domingo, 22 de mayo de 2011

Quiero


Quiero sumergirme en un océano azul y salir siendo otra:
que el corazón se limpie y se haga bueno,
que el alma se aliviane y vuele en aviones de cuento.
Quiero tener el pelo fresco por el viento,
que se revuelvan mis ideas y me dejen tranquila,
que se aligere el cuerpo con su carga innoble de temores.
Quiero dormir junto a los pájaros al borde de todos los aleros,
ser bailarina, equilibrista, maga;
leer todos los libros del planeta arrojada en la hierba
y beber té chino en tazas largas de cristal.
Quiero sumergirme y que el agua me lleve,
lejos, muy lejos,
donde las penas nunca puedan llegar.
Quiero poder abrir más puertas,
derribar las ventanas
y que mi vida sea un lugar para que todos puedan estar.

miércoles, 18 de mayo de 2011

En este instante

Te he llorado acuclillada sobre una baldosa fría cuando mi alma no se atrevía a cruzar el río del dolor. Entonces supe que la paciencia era la tela que debía bordar. Me abroquelé en la orilla de mi memoria para no naufragar en el páramo de todas mis tristezas y aguardé. Nunca fue fácil y no tuve un mapa para dibujar la ruta que debía seguir. Cuando aquel día tocaste a la puerta de mi casa con los ojos estragados y el corazón en llamas, supe lo que debía hacer: no era otra cosa que lo que mi vida me pedía: darte los brazos anchos de mi protección. Después tuvimos muchos puentes, oscuras avenidas, ríos sedientos que buscaban beber frágiles cuerpos. Hablé y me callé, cociné, escuché, dejé que pasaran las horas necesarias para llegar al día subsiguiente, te acuné. Siempre sabiendo que era provisorio, que la única forma que puede revestir al amor es la de las puertas abiertas y el cielo azul para volar. Deseo que puedas tener tus territorios, que siembres en tus días árboles frondosos debajo de los cuales te sea posible descansar. Me has enseñado algo que nunca podré dejar de agradecer: cada uno es distinto y hay que tolerante con lo que lleva en el pecho cada cual. Quizá no he sido la madre que esperabas, he dado pasos que ahora hubiera deseado no haber dado jamás; pero el pasado está escrito en páginas que fueron y yo soy lo que he podido ser. No hay otro amor más incondicional que el que te tengo. Sólo deseo que seas todo lo libre y fuerte que puedas y que sientas que en mí hay un recodo cuando necesites una taza de té.

Debajo

Se ha aquietado la superficie de la espuma.
El yodo está sereno,
y huele a sal el día bajo el sol del verano.
Los peces de colores nadan entre burbujas
y el agua mece la cola de luz de las medusas.
Sobre la arena,
entre guijarros,
dormitan las estrellas.
Arriba es pura quietud.
Debajo canta el alma.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Todo

Los pasos pequeños sobre el agua.
La mansedumbre del viento en las hojas de un tilo.
La música lejana.
Las letras unciales sobre la hoja blanca.
Los ríos de acuarela.
Las palabras como livianos talismanes y tormentas.
Los dioses permitidos.
La suavísima piel de las panteras.
Sus ojos en la noche.
El perfume oscuro de los frascos.
Las tazas cristalinas y el brebaje.
La voz de los amigos.
Los hilos que tejen los relatos.
El miedo en el borde preciso de la nuca.
Las manos que se duermen.
El olor de los libros.
Los colores que brillan en el tiempo.
El abrazo de un hijo.
Las alas temblorosas de un insecto.
La muerte que nos pasa a los vivos.
La vida que se llevan los muertos.
El enguantado paso de un felino en silencio.
El aroma doméstico de la cena en la casa.
El viento que atraviesa los árboles.
Los árboles que ceden y resisten.
Los pinceles de largos pelos suaves.
La boca que calla lo que habla.
La lengua que estremece.
Los perfectos recuerdos.
Las hondas pesadillas.
Los sueños que persisten.
Las mandarinas que protegen un fuego.
La madrugada que alberga las letras milagrosas.
Lo que yo sé y ellos esperan que revele.
Lo que ellos saben y yo espero que digan.
El sol que se desnuda debajo de las hojas del invierno.
El amor y su hueco candado que, a veces, es un cántaro.
El agua, siempre el agua.

martes, 10 de mayo de 2011

Acampa

A veces la sangre se me nubla.
Y vuelan gaviota a mi alrededor.
Después acampa y vuelve la serenidad.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Escamas

Voy a juntar todos los peces.
De uno en uno.
Para mirarles las escamas
que se parten de luz bajo la luna.
Y cuando los tenga todos
volveré a arrojarlos a las aguas.
Para mirarles las escamas
mojadas por la espuma.

martes, 3 de mayo de 2011

Lo que está roto

Zurce la aguja y quedan los lazos deslazados.
No se repara el aire que quedó suspendido.
Y sin embargo la vida es una copa y se rebasa.
Hablo a las hojas del invierno
-nervaduras profusas del silencio-.

domingo, 1 de mayo de 2011

Daga

Ahora llueve.
En este instante mismo en que lo digo acontecen las gotas sobre el borde de vidrio.
Su ruido se amontona en mis oídos que estaban dormidos.
Bajan sobre la superficie helada de los muros,
y se amontonan como burbujas en las ventanas.
El viento sacude los marcos y se eterniza en el ritmo del agua.
Ahora llueve.
Es un día robado a las nueces del tiempo y hay que abrirlo lento.
Se puede vivir como si fuera.
Nadie exige la verosimilitud coherente del realismo.
Cierro los ojos justo en el límite de la lluvia que cae y es verdadera.
El resto -mis palabras, los efímeros embates con se agita el alma, la mueca cristalina de los verbos- son ficcionales siempre y yo tengo la pluma que los dice.
Literatura: un mundo que construyo para aliviar lo que sucede más allá de la lluvia.
Que cae.
Que resuena.
Que moja.
En el aire resuenan las campanas de las nueve.
Como otras gotas.
No quiero oirlas y acallo su sonido metálico y austero.
Ahora llueve.
El resto es ficción, es un espejo, una máscara.
Sólo la lluvia es daga.

Noche de carnaval

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

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