domingo, 22 de julio de 2012

Pre festejo

Hoy, cuando se hagan las doce en todos los relojes, cambiaré otro año. El día se hará otro y tendré otra piel que brillará a la luz de la luna y las enredaderas estirarán sus hojitas de invierno para alcanzar mi nuevo año con sus aplausos de ramas y de verdes. A esa hora, miraré en mi maleta de cartón de colores: hay que empezar sin lastres, apenas las cosas necesarias; así que tiraré lo que viene sorbrando y guardaré lo que siempre atesoro: el amor transparente de mi hijo, un par de amigos, los libros, las palabras, el recuerdo trémulo de quienes son mis muertos, mi famila perdida en lejanos confines de su diáspora, mi casa de juguete, mis dibujos, mi gato, mis relatos. Entonces bailaré en el piso helado de la terraza con la ropa lavada hasta que salga el sol y sea mi cumpleaños

domingo, 15 de julio de 2012

Mecer

No puedo más de tanta pena, dijo la niña que yo había sido. La senté en mi falda y la acuné mientras le cantaba alguna de esas canciones que yo había aprendido después. Sentía apenas su cuerpo de pajarita y cristales que sonaban con el aire frágil de su respiración. Se quedó dormida y de su boca fueron saliendo colores, sonidos suavísimos, notas de niebla, perfumes de panes, aromas de cuartos cerrados donde había burbujas, princesas a caballo y príncipes que saltaban hasta ventanas imposibles, una casa de muñecas de la mano de un padre, papeles donde no se oían los gritos, manos que desgarraban la calma del agua, silencios espesos que solo se pasaban de rodillas que sangraban, dos niños que corrían, estantes de libros donde el dolor no podía subir, lápices y pinturas que eran altas murallas. La mecí tanto que yo y mis penas nos quedamos dormidas. También.

Mirada

¿Qué miro? ¿Desde qué lejano andén antes de irme? ¿Qué dicen mis palaabras de aquello que no fue? ¿Por qué hablan del desencanto con la acidez imprecisa de la pena? ¿Acaso porque el mundo no revela la perfección soñada en las letras de molde? ¿Por qué miro en colores y entre las líneas del lápiz se me escapa la niña que desea, que quiere que la busquen, que la acunen, que le digan que existen otros cuentos todavía? ¿Por qué la mirada vuela entre la desazón y la esperanza eternamente frágil?

domingo, 8 de julio de 2012

Caricias

Me quiebro entre tus manos como si fuera un junco que se hamaca en el viento que cerca las orillas que se hunden al borde casi al borde donde mueren los besos que estaban olvidados en los labios abiertos que se hicieron profundos como estanques donde crecen los juncos que como yo se quiebran y exhalan sus suspiros delgados que resbalan y tiemblan después. Siempre después.

Prisión

Se amontonan como piedras pequeñas, y cuando querés darte cuenta ya son un muro.
Impenetrable.
Opaco.
Sumado a otros muros que te cerca.
Y no hay escapatoria, solo mirar arriba y ver el cielo azul como un vidrio pulido y transparente.
Y las nubes que pasan: una tras otra con su carga de agua, con su viento enredado, con su aroma de campos.
Todo verdor florecerá entre las piedras limándoles la oscura contundencia.

jueves, 5 de julio de 2012

50 años de prisión.

Dijo guerra y fueron mujeres embarazadas dando a luz esposadas, fueron cuerpos hundiéndose en las aguas cuando aún respiraban, fue carne lacerada en la tortura, fue robo, allanamiento, desmesura bestial. Dijo guerra y fueron bebés que quedaron sin nombre y sin fotos, fueron hombres enterrados en tumbas olvidadas, fueron balazos en medio de la nuca como flores abiertas, fue hambre y miedo. Dijo guerra y fue una adolescencia robada que no vuelve. Fue guerra dijo y morirá en la cárcel para siempre con todos sus fantasmas, si los tiene; porque no hubo batallas que asentar en los libros al lado de la suma de los muertos, los desaparecidos, los idos, los perdidos. Dijo guerra y abrieron detrás los calabozos: el último monarca de la muerte queda preso.

(Estás donde deberías haber estado siempre, Jorge Rafael Videla)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...