miércoles, 30 de diciembre de 2009

martes, 29 de diciembre de 2009

jueves, 24 de diciembre de 2009

La otra cara de la luna


Tu boca me encarcela y me deja volar entre tus labios.
Atrapada y extensa, navego entre las aguas de tu cuerpo y las ondas perfectas de tu risa donde me ovillo para escucharte decir que la entropía, que el desorden...
Me pregunto cómo anduvimos cerca, casi rozándonos, sin vernos.
Pero la vida ha tenido la sabiduría de cruzarnos cuando las diferencias abismales dejan de ser un fastidio irritante y se convierten en posibilidad de aprender en la alegría del complemento.
El amanecer nos alcanza susurrando y corremos a levantarnos para salir mojados a una calle que baja hacia otro día donde crece el afuera como si incluso fuera manso.
Te reís y recuerdo cómo bailamos abrazados en la otra cara de la luna.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Los míos


Soy de las que desearían dormirse el 23 de diciembre y despertarse el 2 de enero con todo limpio y un día más por comenzar. Sin embargo, este año termina y ha sido diferente su transcurrir. Algo está ligándome, dice una canción que escuchábamos hace tiempo atrás y me siento, yo también, cambiando de color.
A mi hijo Pablo con quien construyo diariamente una relación paciente y respetuosa después de tanto tantísimo dolor.
A mi hermano menor Pablo que me mostró que el amor que nos une es inalterable pese a los océanos y los calendarios.
A mi hermano Mariano a quien no veo mucho, pero quiero con todas las dificultades de la relación.
A mi sobrina Maïa porque elle est gentile et belle y "calmate vos que se pudgre el rancho".
A mis sobrinos Luca y Miranda a los que extraño mucho más cuando me llaman para preguntar cuándo voy a ir.
A Manette y Lou porque son parte de mi familia desde julio y hasta siempre jamás.
A Mariano que me obliga a entender que hay otras maneras de nombrar las cosas y me sumerge en la más absoluta de mis profundidades mientras se ríe con la risa más maravillosa que yo haya conocido jamás. A él que me ofrece una forma de amar que yo supe desconocer.
A Olga que me dio y me da una confianza que se basa en la entrega del corazón que pone por excusa alguna lejana sangre compartida para ocultar la hermandad de la emoción.
A Majo que me oye, me abraza, me alienta en cualquier ocasión.
A Adri que está para preguntarme siempre cómo estoy.
A Jim que hace siete años me acompaña y del alumno imposible que era se ha transformado en el hijo que parí a través de largas disertaciones semióticas entre mates, pizzas y confidencias al atardecer.
A Lululi que, desde México y a través del tiempo, mantiene un vínculo nacido del más puro amor.
A Dani, por ayudarme a entender que las panteras deben enseñarle a los bambis cómo es este asunto de la selva del placer.
A mis amigas Cecilia y Alejandra, de quienes quizá no esté tan cerca hoy, pero ya vamos a volver.
A Fer, que es el espejo que me devuelve una imagen mejorada de lo que soy.
A Moni y sus cuatro Emes porque, aunque estemos lejos, el alma viaja distancias siderales para llegar hasta el Caribe y estrecharla entre los brazos mientras ella alimenta a su hija menor.
A mi vecina que me regala la enredadera que tapiza las paredes de mi casa.
A mis alumnos que me muestran que, pese a todo y siempre, mi interior es blando y dulce y con esa Julieta se vinculan, a esa eligen y me hacen sentir que soy una persona mucho mejor de lo que creo que soy.
A Martín que se va dejándome en otra orfandad más.
A mi padre que no está, pero habita el fondo de mis pupilas cada vez más.

A todos, todos les deseo que el año 20/10 les traiga lo que desean en las exactas proporciones en que los haga felices.
Sepan, todos ustedes, que lo que soy, lo que siento, lo que pienso, lo que hago se los debo en una enorme proporción.


El festín de los distintos

La ropa es una piel vacía contra el piso.
Me refugio en tus manos para dormir. Nada me pasará ya.
En los pliegues del papel quedan ocultos signos escritos en tinta negra que no quiero descifrar, tesoros que se llevan las barcas que nunca han de regresar.
Tu boca me busca, me muerde y me recorren tus manos, colmadas de la maravilla de mis susurros que cruzan la noche como si no hubiera otra forma que esta de amar.
Vos, yo o quienes hayamos sido antes cuando éramos felices, pero otros.
El camino tiene una curva donde el viento despliega mariposas azules que se me cuelan adentro del corazón.
Sos diferente a mí: tenés otras historias, hablás en otro idioma, me mirás en un lenguaje que desconozco, tus palabras tienen la precisión de un tratado científico.
Soy diferente a vos: maremoto de emociones superpuestas sin una huella abierta para la claridad.
Ahora,
desde la inmediatez más diversa del planeta,
tu lengua me ronda, me rodea, me asalta con sus signficados incomprensibles para mí.
Me dejo estar en esa diferencia abismal que acepto como si fuera la otra versión que debía encontrar.
Media jornada hecha en la búsqueda de alguien que dijera las cosas que digo en una idéntica secuencia y entender, a mediodía ya, que sólo quien habla otro idioma puede devolvernos la intensidad de todas las palabras puestas a la luz.
No hay formas ni reparos para los que aún creen que el té puede beberse en copas de cristal.
Acá o allá la piel tiene límites que no se pueden atravesarse sin que sangre la carne.
La superficie del cuerpo es lo más hondo que podremos intentar y la ropa que queda vacía en el suelo mientras la carne abre las puertas del alma donde tu lenguaje y el mío intercambian signos para construir una nueva y antigua realidad.
Mis palabras deben vaciarse de su excedente para volar sutiles como hadas.
No pretendo más que jarras de lilas a la hora de cenar.
Los demás son invitados de compromiso al festín del amor: desaparecen cuando vos y yo empezamos a hablar.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Un ángel rubio en la justicia de los hombres

Con la impunidad propia
................................................del asesino
................................................del psicópata
................................................del fascista
................................................del represor
................................................del traidor
................................................del protegido
................................................del que hace el mal
................................................del cobarde que tortura bebés
................................................del energúmeno
................................................del desaparecedor
................................................del arrojador de sedados
................................................del violador de carnes
................................................del aviador de futuros cadáveres
................................................del sumergidor de cuerpos en el río

Astiz lee Volver a matar.

Ya llegará la hora en que tus muertos vengan a reclamarte
Las monjas, Dagmar y Azucena gritarán que las mires a los ojos
y no podrás tener la cabeza erguida para sostener sus pupilas.
Nadie escapa a sus propios fantasmas.
Ni siquiera los que se creen eternos como el fuego y el agua.

Ubi ?

a Mariano
¿Dónde vivía antes cuando yo sí existía, pero no habías aún buscado mi confianza ni establecido el pacto que me da carnadura y sostiene?
¿Dónde estaba mi vida cuando yo era feliz, pero estaba incompleta porque desconcía tu palabra de hombre que penetra de verbos la luz de mi cintura y la funda como otro territorio de soles, de mares, de tormentas?
¿Dónde me continuás buscando a través de distancias para obligarme a ritos de amor que desconozco como si antes no hubieran sido más que meros ensayos para poder ampararte en mis brazos, encima de mi pecho, a través de mis sueños?
¿Dónde pude decir esto es un acto que fructifica en besos si nadie me alcanzaba porque yo estaba huyendo y ahora te aguardo para que llegues con tus gestos guardados entre líneas?
¿Dónde aprendo a leerte si no es en tu risa que me circunda para enseñarme lo que guardan tus signos que son significados diferentes a todos los que estuve leyendo y brillan en la noche como piedras magnéticas en medio de la selva?
¿Dónde oculto mis miedos a que pudieras irte y dejarme vacía en una noche densa y repleta de fieras?
¿Dónde dejo la ropa que me sobra porque tus ojos me visten de colores y me embellecen en la hora matinal en que me empatanás de risa y salgo de la miasma en que surgió la vida, del caldo primigenio de las bocas que se pegan en mi espalda que se entrega sin resistencia al peso de luz que la atraviesa tan temprano?
¿Dónde digo que todo es una calma de flores, de tilos perfumados, de gatos que duermen en mis brazos, de tazas de té, de pan y mermeladas, de frutas y limones, de dulzuras pretéritas que pensé no tenía y vos me las traés a manos llenas?
¿Dónde empieza mi cuerpo que descubre otro sexo como si fueran los días primeros de aquella adolescencia pero es ahora y sé cómo se siente la humedad de mi piel deshecha entre tus manos que vuelven a darle forma a mi delgada espalda en la que crecen alas con las que vuelo liviana en la mañana azul?
Vos y yo, ¿dónde estamos si no es en esta primavera que nos moldea en medio de temores que vamos suavemente aceptando para que hagan llanos y nuestros pies recorran las planicies dejando atrás los días escarpados del miedo a sentir, a pensar, a entregarnos?
¿Dónde dejé mi pesada mochila y voy sin cargas, transparente y traslúcida a la luz de diciembre que es tan dulce como un cuenco rebozante de almendras y frambuesas?
¿Dónde puedo decir que deseo que me tengas, que no me dejes ir, que me hagas nadar en el estuario profundo de tu alma donde hay miles de peces que me llaman con su perfume de sales y de espuma?
¿Dónde escucho tus dolores apenas esbozados pero propios como maderas en el bosque del día que te lleva y te trae?
¿Dónde digo que sos un puerto con tiendas de maravillas desparramadas en los muelles y yo busco entre telas, entre cajas de mercancias llegadas de otros territorios por los que yo no anduve nunca y mis ojos no se cansan de verte entre sedas de India, perlas de oriente, incienso y mirra hasta que llego a la copa de cristal que me tendés con el vino dulcísimo de tu sangre y la bebo para dormirme embriagada en tus superlativos seductores?
¿Dónde andaban mis besos por aguas subterráneas para llegar a la profundidad del mar que me entregás y volvés a entregarme como si nunca me hubieras entregado nada y me debieras todo, sin darte cuenta de que cuando abrís la boca para decir ideas descabelladas un mundo se construye repentino, con planetas que giran, con ciudades de bronce, con escaleras de piedras volcánicas y calles sorpresivas donde las mariposas se arremolinan al golpe de la brisa salina?
¿Dónde pienso que entonces estamos juntos y es una fiesta de sentidos e ideas y el corazón se llena de temblores cristalinos mientras vos te reís y yo amo tu risa que trae pájaros con tules bordados en el pico que nos cubren mientras hablamos de nada y nada porque en la nada todo se enhebra en la boca con el hilo de la mutua saliva de nuestras palabras?
¿Dónde si no en tus brazos es que me voy por la vida preguntándome dónde y no hallo respuestas más que volver a decirme dónde dónde dónde y continúan los días en tus ojos vespertinos y en mi alegría matinal y profunda?

martes, 8 de diciembre de 2009

Felicidades varias

Mariano me habla de ratones a los que habría que probar dormidos por no sé qué cosa de la corteza cerebral que no alcanzo a comprender y yo le explico de reorganizaciones del paradigma didáctico que debo modificar; mientras él pela mani y yo sumerjo unos filetes de atún en tanto limón que es un atentado a las papilas. Nos reímos y a mí me gustan sus juegos de palabras, el festín inacabable de neologismos con que me bordea y seduce y el abuso intempestivo de sus superlativos aplicados en normas alejadas de academias reales y fantasiosas. Me ayuda a extender el mantel de la abuela, abre la botella de vino, hablamos de los antepasados, de schules, del novio que fue dejado por tener zapatos desagradables en la infancia, de los nombres, de los duraznos cordobeses que eran la idea platónica del durazno que nunca fue copia ni remedo, de todo y nada y más. Después nos acostamos porque es tarde y las nadas se agotan en su espuma. Nuestras pieles se rozan, se apoyan, se estremecen; pero nos va ganando el cansancio del mundo y nos dormimos abrazados como le gusta a él, como yo quiero. Pasan las horas en la penumbra del cuarto y, entre sueños, nos despertamos para amarnos con el deseo onírico del cuerpo que no duerme. Luego llega un remanso en que caigo en el pozo azul de mi descanso envuelta por sus brazos y envolviéndolo a través de mi breve materia. Al alba nos despertamos y salto de la cama: doy de comer al gato, pongo té en las tazas, tuesto pan de centeno y el día empieza a despertarse de a poquito, tímido y temeroso: uno más en que andaremos pensándonos a veces. Cuando Mariano sale, lo miro sonreírme desde la calle con su mejor cara: una porción grande de felicidad, dice él. Yo pienso que entonces era así y entro a casa en plena asunción de mi alegría.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Travesía nocturna

Entre mis omóplatos delgados él hunde su rostro y aspira mi aroma. Después se deja estar invadido en mi perfume que lo colma. Siento el fuego de su respiración adherido a mis vértebras que son como piedras pulidas y pequeñas que ascienden hacia mi nuca clara donde hay nidos de pájaros que se quedan a dormir en la mañana profunda. Él apoya su boca en ese universo que sabe a agua azul, a espuma, a carradas de rosas y me aspira durante segundos infinitos. Cuando despega sus labios, yo canto con el corazón repleto de resguardos y amparos, con la espalda invadida de gotas de saliva que penetran mis poros y viajan hacia mi alma por las rutas de mi sangre encendida. Me río en la templanza de su boca, en el cosmos que se encierra en sus brazos, en sus palabras otorgadoras de dones y presentes. Mi cabeza se olvida de pensar en temores y se pierde en sensaciones conocidas, pero nuevas esta vez. Así podría descansar en la pangea segura de que nada me sucederá por más que se rocen eternas las fallas y suturas. No sabía que dormir con vos era como volver al hogar que nunca tuve y es tan efímero como una noche más en el camino de regreso hacia la confianza que deseo tener para ser mejor.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Flores de tilo


La luz se filtra blanca entre los jazmines y me despierta después de atravesar la noche en el resguardo de tus brazos. Nos levantamos, me dejás listos el cepillo y la ducha y vas a preparar café mientras me baño. Tengo la piel encendida de besos que no desearía borrar con el agua. El pobre Moulinsart sigue encerrado en su exilio, aunque pensándolo bien, tamaño cuarto es como un continente para un gato. Te veo desde la ventana dejar las galletas para que vengan a buscar los pajaritos. El aire huele a tilo disperso en la frescura matinal. Me voy a trabajar caminando para tomar el colectivo en Luis María Campos. Estoy contenta y nueva. En este instante no necesito nada más: voy repleta de flores de tilo que me desbordan desmesuradamente fuerte dentro de mi corazón.
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