miércoles, 27 de junio de 2012

Lobos antárticos

La ciudad se estrellará en la imagen que tiene de sí misma, y sus partículas volarán en el aire como burbujas brillantes y vacías. Mientras eso suceda, tu boca buscará los lobos asilados en la frontera de mi piel y los empujará al exilio de mis besos. Veré tus colmillos fosforecer en la pradera de mi vientre, buscando los trigos suavísimos de mi cintura para mecer allí las horas que logramos robar a un día inexistente. Después se hará la noche, y, tras ella, el día será otro. Los lobos dormirán hasta que la luna vuelva a cargar su halo con la humedad de todas las estrellas y asaltarán mi cuerpo en cuanto duerma porque están cebados y buscan mi perfume por los helados horizontes de la Antártida.

martes, 26 de junio de 2012

Relatos diarios

Suena el viento entre las hierbas y la noche va dejando sus ropajes de gasa para ascender desnuda hacia la luz. Atrás quedan los párpadeos de los silencios y se puebla de voces el borde de las horas. El mundo se hace carne y canta. Burbujean las tazas, se disuelve en la imagen el viento que borró las siluetas. El día pone en marcha su rueda y gira. Vos pasás tu mano por mi cuello como quien acaricia a un animal dormido. Y me ofrecés otro relato para empezar el día.

lunes, 25 de junio de 2012

Solo para que duermas

Me levanto como si no tuviera cuerpo, insonora, insomne, incierta. Para no despertarte, para que tu sueño de mandrágoras y bosques se prolongue y reverdezcan otros amaneceres pretéritos en que no nos sabíamos. Me levanto y no enciendo las luces y hago un café que desearía que fuera sin aroma para que no te busque. Me escondo de mí misma, de todas mis palabras para que no me oigas y duermas con las náyades azules de la noche que permanece sujeta por mis manos, solo para que estires tu respiración contra los horizontes donde el día pelea por nacer y abrirte los ojos. En un rincón escribo porque no conozco otra forma de ordenar mis fragmentos y mis vocablos entonan una canción de amor que es melodía solo para que duermas.

Amanecer

Suavísimamente lenta se desgaja la hora como si fuera azúcar ensalivada y densa. Los primeros instantes son gránulos perfectos y hieren los labios de la luna que se ha abierto en una luz oscura, azafranada y púrpura. En los bordes desparejos se ocultan algunos recuerdos taciturnos que no quieren morirse y resiten al río en que se oyen como pájaros los avisos del aire. Los últimos momentos van casi imperceptibles, disueltos como crímenes que nadie supo ver. Queda aún una mano demorada en un pliegue de sábana, la calidez perfecta de unas yemas dormidas en la piel que alojó su fragancias. Y no hace falta hablar, porque las palabras son los signos vacíos del día que comienza, huérfano todavía de memorias.

domingo, 24 de junio de 2012

Disolución

Las miradas apenas aletean. Se disuelven bajo los párpados cerrados por el sueño mientras dibujan un prolongado universo de trazos, finos como gotas de rocío. Hablan las tintas con que la noche relató sus historias, las palabras de caligrafía perfecta con que el día anudó circunstancias y así dijo lo que quedaba como un sombra biselada atrás de los cristales. La medida inexacta trepa la hora para abrirla con sus dedos de luz anaranjada. ¿Quién podría asegurar que ya estamos despiertos si aún no han cantado los pájaros de este húmedo invierno?

sábado, 23 de junio de 2012

Y yo me iré...

 Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando...
Juan Ramón Jiménez
Cuando un día se sequen mis palabras y no corra en río la sintaxis hacia el nudo que habita en mi garganta, ese día ya no me busques porque estaré como un saco vacío, muerta, olvidada de todo y de todos. La muerte es un silencio en que algunos recordarán los verbos que yo dije y volveré a mi huerto para sembrar de sílabas los besos.

viernes, 22 de junio de 2012

Laberinto

En el laberinto acerado de las palabras hallo el centro que es rojo como la sangre que circula, que hace río y se agolpa en el latido que me sacude el cuello. En el laberinto perdido de mi lengua me disuelvo y me encuentro, escribo como si hubiera, entre las sílabas, alguna grieta para colarme y escapar de mí misma. Afuera, junto al río, los alamos sacuden su cabeza. Yo no los veo, porque me circundan sustantivos abstractos, pero míos. Se me resiste el tiempo, encerrada entre muros de sintagmas que huyen, que se anudan, se mezclan, se penetran y nacen brillantes construcciones de palabras. Yo me quedo en silencio, me dejo fecundar por los vocablos que siempre me acunaron y me dieron sustento. Detrás del laberinto vive el silencio, viven los otros.

Despertares

La madrugada es niebla cuajada que se enreda en mis piernas. No hay una sola abeja libando las fragancias,pero las flores permanecen: abiertas, coloridas, expectantes. Entre las sábanas se colará el sol con su color de mandarinas tempranas. Hablo a la única voz que me responde.

jueves, 21 de junio de 2012

Ocaso

La tarde se deshace en cicatrices rojas contra el cielo para implorarle que la quiera como él sabe querer.

miércoles, 20 de junio de 2012

Destinatario

No le hablo a otro más que al que me lea: a él mi pobre boca trémula, mis párpados cuajados de relatos, mis labios ensalivados donde caen palabras como húmedas frutas, mi paladar despierto al beso de las sílabas, el clásico vallar que traspasan mis verbos. A él le hablo, soplo mis adjetivos como fuego en su nuca, lo bordeo con suaves conjunciones, conjugo avenidas donde rodar la pureza infinita de todos mis sintagmas, armo para él la rebeldía de construcciones donde bulle la sangre profusa de la tinta y lato perfumada y oscura tan solo para ese destinatario que lee, que perdura en el rito y dice que la sintaxis es la copulación de los que beben textos y brindan con puntos suspensivos en la tarde. Nunca hubo luna: fue solo esa palabra

Declaración de principios

Podés criticar cada cosa que escribo: renegar de mi boca, escupir en el rastro de todas mis palabras, orinar mis sustantivos, pisotear todos los adjetivos que caigan de mis manos, decir que no tolerarás que diga, que a quién le hablo cuando digo las cosas que yo digo. Yo seguiré escribiendo, continuaré poniendo palabra tras palabra, esperaré que el día se encarne en algún verbo mientras voy por el mundo. No podrías pedirme que esté muerta: yo seguiré viviendo.

Contra viento y marea

La mañana es oscura como una boca donde no ha nacido aún la luz de las palabras. Espero, acurrucada como una oveja nueva, que los verbos se enciendan como bengalas en la madrugada del día: otro huso de horas para tejer sintagmas que expliquen por qué escribo contra todo pronóstico de afecto.

martes, 19 de junio de 2012

Jugos

Debo exprimir los hechos hasta que larguen su jugo y me manchen las manos; que goteen mis dedos, mis brazos, mi pecho, mi vientre, mis muslos largos. Y cuando esté empapada de hechos, cuando el jugo se arrastre por la tierra, dejar que ella lo absorba. Ya crecerán retoños. La realidad es resistente en estos casos.

Reptil

Cuando posaste tu mano sobre mi piel, me transformó en lagarto y mis escamas eran de acero. Lentamente me senté a mirar de qué escuálida forma se te iba la vida. Sin inmutarme porque, ya se sabe, los reptiles tenemos sangre fría.
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