viernes, 31 de diciembre de 2010

Balance


Si tengo que elegir un sólo momento de este 2010 que ya está por terminar, me quedo con aquella siesta que dormimos juntos el 10 de enero mientras llovía como si nunca fuera a acampar.

Pronto hará un año que te moriste, Mariano Levin

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los libros

Yo, que no tuve una madre de cuento, tuve libros. Muchos. De tapas de colores e imágenes incandescentes, de letras negras que abrían laberintos en mi cuarto de niña donde me perdía para huir al desamor de esa mujer que me sentaba todos los viernes en una ancha mesa blanca para indicarme uno a uno todos mis desaciertos y mis penurias. De historias enredadas, de rimas divertidas, de caballeros valerosos que no eran azules sino rojos, de princesas que deseaban husos, esferas de cristal, nidos de golondrinas y al final siempre los conseguían. Yo, que no tuve esa madre que todos necesitan, tuve libros y aprendí que, en los libros, la vida se desenrolla cada vez que una pasa las hojas, que los libros nos dicen cada día lo que necesitamos que nos digan, que en los libros se aprende lo que es y lo que puede ser cuando nos empeñamos en que sea, que los libros pueden guardarse en el mínimo espacio de un bolso y vienen con nosotros al sitio donde queramos ir con ellos, que quedan en nuestra memoria con la palabra exacta, que se estampan como sellos indelebles en nuestros glóbulos, que abren gigantescos mediodías de luz. Yo, que no tuve una madre que viniera a arroparme del miedo, tuve libros. Los libros no envejecen, no se enferman, no mueren, no se los lleva nadie a otro país, a ningún otro tiempo. Están allí, a la espera de nuestros ojos que los vuelven historia, emoción, simples maravillas complicadas y abren su corazón para atrapar el nuestro. Yo tengo libros y en ellos aprendí a ser quien soy y a desear ser miles de sujetos que iban revelándome, construyéndome, naciéndome. Cuando sentí morir, ellos me dieron calor, consuelo, la posibilidad de creer que el relato comienza cada vez de otra forma y tiene tantas variables como seamos capaces de desearlas. Yo, que no tuve madre, tengo libros. Es una bendición que me hace estar viva para seguir leyendo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Mariano Levin: Baile

Hace un año, sólo un año, a esta misma hora bailábamos abrazados a la luz de la luna, y llovía a la madrugada mientras yo caminaba con mis tacos altísimos en la mano y vos te reías. El tiempo es una marca subjetiva que nos enlaza y anuda. No ha muerto nadie en mi memoria y yo continúo viviendo para que tus deseos abran mi vida. El amor es la única puerta que la Muerte mira desde afuera. Yo sigo amándote como si fuera 27 de febrero todavía.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Los ojos de Federico

De Fede para mí, de mí para él.
Dijo Fede: "Alfredo Zitarrosa dijo: nunca pensé que existía una mujer con los ojos así. Sabés lo que significa la mirada entre nosotros dos. Estuvimos cinco años mirándonos, entre almas destrozadas por el sueño. Y aprendí que tu mirada es una caricia, por donde demostrás cariño, confianza, comprensión y apoyo. Enseñás que siempre hay salir para adelante, como ahora, que si se quiere todo se puede; que el amor está por sobre todas las cosas. A su vez, podés exigir respeto; pero lo más importante es que nos enseñás a respetarnos a nosotros mismos, nuestras ideas y opiniones. Nos enseñás que los valores tienen que verse reflejados en cada conducta.Nos exigís esfuerzo, pero no por la literatura, ni siquiera por vos; nos exigís a nosotros que lleguemos a nuestro máximo. A través de los ojos, dicen, que se puede ver el alma. Yo en vos veo a una maravillosa persona. Y todo esto que ves no es más ni menos que lo que nos enseñaste. Cuando un profesor entrega el alma, los resultados no pueden ser menores que todo el afecto que te demuestran todos. Para todos nosotros sos un gran ejemplo de vida. Esa es tu mirada. En cambio mis ojos son los de un pibe de casi 20 años (falta) que vio muchísimas cosas y a su vez no vio nada. Yo recién salgo de la cueva y me estoy enfrentando con el sol. Cómo mirar al sol al principio es muy difícil. Los ojos no están preparados, son muy frágiles. Y elijo como mirar al sol. Es imposible no elegir una mirada parecida a la tuya, con todo lo que eso significa. Soy muy nuevo en todo esto de la vida, pero con la poca experiencia y la fragilidad, puedo ver tus ojos y eso es como un salvavidas entre tanta y tanta marea. Infinitas gracias Juli."
Dije yo: "Fede, Nos estuvimos mirando cinco años, y, ayer, en la vereda, en esa ronda que tenía tanto de fuego, volvimos a vernos después de un año sin que nuestras miradas se cruzasen. Muchas veces digo que, en aula, uno reconoce a los alumnos a través de la mirada: las hay encendidas, distraidas, sorprendidas, alertas y las hay brillantes y límpidas. Los renacentistas creían que de los ojos salían unos espíritus que buscaban el corazón del otro e iban abriendo, abriendo hasta llegar al centro del alma. La óptica amorosa la llamaban. Porque el amor es la única posibilidad que tenemos los seres humanos de ser mejores y de ayudar a otros a serlo.
De chica yo jugaba a ser maestra y ponía a mis muñecas y mis hermanos en fila y les enseñaba, vaya a saber una qué cosa... Nunca dejé de jugar, en el aula yo seguí jugando porque además tuve la dicha de poder enseñar lo que yo soy. Y tuve una dicha más grande aún: la de encontrar tierra fértil, que recibió mis semillas y las lleva adelante.
Y eso, Fede querido, eso no lo puede enajenar nadie. Y aunque vos y yo pensamos distinto (respetando nuestras opiniones diversas) voy a decirte lo que dijo Salvador Allende cuando Pinochet le bombardeaba la Casa de la Moneda (Yo tenía 14 años cuando esto sucedía y lo recuerdo como si fuera hoy) " Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. "
De tus ojos a mis ojos, de los ojos de todos ustedes a mi alma, sólo querría que sepan que uno debe darse, superarse, enfrentarse a sus miedos y dolores y pelearse- en primer lugar a uno- y luego a todos los que osen impedirlo. Ojalá yo hubiera aprendido mucho antes en mi vida a aceptar la mano generosa de los otros. Ojalá yo hubiera sabido mucho antes que con los demás es más fácil, que sola todo me costó el doble. Y eso, Fede, eso me lo enseñaron ustedes, que sin decir nada siempre estuvieron a mi lado mirándome. Porque uno no aprende de lo que el otro dice: como dije ayer uno aprende de lo que ve en el otro.
No elegí mal lo que soy: elegí educar que es la mejor de las cosas que un ser humano puede hacer; porque, básicamente, es una apuesta a la esperanza en un mundo mejor, más justo, más igual para todos, en el que haya más lápices, más libros, más justicia, más verdad. Y si yo, con mis largos y tediosos libros, pude acercarme apenas a algo así; puedo darme por contenta. El Quijote se muere de melancolía porque no logra hacer reales sus ideales. Yo quiero que me lleve en andas la alegría.
Miles de abrazos muy fuertes que no dejen escapar jamás la fuerza y la emoción de las miradas.
Juli

sábado, 18 de diciembre de 2010

Pintar

Ahora dibujo y la palabra se transforma en un telón de fondo que transcurre, que se hilvana, que se deshace entre puntadas de colores y pienso en los dolores como gotas de luz en la punta de mis lápices y el agua se va yendo, limpiando la mañana donde no queda nada que pudiera dolerme demasiado, excepto vos. Pero trato de hacerte un sitio a mi costado para que veas lo que pinto y te pongas contento.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Muerto el perro no se acabó la rabia

El día jueves 9 de diciembre he sido despedida de uno de mis trabajos después de 14 años de desempeño impecable sin que haya mediado controversia, conflicto o discusión. Ese día creí que mi alma se rompía y no tenía remedio en un año donde sólo he vivido pérdidas y dolores, algunos irreparables.
Pero desde el mismo momento en que fui despedida, mis alumnos -todos, los de ahora y los de estos catorce años- me abrazaron, me protegieron y defendieron con una lealtad y una entrega que me conmueve y me llena de orgullo. Sí, algo debo haber hecho, seguramente. Algo que que merecía esta conclusión y, si hubieran sido otros años, cosas peores.
Los chicos -esos adolescentes que creemos apáticos y desganados; esos jóvenes adultos a los que nada parace conmover- están comprometidos con su vida, con sus derechos y si algo aporté en que eso se hiciera carne, me siento satisfecha.
Lo demás, (los patios, las aulas, los pasillos...) van y vienen; pero la llama de la conciencia y del corazón permanece inalterable a través de los años. Esa llama no la enciendo yo, la encendemos todos juntos y la cuidamos y alimentamos, sentados en una ronda en la que nos vemos el brillo de los ojos repetido de uno en otro.
Como dije en mi Facebook: "Donde se me hizo silencio, otros abrieron huecos y sembraron palabras que estallaron como flores sorpresivas en mi vida. Desde el viernes a mediodía yo vivo en un jardín que nadie podrá quitarme porque es todo mío."


Lo que sigue abajo lo escribió Bernarda García, una ex alumna de la promoción 2002, socióloga ya, que cumple la difícil tarea de trabajar con los Derechos Humanos en la cárceles de este país. En su nombre, reproduzco y agradezco los miles de mensajes, cartas, palabras, abrazos que recibo desde el viernes y que me sostienen en medio de la pena y la tristeza.

Muerto el perro no se acabó la rabiaMe tomé unos días para escribirte… Lo cierto es que estaba muy enojada y sé –por cosas que leí en tu facebook y por otras que me fueron contando alumnos y ex alumnos- que adoptaste una postura de mucha tranquilidad y te llamaste al silencio. Hoy, que algo se apaciguó la violencia inicial que me generó la decisión del colegio, estoy más serena y, precisamente por eso, quiero dedicarte algunas palabras. Lo que me llevó a esperar este tiempo prudente se vinculó no sólo con el respeto hacia el camino que elegiste para lidiar con la situación sino –y sobre todo- con el intento de canalizar mi furia y mi dolor, y transformar toda esa energía en palabras, expresiones e ideas que te ayuden a atravesar este momento tan de mierda.
Más allá de que fuiste la persona que me condujo de la mano hacia el maravilloso mundo de la literatura, y que me permitió conocer esa forma de placer tan particular que ofrecen las diversas manifestaciones del arte (me iniciaste en el campo literario pero también disparaste otras inquietudes artísticas) tuviste una responsabilidad mucho mayor en mi formación. Siempre, por siempre, voy a mantener una deuda vital con vos, y con la contigencia de este mundo que hizo que yo estuviera sentada en el aula correcta, en el momento correcto, escuchando a la profesora correcta.
Gran parte de la persona que soy en la actualidad, casi todo aquello que me enorgullece de mí se vincula con vos. Porque con vos aprendí que las cosas pueden, y deben, ser cuestionadas. Con vos entendí, y escuché por primera vez, que la crítica debe empezar por casa y trasladarse a todas y cada una de las cosas que profundizan la injusticia y la inequidad tan características de nuestros tiempos. Gracias a vos entendí que hay un sentido posible en la vida y que debemos vivir buscándolo, comprometiéndonos con nosotros y con el resto. Con vos sentí lo que es la admiración profunda, intelectual y afectiva hacia un adulto. Y eso iluminó mi camino y me ayudó a tomar las decisiones centrales en mi vida. Sos la responsable del origen, o tal vez de la manifestación, de mi espíritu crítico. Esa es la herencia invaluable que dejaste, y dejás, en mi y en muchos otros.
Ahora no puedo evitar sentir una pena profunda por todos esos chicos, potenciales alumnos, que se perderán, por la decisión tan política de los nefastos de turno, la posibilidad de que “las puertas de su percepción” sean abiertas y sean llamadas a la expansión. Se perderán la sensación física, tan hermosa, de ser interpelados a desafiar las verdades establecidas. No tendrán, al menos durante su adolescencia, la complicidad de una mujer protectora pero paradójicamente tan liberadora. Crecerán, Juli, sin tu presencia y vivirán sin la dulce cicatriz, irreversible, de haber pasado por tus manos, tus abrazos y tus palabras. Cicatriz porque, como ya dijo Platón, luego de vivir con los ojos cerrados, el enfrentamiento con la luz los lastima. Y vos Juli queridísima, representás la luz que se prende en cada uno tus alumnos, los que vamos a ser eternos deudores de la magia que conlleva la apertura de nuestras mentes y corazones hacia lo más hermoso que tiene la vida: las ideas y la capacidad de pensamiento. Ya sabemos que el autoritarismo confunde, en una perversa operación ideológica, libertad con libertinaje. Y que no tolerará nunca las mentes con brillo crítico que dedican gran parte de su vida a la siembra de ideas contestatarias y cuestionamientos a la autoridad. Pero todos los adultos que pasamos por tu vida siendo adolescentes nos llamamos a demostrar que muerto el perro no se acabó la rabia… Hoy nos sumamos todos y repudiamos en forma colectiva las maniobras tendientes a la desestabilización de la educación responsable y comprometida. Lo que sembraste en nosotros ya lo estamos cosechando…
Te quiero Juli, te quiero con el alma. Y gracias por haberme dejado ser parte de tu “alumnado influenciado”. Ojalá todos pudiéramos cruzarnos, en algún momento de nuestras trayectorias, con seres tan influyentes como aquellos que tienen la facultad de cambiar el curso de una vida. O de muchas. Y vos, tamaña responsabilidad, sos uno de esos grandes seres humanos.
Infinitas gracias. Y mucha fuerza.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Jueves de lluvia en Florida


a todos y cada uno de mis alumnos

Las nubes se amontonaron en un rincón del día .
Se acumuló negrura tempestiva y el aire se llenó de olor a oxígeno.
Levanté los ojos del libro que leía y aspiré la novedad del perfume.
Una paloma entraba y salía del aula;
y, a lo lejos, se oían los chicos cruzando el patio bajo la lluvia.
Las gotas eran anchas, gordas, repletas;
y se desarmaban sobre las baldosas calientes de diciembre.
Se mojaba la tierra en la quinta cercana,
y la bandera flameaba contra la torre de Nuestra Señora.
Ahora pienso que perdí tantas cosas:
mi catedral gótica personal como un dedo entre los techos de Florida;
las clases de barroco que no alcancé a dar;
mi entusiasmo quijotesco por los libros;
mis talismanes -los que otra vez deben venir en mi auxilio para que no crezca la pena;
mis oraciones interminables y mi deseo de despertar conciencias;
mi distancia afectuosa pese a todo;
mi solidaridad a ultranza.
Es otra crisis,
la mutación de la tierra reseca que se humedece y espera la semilla,
el cambio de la oruga mutando a mariposa.
Ahora, en la quietud de esta madrugada distinta, sé quién soy, qué es lo que doy y agradezco lo que recibo con toda la humildad del que sabe que hizo su tarea y la moja la lluvia.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Mariano Levin: Hay algo

Hay algo de ternura que se anuda
algo de viento que sacude los árboles
algo de agua que me moja los brazos.
Hay algo de silencio
en donde habitan tus ojos y tu risa
en donde habla la voz de tus recuerdos.
Hay algo de pesar
que me acomete siempre que pienso
que repaso los días que se fueron
y sigo, pese a todo lo que siento.
Hay algo que te nombra
que echa sus raíces en mi carne
que corona de alas mi mirada
que navega mi sangre.
Hay algo que no muere,
hay algo que te llama,
hay algo.
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