miércoles, 30 de noviembre de 2011

Miradas

El que saca una foto, mira y, si el que es fotografiado mira, lo que la foto muestra es un hilván de miradas: invisible, pero que sostiene un hilo que va de una pupila a otra que se miran.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Matemática pura

Dame un deseo: uno solo.
Que sea nuevo, que sea frágil, que apenas se despunte entre tus hojas, que tenga frío y la médula ardiendo, que tenga aire verde, que tenga agua azul, que tenga luz naranja, que tenga enredaderas amuradas, que tenga peces en un fondo del mar, que huela a limoneros y nade en cuencos repletos de frambuesas, que flamee en el viento como un trapo de seda, que sepa a taza tibia, que sea tierra húmeda y lluvia de mañana, que tenga insectos en los bordes y lentejuelas rojas.
Dame un deseo: uno solo.
Y yo te lo devolveré multiplicado por cien.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Sábados

Pasó la tarde brillando como una bola verde con luces estivales. A lo lejos el sol calentaba el filo de las cosas. Nadie pensaba en nada y las horas pasaban, livianas y exactas como lágrimas. No te conozco, porque no hay forma de conocer lo repentino. Una puerta se cierra con el viento y los vidrios se anegan en el agua. Yo querría decir palabras que tuvieran algún tipo de médula y solo despliego mis alas en el aire nocturno que ya llega. Huele a casa vacía donde se cuecen las uvas maduras y el perfume caliente de limones se guarda en anaqueles veraniegos. Miro hacia afuera: dicen que está la vida y golpea mi puerta. Me pongo mi vestido para salir a abrir de par en par los ventanales para que entre la luz con todas las palabras que se vengan.

martes, 22 de noviembre de 2011

(In) Capacidades

¿Seré capaz de decir que tu voz es una cinta que anuda mis sentidos y me ata a la idea que trae, lejana y olvidada en la noche sin fin en que se fue mi padre? ¿Seré capaz de decir que, en todo, intervienen el azar y su forma sutil de caricia bajo una lámpara donde se ve mi rostro de cerca, tanto que es inexacto y profuso? ¿Seré capaz de decir que esto ha sido un cuento y evito mirar al narrador, ese elusivo sujeto que enuncia y se oculta en el pliegue húmedo de mis cinturas? ¿Quién podría ahora hablar de lo que ni fue, de lo que no es ni ha sido más que nada en la arena? ¿Quién abrirá las puertas de la tarde para que entre el sol a dorar los antiguos anaqueles donde habían quedado cerrados los volúmenes de mi infancia temprana? No yo, al menos, que espero, oculta detrás de alguna puerta, que me digas que no ha sido el azar, sino el destino quien me moja en tu boca.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Dueña

Mi madre me parió como si fuera perra. Me dio dos meros lengüetazos y me dejó que fuera, desde niña, una planta solita movida por el viento. El frío me entraba por los ojos y tuve que aprender a cerrar ambos párpados para cuidar la vista. Y en ese acto, instintivo y orgánico, descubrí que podía yo mirar hacia adentro: hubo entonces vergeles, palacios de cuartos carmesíes, lloviznas azules sobre el pecho, ciervos dorados en pos de unas manzanas . Mi madre no quiso acompañarme en el acto profuso de la vida: ella hizo la suya, aparte, prolongada y me dejó en algún congelado rincón de su memoria. Yo supe abrir la puerta y salir a la calle. Era tan bueno el mundo que caminé sin rumbo, con los ojos abiertos y nunca regresé al incendio de lo que era mi casa, mi madre, los dolores agudos con que ella claveteaba mi alma que se iba por siempre y para siempre hacia los territorios en que fui única dueña.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Piel de sapa

De pronto la casa se puso sola y hace falta poblarla.
De pronto hay silencios que antes no existían y voces que no tengo.
De pronto hay alguien que se ha ido y es una mezcla ásperosuave de ternuras.
De pronto hay una piel que no hace falta y estoy en carne viva.
De pronto hay una vida que termina y otra que al ratito comienza.

Atrás

Miro hacia atrás y te pienso. Y veo incorpóreos fantasmas de papel de arroz.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Fantasías

Una boca se calla y encalla las palabras que no dice. Después se abre la mano sobre la piel dormida y habla. Se despiertan los labios y vuelan pájaros desaforados en el borde mojado de la sábana. Tengo los ojos abiertos en la noche para pegar la dentellada furibunda que cave una fosa de salivas perfectas. Y caen los verbos como cántaros abiertos por donde corre el agua. El resto es fantasía.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Aguas

No hay secretos.
Sin espacio posible se borran los recuerdos
y pequeñísimos barcos de papel de calcar los llevan lejos por la corriente sin fin del río de los tiempos.
Sopla una brisa suave que escribe sus palabras en el aro apretado de mi pelo
y el vestido se moja en las orillas
sobre la hierba
entre las piernas.
No hay secretos:
sólo humedades recónditas
y un sudor de finas burbujas
que cae por la línea ondulada de las vértebras.
Quise decirte lo que había callado
pero el agua se iba
se disolvía el aire en la corriente
mientras el sol doraba los párpados y el cuello desnudo sobre el agua.
No hay secretos:
sólo son verbos que se pliegan para hacerlos cometas contra el viento.
Solo eso.
El agua se lleva el resto y limpia lo que tuvo de sagrado.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Escritura

La piel es una superficie de escritura.
Los relatos se agolpan y golpean galopes en los poros.
Desmayada en sudor se tensa en su dérmica honda.
Yo escribo.
Escribo como posesa,
resistiendo la posesión después de la escritura.
Piel en la boca,
palabra en la lengua que conozco, que invado, que estremezco, que digo a mi pesar debajo de la lluvia que me moja.
Escribo para arrimar los verbos a las pieles,
a la carne cautiva detrás de la frontera del lenguaje.
Escribo para decir lo que no tiene sentido y se anega en sentidos chorreantes de salobres marinos.
Escribo para que suba el día escalando peldaños en los huesos.
Huele a siembra de peces en suaves cavidades.
Y yo, que aquí,
escribo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El lenguaje es un virus

Las palabras me cercan:
tendré que resistir y dejarlas pasar,
no ver su superficie dérmica llena de bocas que murmuran "bébeme".
No soy Alicia, no deseo crecer.
Cierro los ojos para no verlas en un afán inútil porque se trepan por mi espalda,
me rozan,
penetran mis oídos,
los llenan con sus sílabas,
los lamen con sus fricatividades curiosamente explosivas y bilabiales,
y se encadenan en una sintaxis deshilachada que se muestra a sí misma qué incorrecta que es.
Se paran en las fronteras de los desiertos para conquistar el exterminio de las sustancias pre-verbales con el golpe de lanza de su futura entonación.
Las palabras me cercan:
exponen impúdicas su punto de articulación
mientras escupen a cada uno de los animales que soy.
Como siempre lo supe: el lenguaje es un virus y hace tiempo que perdí el carnet de vacunación.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Puente

El puente cuelga en medio del abismo: de un lado está la ciudadela y del otro, el camino que se pierde en el bosque umbrío. Debajo, a miles de metros sumergido entre piedras, corre un río de aguas torrentosas y azules. Salgo de un punto para llegar al otro. Ya no quiero los palacios de mármol, las torres de cristal donde quiseron mantenerme los sabios y los buenos, los malvados guardianes y los reyes de melenas violentas, los comerciantes astutos y los que navegaban otras tierras que habían recibido el nombre de mujeres pretéritas y otras. Camino sobre el puente con los pies lastimados y el viento se enreda entre mis piernas y sube por mi vientre que supo de dolores antes de dar a luz una tibia mañana. Camino porque lo hice desde siempre en las inhóspitas regiones donde me hablaron de cosas que no supe hasta mucho después. Puedo caer, es cierto; puedo rasgar mi carne con las rocas agudas; puedo morir, incluso. Pero no hay otro modo que ir: pie tras pie hacia el bosque oscuro donde me internaré para hallar las palabras que le den vestidura a la lengua que hablo, que alen mi sustancia y me lleven, lejana, a otros territorios donde surquen el vuelo golondrinas de niebla. Dicen que el bosque tiene fieras salvajes, crudelísmas: yo camino tranquila; por fin, me aguardan quienes hablan mi idioma de sangre apasionada. Nos reuniremos a la vera del fuego a compartir la luna en medio de las hojas. Nadie sabrá quién soy porque todos olerán en mi piel el rito primigenio de la especie. Ahora camino sobre el puente. Y, como el músico sagrado, no miraré hacia atrás.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Imposible

Si yo supiera,
si tuviera tan solo la certeza,
si me hubieran sido concedidas las horas
y no el hartazgo
y no la saturada paciencia que se torna impaciente
y no el retorcido hilo del pensamiento,
tal vez habría podido hablar
con la boca que refresca las aguas
para decir que sí,
que era suficiente,
que había otras maneras de mirar el futuro
que no fuera la que yo siento ahora
con mi silencio en medio de la lengua
haciéndose palabras que no diré
porque jamás me pertenecen.
Yo voy a construir un mundo como luz corriendo por mis yemas.
Me veo en él y lo recorro con suntuosidad dormida de pantera.
Entre sus muros de cristal encendido pasa solo mi cuerpo.
Nadie responde.
Tanto que ya he dejado de formular preguntas
que sepan a mañana de siembra.
El aire reverbera y yo aspiro sus burbujas de tibia carne verde.
No digo lo que sea: es tan solo imposible.
Y me detengo entonces para que nadie trace sendas que no recorreré aunque me llamen en todos los idiomas que conozco.
El tiempo dirá cómo eran los mapas que ahora se disuelven en tintas de color.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Límites

Trataré de ser simple.
Trataré de ser clara.
No me jodas más.

Casa de lobos

te duplico la apuesta solo para verte a la hora en que los lobos se sientan en la ronda del fuego para contar. te oigo decir tu larga historia de territorios donde llegaste, viste y venciste y me sonrío deseándote en el tiempo inmemorial en que no quise conocerte. te observo los anchos ojos tristes en que la vida se sabe otra que la narrada y querría que supieras cuánto aguardo tu ficcionalidad. te paso entonces la mano por el lomo: los lobos aullan de frío y desesperación. no hay nada que no pueda ser reparado con el resbalado amparo de mi dorso en tus vértebras desnudas debajo de la nieve que cae y no deja jamás de caer. allá lejos hay una casa con fuego que supo ser mi casa. si me sigues te haré sitio para dormir junto a mí.
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