domingo, 29 de noviembre de 2009

Decisión

El agua pasa por arriba o por abajo.
El agua se lleva las memorias y deseos.
El agua es un silencio prolongado.
Yo ya no quiero oír.
No hay nada en el vaso.
Deberé caminar para beber.

Carencia

-Eres hermosa.- dijo él.
-Me falta una mano -replicó ella.
-Te faltan muchas cosas, y por eso eres hermosa.

Rabith Alameddine, El contador de historias

domingo, 22 de noviembre de 2009

Destinos



Qué hubiera sucedido si aquella tarde en Tánger, cuando tomaba un café cargado en la Kasbah, y vos te habías resistido a que te fotografiara, cuando me hiciste un gesto imperceptible para que te siguiera por ese laberinto interminable, yo, en vez de mover mi cabeza negándome, me hubiera levantado para seguirte, para internarme en las calles angostas, para perderme sin rastro y hoy, cuatro meses después, fuera otra mi historia. El destino deja sueltas miles de hebras y sólo anuda las que decidimos atar. Así de azaroso es lo que leemos como si tuviera una finalidad.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Paradojas

Me deshago y me hago.
Me rompo y me construyo.
Hablo y me callo.
Siento y digo pienso.
Pienso y digo siento.
Deseo y a la par no deseo.
Quiero que hables, pero te quiero mudo.
Busco explicaciones y a la vezla caricia.
Quiero ser frágil y que nadie me ayude.
Quiero ser fuerte: que todos me protejan.
Quiero querer y estar sola.
Y en cada paradoja se me estruja el alma, pierdo peso y un día perderé las amarras que me sujetan al mundo y a las cosas

martes, 17 de noviembre de 2009

Con el corazón en la mano

No tengo ya más piel ni carne.
Soy sólo un corazón que titila en la noche silenciosa.
Lo llevo en medio de los dedos de la mano.
El resto se desgaja y el viento sopla cargando los girones.
Mi pobre corazón late de frío y dice que ya es hora de entrar y de cerrar ventanas, puertas, lo que sea mientras la lluvia arrecia y se inundan las voces que quedaron dormidas desde siempre.
Y en la tormenta crecen los miedos con su traje de fantasma
y el río se lleva las piedras a lo lejos
y yo no digo nada.
Preciso un poco de silencio.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Decimos...

Dice Gelman, "te amo porque sos mi casa" y pienso en la ternura de mi cabeza escondida en la noche del jueves en tu abrazo y pienso en la lindura del amor apretado sin espacio ni aire entre los cuerpos y pienso en las palabras como cuentitas de colores enhebradas en un hilo de charla que nunca se termina y siempre sigue. Pienso en las estaciones de tren bajo la lluvia y en los campos de trigo movidos por una brisa suave de verano, en playas que no tienen principio ni fin. Pienso en tu risa bordeándome hasta alcanzar mi centro que se oculta; pero grita con voz bajita que desea que abras mi carne en dos y en mil pedazos de luz extraigas lo que tengo y que hagas de mi alma lo que tu alma necesite a su medida para sentirte vivo. Pienso en una cocina pequeña con perfume de ollas y sartenes cantando y tu voz que me arrulla para que me duerma ya de una vez o gire entre tus brazos mientras tornasolás mi piel hasta volverme un verbo transparente. Pienso en el agua cayendo en la mañana mientras a lo lejos recuerdo cómo cenamos bajo el tilo mientras tejías sueños memorias y caricias que eran antiguas, pero nuevas. Pienso en vos y te tengo clavado en medio de mis pupilas como si hubiera allí un espacio de hojas verdes que te estaba aguardando para darse a la vida. Y dice Gelman que "existís para que exista el amor en algún lado".

domingo, 15 de noviembre de 2009

Familia

La familia es una boca que te traga, te mastica y, después de haberse apropiado de lo servible, te arroja como a un pez que boquea sobre la arena de una playa desierta donde nadie aparece para arrojarte al agua donde podrías revivir.
Hay espadas clavadas alrededor de todo y, al querer huir, su filo te lacera la carne gota a gota.
La familia es mi padre que ha muerto de silencio.
La familia es mi madre que tiene el rostro de la locura y la soledad.
La familia son mis hermanos que están lejos y mis sobrinos a los que nunca puedo terminar de abrazar.
La familia es un hueco por donde sopla un viento frío y caen gotas de llanto tan enormes que trazan canaletas en el rostro por donde todo se disuelve una vez más.
No quiero que me hablen.
Dejen que duerma en paz.
No tengo espacio ya para tanto dolor.
En otro cuarto habla la voz de mi hijo.
Pero yo no supe decirle cuál era el camino para alcanzar la felicidad.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Anécdota escolar LXXXV: Hay que sobarse más...

(La profesora está parada en la puerta del aula esperando para entrar. El preceptor indica que se pongan de pie y dejen de hablar. Lentamente, se van organizando todos, excepto dos alumnas que, tomadas de la mano, conversan como si no hubiera ninguna otra cosa en el universo. La profesora las mira sin que ellas registren la situación por lo que decide entrar)
Profesora: Buenos días.
Alumnos (A coro): Buenos días.
Profesora: Siéntense. Ustedes dos (Señala a las alumnas que torpemente se han puesto de pie), vayan afuera...
Alumna 1: No, no, no...
Profesora: Chicas, ustedes tienen ganas de hablar; yo quiero dar clase. Vayan afuera y cada cual es feliz. (Salen no muy enojadas que digamos. La profesora se sienta a firmar el libro de temas)
Alumno 2 (Desde el fondo): ¿Por qué las sacás?
Profesora: Por sobarse.
Alumno 3: ¿Sobarse? ¿Qué quiere decir?
Profesora (Cerrando el libro): Tocar mucho alguna cosa hasta volverla muy blandita.
(Risas generales)
Alumno 4 (Mientras la profesora busca las tizas): Juli, vení y mirale el cráneo a Tomás. Tiene una cosa rara.
Profesora: Rara o no...dejá de sobarle la cabeza.
Alumna 5: Es que se nos salen las homonas por los ojos.
Profesora: Traten de mantenerlas en el torrente sanguíneo y...¡dejen de sobarse! Empecemos a analizar los pronombres y ¡basta!
Alumno 6: ¿Y puedo ir a computación y decirle a la profesora: "Señora profesora, por favor, no me sobe más y sobe el mousse"?
Profesora: Claro, absolutamente correcto. Y cualquier cosa le explicás que he sido yo la culpable de este incremento de tu vocabulario.
Alumno 7: Tratá de que no te sobe el mousse.
(Los alumnos empiezan a jugar con mil variables de uso del verbo sobar en situaciones escolares mientras se van acercando al escritorio a que la profesora les corrija una aburrísima tarea de reconocimiento, clasificación y análisis de pronombres. Al observar que el cuarto alumno de la fila no puede reconocer el referente, la profesora dedice parar la ejercitación y explicar al grupo el procedimiento. Para eso, apoya su mano derecha en el hombro del alumno para que le deje lugar y levantarse...)
Alumno 8: ¡Che, Juli, pará! ¡NO ME SOBES EL HOMBRO!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Noche de jueves

A veces es una cajita diminuta y adentro late apresurado mi corazón como una campanita de cristal que suena sacudida por la brisa. En mi corazón se esconde un pájaro azul que tiene un tul doblado en el pico y del tul penden cien mil estrellas que se están encendiendo de a poco para iluminar la noche profunda en que las palabras harán un fuego para sentarse alrededor y hablar hasta que suba el sol por el muro y caiga sobre el tilo que llueve hojas verdes y nos durmamos cubiertos por un manto de clorofila perfumada, entre tus brazos, junto a mi cuello desnudo que mordiste. Y el corazón será una campanita y habrá brisa en el borde sencillo de otro día.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Crap crap

Crapcrapcrap
crrrrrrapcrapcrap
craaaaaapcrapcrap
crapppppcrapcrap
van haciendo las palabras en la pantalla
y las vamos siguiendo
para alcanzarlas
para sujetarlas
para llenarlas con otras palabras más secretas
para dejarlas ir
tras otras que ya se fueron
y otras que se apelotonan por entrar
crapcrapcrap
las palabras
y se llenan
de pieles mojadas sobre pieles que duermen
de tés en tazas de colores
de paltas y berenjenas
de partidos de fútbol
de excursiones de teatro
de sábanas que se abren y se cierran
de corazones nuevos.
Craaaaapcrapcrapalabrasdepalabras
y cimitarras que acarician porque dejan sus filos en las puertas de entrada
¡Ay, dice la historia, cuántas palabras que se mezclan se perfuman se atosigan de luces!
Y crapcrapcrap
por los escalones desciende un silencio de sombra que las acuna y las duerme
mientras suenan los besos con sus alas de pájaros encarnados para cubrirlo todo.

Una relación profunda

Las palabras tejen redes por las que me deslizo con un nudo en la garganta y un temblor en el cuerpo. Detrás de una ventana aguardan los verbos sutiles de la esperanza. Jamás he ambicionado tantos signos que me llenan de preguntas la inestable comprensión de la carne. No hay otra cosa: pasar de la piel a la voz y de los significados a descubrir a los cuerpos que se rozan como otro significante más. A veces creo que podría enloquecer de desesperación que es como haber perdido la esperanza y reencontrarla sin poder alcanzarla. Ahí está, pero no poseo los verbos que me podrían ayudar a crear un cosmos en el que todo gire sin rozarse siquiera pero compenetrándose cada segundo un poco más. Tengo dificultades insondables: sé acariciar, pero no colocar la pasta dentífrica en el cepillo del que entra al baño después que yo. Mis abluciones matinales son signos solitarios que estoy imposibilitada de modificar y, cuando estoy sola ante ese cepillo con su crema, sé que sólo tengo palabras para pasar a la dimensión de las almas que se miran a través de los cristales y reconocen, en la diferencia complementaria de los cuerpos, lo que tenían de semejantes. Quizá si hubiera descubierto que tras las nucas rectas de los hombres se ocultaba un conocimiento que yo tendría que haber sabido aprovechar, la vida se habría desplegado con evidente intensidad para mí. Pero fui educada en la perversidad de la enemistad, en la batalla sorda que mi madre entabló con mi padre extendiéndola al resto de la masculinidad. Tarde he llegado adonde debería haber estado hace tiempo: al conocimiento de que hay tantas historias que contar en un lenguaje que intento decodificar y ya no sé si hablo sola como los locos en la orilla del mar o es que esta marea de preguntas que me asalta procede de otra boca que me roza susurrándome en el oído que vale la pena otro género de palabra, otra pluralidad. Querría tener la sabiduría de colocar dentífrico sobre un cepillo, de comprender cómo entendés el mundo y escucharte dejando que tus palabras abran vergeles secretos para mí. Tu boca desenrolla mapas de territorios que me estaban vedados desde mi propia voluntad y me asusto como el viajero que debe dar el paso que lo interne en la selva de la que quizá nunca pueda regresar.

martes, 3 de noviembre de 2009

Abandono

Quizá el miedo, dijo, sea porque lo estás logrando.
Entrecerrró los ojos, como para pensar o conectarse con algo que le venía desde adentro.
Cuando los abrió dijo, si de algo se puede estar seguro es de que no se ve quietud adentro tuyo; hay siempre una sensación de continuo movimiento al que vos mismas vas poniéndole diques como si creyeras que no te merecés semejante cosa.
Pensé que yo no daba nada, aclaré y entonces se rió.
¿Nada?, dijo.
Nada, dije y suspiré.
Quizá sea que sientas que lo que das no es merecedor de retribución.
Quizá, murmuré y quise irme.
Ando mirándome mucho, dije.
¿Y eso?
Eso es eso. Miró qué hago, qué no hago, qué digo , qué me callo, qué posición asumo frente a las situaciones...
¿Y?
Y nada...no quiero abandonarme. Siento que si me abandono me voy a perder.
¿Abandonarte? Es imposible abandonarse, nadie puede abandonarse. Podés no bañarte, no comer, no hablar, encerrarte bajo siete candados, pero abandonarte...es imposible: siempre te toca estar con vos. No podés ir a otra parte si no es con vos
Ya sé...hablo metafóricamente. Abandonarme, es decir, bajar la guardia, entregarme, ser débil, perder el control de la situación.
¿Y entonces el pánico?
Entonces el terror.
Volvimos al comienzo: el miedo no es porque el deseo no se cumple sino porque está siendo. Tenés miedo no porque no podés sino porque te das cuenta de que estás pudiendo.
Me voy. No tolero más esta conversación.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La mujer agua

Peces alados y sin peso sobre la espuma de un mar de vino y sombra. No hay otra posibilidad que andar encima de las aguas para llegar a la orilla. Mi cuerpo flota mientras los peces vuelan desprendidos de su peso. Soy una gota delgada de moléculas por debajo del sol. Los mismos corpúsculos de luz no me dejan caer. Nado sobre las aguas con los peces enredados en mis rodillas suaves. Soy una sirena con dos piernas que muta de pura felicidad. En mí ha evolucionado la especie femenina con una rara complejidad. En el agua me han crecido dos alas traslúcidas de mariposa y los peces festejan con besos boquiabiertos en mi vientre de sirena. Entran en el nido de mis cabellos para dormir al amparo de mis propios torrentes y se deslizan por mis clavículas hacia mis dedos largos. No sé cómo es la lluvia más allá de las olas cuando las gotas se estrellan contra el agua y mi cuerpo mojado se estremece empapado una vez más. Vos hablás un idioma de tierra: mis peces y yo tratamos lentamente de entender.
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