puede más y al dormir cerrar los ojos y liberar los sueños que se vuelven manojos de palabras inconexas sin cohesión naufragando en sintagmas que se ahogan y al despertar saber que esto es mío que no tengo tus miedos que los míos son otros que puedo acompañar un paso titubeante pero voy por mi huella sin cuerpo porque lo puse tantas veces que me he quedado huérfana de músculos sin huesos pero más fuerte y duradera llena de ideas que titilan como estrellas de niebla llena de luces que se incendian en el hueco húmedo donde navega el alma. El cuerpo se diluye y ya me crece otro para volver a cero para ponerlo en juego para arriesgarme otra vez a perderlo y así nacerme cada día del barro del dolor y la alegría.
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