domingo, 31 de mayo de 2009

Este viaje

Hace un año yo preparaba un largo viaje por los Pirineos en busca de los Cátaros. Tenía un itinerario milimétrico lleno de museos, castillos y ciudades. Después todo estalló y mi vida se dio vuelta . Ya nada volvió a ser igual: lo de todos los días se distribuyó de manera diferente y cada cosa entró en una nueva relación con las demás. la crisis modificó mi percepción de las cosas y, cuando pasó, me alivianó el alma. Algún día deberé pensar qué se movió adentro mío definitivamente cuando todo eso sucedió. Y ahora, seis meses después de aquel miércoles 15 de octubre de 2008, estoy a punto de viajar. Y ya no hay cátaros ni Pirineos ni museos ni castillos. Sólo hay sitios de sol y gente con la que deseo fundir mi corazón para siempre. En Andalucía está Olga, que es el origen de mi familia, la ventana que se abrió cuando todo estaba muy mal. En Grecia está Ana, que me espera para mostrarme los recuerdos de un pasado que poseo y que se objetivarán en sal, agua y cielos violáceos de tan azules. En Marsella están el primer Pablo y Maïa que me mostrarán una mañana de luz. Sé que no regresaré igual porque viajo vacía y dispuesta a llenarme y ser llenada, abierta a ser atravesada por el amor, a que se me impregnen las pupilas, las papilas y las manos de sensaciones una y otra vez, cinco mil millones de veces por segundo. Voy abierta a lo que suceda porque sé que lo que sucederá me llenará el corazón de alegría y seré pura y nueva bajo el aire cálido y perfumado del Mediterráneo otra vez.

sábado, 30 de mayo de 2009

Sopa en un día de lluvia



Llueve, largo y frío sobre los vidrios de mi patio. Se cruzan mil palabras en mis oídos y las imágenes se superponen en una sucesión vertiginosa. Nada que no calme un buen plato de sopa. Alguien abrió la ventana del pasado y ha empezado a soplar un viento que me devuelve a la que yo era para confrontarla con la que soy. Mientras tanto las gotas se resbalan por las enredaderas de mis paredes y me mojan los párpados cerrados. Trato de acumular las sensaciones para que no se diluyan. Le digo a Mariano que la cuestión no son las cosas sino lo que hacemos con ellas y yo quiero hacer un nido de calor que entibiaré con sopa de zapallo para que salga el sol en el horizonte que se veía en la ancha terraza de Charlone donde Mónica y yo lloramos tantas veces mientras el niño rubio andaba en triciclo debajo de un paraguas. He sido feliz en muchas ocasiones y planeo morirme de alegría dentro de cinco mil años luz. Sólo eso.


viernes, 29 de mayo de 2009

Vueltas del tiempo

¡Cómo vuelven los tiempos!
Como si fueran remolinos de aire remotos que se acercan en las grupas del cielo.
Y traen en su lomo cajas repletas de recuerdos, de silencios, de cuánto te quise, qué mirada tenías, cuántas palabras dichas, cuántas escuadras rotas, cuántas casas balcones julietas que eran todavía chiquititas pero eran.
Lo sorprendente es que todo sucede así, en un espasmo: me devoré tantos años que pasaron como luz en mi garganta y fue un abrazo tibio tornándose caliente buscando los secretos de tantísimos años.
Y de repente tuve los ojos llenos de lágrimas y me reí y se pusieron rosadas las mejillas como suaves manzanas.
De todos los instantes se anegaron los labios: fueron ráfagas de calles de avenida Los Incas de colegio primario de vereda en la que todavía veo jugar a mis hermanos.
Yo todavía guardo una selva en mi alma y cada día cae la lluvia el sol el aire sobre mis lianas por donde vuelan furibundas las mariposas negras y anaranjadas de la que era entonces de la que soy ahora.
Si me fuera posible, te invitaría a mirar dibujitos mientras tomamos un nesquick con vainillas y por debajo de la mesa te tocaría para ver qué se siente cuando se es chico y el mundo todavía hace ruido a papel de regalo y a moños.
Desde mis nortes y mis sures, a mis estes y oestes que saben a agua, a tarde de otoño, a piedra, a viento, yo sólo espero la vuelta de una página.

Los libros siempre los libros


Después de miles de millones de años -como si hubiera sido en alguna otra era geológica-, nos encontramos Clara, Betty y yo. Ellas hablan de mí con una memoria que yo misma perdí en algún rincón de mi historia. Me cuentan cosas que no puedo recordar y van construyendo una imagen de mi adolescencia que me permite explicar el presente como muchas veces deseé hacer. Lenta aparece en mi corazón una chica que iba y venía con total soledad -ellas dicen libertad, yo prefiero denominar abandono- y que les enseñó lo que supieron de literatura más que ningún profesor. Hablan de cartas, de fotos, de subsuelos en teatros, de faltas durante el '76, hablan de lecturas hasta la madrugada, de lecciones dadas para que no les tomaran a ellas. Hablan de mi intelecto y mis palabras. Y en ese recuerdo encuentro a la Julieta que soy hoy, a la que llegó en aquel '77 a la ventanilla de la Facultad y en vez de decir Historia tuvo la brillante iluminación de decir Letras y abrir el camino de la construcción de una identidad. Por alguna razón que todavía no termino de comprender, la vida me cruza con mis orígenes y siempre están llenos de palabras y libros, siempre están llenos de soledad y profundos momentos. Siempre fui yo, pero -a veces- no lo puedo recordar. Quedamos en vernos en un mes papeles mediante. Debo empezar a buscar con paciencia arquelógica en las eras geológicas que no me he atrevido ni siquiera a mirar

jueves, 28 de mayo de 2009

¿Así?
Sí, así.
Así se mueven entre los huecos que dejan los pliegues del peritoneo como una ligera cosquilla de sus alas de colores.
Y van y vienen y se cuestionan esas cosas que no contesta nadie porque nadie pregunta.
A veces aletean hasta el borde de la garganta y bajan hasta el pozo de la cadera y allí parecen adormecerse.
Hay períodos en que se esfuman apenas delineadas en un trazo de vuelo que se escapa.
Desaparecen.
En otros días se agitan como encerradas en un vaso de cristal líquido que se va oprimiendo.
Se asoman a los ojos, a los labios, por los cabellos, por las orejas y desean salir: a respirar aire puro, a mojarse en el agua, a quemarse en el fuego.
¿Así?
Sí, así.
Mariposas en la panza.

Sustancia líquida

Querido mío:
Somos sustancia líquida con pequeños fragmentos sólidos en suspensión: algunos luminosos, otros refractarios, los más de una opacidad que atormenta. Nos lleva una vida forjar el recipiente que nos contenga. A veces creemos haber alcanzado esa forma, nos estalla en las manos y nos quedamos con los pedazos y flotando en la nada. Deseamos ser nadie, pero eso sólo lo alcanzó Odiseo, simplemente, porque él sabía -de memoria y hasta el hartazgo- quién era. La tarea nos consume la vida y más aún porque siempre quedan esas gotas perdidas. Creemos a pie juntillas en la imposibilidad, en la desesperación, en la agonía, en la noche tenebrosa del silencio donde flotamos líquidos y perdidos de nosotros mismos. Pero deberías saber que los fragmentos, al rozarse, producen sonidos diminutos que parecen campanas, cristales, estrellas en caída al vacío del cosmos, piedras rodando en las laderas de las montañas, agua y torrentes. No importa tanto el vaso sino que oigas esa música, que te demores unos segundos para escuchar lo que te suena adentro: tu luz, la reflexión y esa opacidad que aborrecés, suenan al tocarse y ese sonido es sólo tuyo. Los de afuera, siempre, querido mío, los de afuera son de palo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Travesía a los orígenes o de cómo se cambian la carne, el alma y el corazón

Será un camino bajo el sol y el calor desde el lejano París -como una joya vieja que titila en todas mis memorias- hasta llegar al Sur que está mojado por esas aguas azules de la historia: Andalucía será una piedra verde desmenuzada en las manos de Olga para volver al origen de mi sangre y mi carne, allí donde nacieron los míos hallaré la verdad de mis células en copas de cristal que cantarán rozadas por mis dedos. El Egeo será el origen de mi alma, hecha de sal y fuego y tiempo inmemorial en forma de relatos y aguas turquesas y claras donde se calmarán para siempre las antiguas angustias y me veré de cara al sol con lo que siempre creí que eran mis palabras trepadas a la sombra blanca del viento en la antigua Acrópolis. Y luego bajaré hasta las bocas del Ródano para que mi corazón se llene de caricias de unas manos pequeñas: nos bañaremos en el Mediterráneo de Marsella, comeremos helados de palito en la playa, haremos castillitos de arena, bailaremos tomadas de la mano en el puente de Avignon, nos contaremos cuentos, haremos dibujitos. Y así volveré, a los tumbos y en lágrimas, pero nueva. Nueva carne, nuevo alma y nuevo corazón. Yo seré otra cuando vuelva. Si es que vuelvo...

C'est fini

Vas tejiendo una red sutilísima y te sentás a esperar que yo aparezca. Pusiste varios cebos que, sabés, podrían atraerme. Te miro hacer a la distancia, escondida, oculta a tus ojos azules. Y trato de pensar en otras cosas con tal de no caer en el engaño que vas armando para que yo regrese. Me ahogo con las ideas que invaden mi cabeza, que trepan por mis piernas y se enroscan en mi cintura delgadita de lápiz, en la línea frágil de mis clavículas que desearon ser alas. Quiero que no me hables más, que te quedes callado para mí, que dejes de mirarme en las noches de invierno, que no estires tus manos para trazar un mapa sobre mi piel que tirita de miedo y desolación, que no invoques los lares que construyeron lo que fue un hogar para nosotros, que dejes de sentir que soy una gota en tu sangre de tan íntima, que no pienses en mí como la suma del deseo que sólo vos podés tener. Quiero ir hacia atrás, sobre mis propios pasos para llegar hasta ese origen en que vos no existías y retomar allí, justo, mi ruta. Cierro los ojos, aprieto los párpados para que no me llegue siquiera la reverberación de tus perfumes. Se te hace tarde y podrías marcharte -te sugiero. No hay nada en mí que sea ahora tuyo y tus redes estallan como luces expandidas hacia la nada. En mi cuerpo los fuegos se disuelven como agua y te vas porque cierro la puerta, te perdés, te morís en mi alma. Nada más simple ni terrible. Ya no hay hogar para el afecto que enlazaba los brazos en la tarde. Volvimos a ser huérfanos. Te mandaré postales cuando llegue a mis puertos. Y eso fue todo. El resto será recuerdo cuando pasen los días y nos pensemos.

martes, 26 de mayo de 2009

L'hiver


Bariloche 2007

¿Y? ¿Para cuándo?
(El frío, digo. Porque al Sur me voy en septiembre)

lunes, 25 de mayo de 2009

La foto con mi madre


Porque en una caja de más de mil fotos, ésta es la única donde estamos juntas mi madre y yo .

Cuando mi madre me dejó caer de su amor para siempre, yo podría haber elegido morir de desesperación porque no hay exilio más terrible que el que aleja del pecho de su madre a una niña, yo podría haber asumido que mi existencia era desechable y haberla arrojado a la basura sin más ni más. Y no. Ese mismo, ese exacto día en que ella decidió que en su corazón yo no tendría ningún lugar, yo decidí también que viviría y que tendría los ojos más abiertos porque el dolor venía pegado indisolublemente al amor para siempre. Y tuve que gestarme a mí misma, darme calor en las noches de miedo, consolar mis tristezas, hacerme fuerte en mi fragilidad, cuidar por mí porque nadie lo haría, sobrevivir a todas las desgracias que siempre me rozaron sin mellarme demasiado. La mano de mi madre, en esa silla, no me toca siquiera y su rostro está perdido, lejano, indiferente y con los ojos cerrados; y yo, ahora como entonces, tengo los libros que me permiten cada día sobrevivir.

Rushdiecollage


Salman Rushdie , si te conociera, moriría de amor por vos.

Un Romeo flotante, enfermo de dolor, canta a su amor aunque no lo escucha. Mujeres de aristas duras y voces de cristal, étereas y suaves, de doncellas, alaridos arremolinados de psicodelia. Es un gran pájaro salvaje. Hoy, al comienzo de su viaje de regreso al corazón de ella, él cree oírla. Cuando esté listo la encontrará, la hará real tocándola, y ella hará lo mismo con él. Yo seré el suelo bajo tus pies y tú, en ese final feliz, serás toda la tierra que necesito. Aquella desnudez depredadora como si fuera un milagro. E quel sospetto, ch'il cor tormenta al fin diventa felicitá. El corazón no sólo encuentra la felicidad, eso es: se convierte en felicidad. Eso dice la canción... eso es lo que ocurre: no hay nada que lo supere cuando estás apretado contra ello, mientras no te partan el corazón. En el amor se avanza retrocediendo: la primera aproximación, la desviación de las ansiedades, el despertar del interés, el amago del abandono, el regreso lento e inexorable, la pausada espiral interior del deseo. La frontera de la piel no tiene perros que la guarden. Eso era. Donde ella acaba y empieza él. Donde está el pecado y dejas la esperanza y las almas arden. La frontera de la piel la guardan fascinerosos. Atrapo jirones de vestido de hadas, pero las criaturas se van. Podéis aducir que el regalo fue un caliz envenenado; pero, incluso si fuera así, fue una copa de la que volvería a beber alegremente. Él siente cómo se mueve ella bajo su mano, él la siente crecer ante ese contacto áspero y tierno. En la intimidad de sus pensamientos, ella es voluptuosa, asilvestrada y criminal. Como imanes colgados de una cuerda. Como bailarines en un baile de máscaras, aunque desnudos. Y todo se recuerda. Y sólo pueden besarse cuando están dormidos: en sus sueños, destejiendo las cadenas que atan el alma oculta de la armonía. Miro las estrellas mientras tus largas piernas de pan moreno se enlazan en mi cintura y me hacen caer; y quemo el doble del combustible porque sé que no debo ahorrar para regresar.


domingo, 24 de mayo de 2009

Mundo azul


Ilustración de Mónica Pironio
IEn punto de caramelo los abrazos
En punto cinta el lazo desenlazado
En punto y aparte para empezar de nuevo
En punto cruz para cerrar el pasado
En punto nieve para meterse debajo de las mantas
En punto de fusión para arrojar a lo lejos las sábanas
En punto cardinal para no perder jamás el rumbo
En punto crítico cuando el deseo parece que se quema
En punto de articulación con la lengua en los labios
En punto débil con la fragilidad acostumbrada en la suave línea de la espalda
En punto de distancia para alcanzar por fin el horizonte
En punto de hebra con los cabellos destejidos en la almohada
En punto de vista los derroteros de la memoria
En punto de merengue la cadera cuando canta
En punto fijo el calor la tibieza y el apego
En punto muerto después de los cuerpos tornasolados en la sombra del cuarto
En punto radiante las luces como fuego en las pupilas de la noche
En punto y coma para saciar el hambre
En medio punto las cúpulas con los viejos mosaicos
En un punto del mapa hay un mundo -libros, mares, montañas, personas, piedras, plantas- todo a punto color ultramarino, cerúleo, celeste, turquesa, añil, petróleo oscuro...azul.
Me voy,
porque allí - a las cinco en punto- vos me esperás.
Punto final.

sábado, 23 de mayo de 2009

La clé

Tengo una llave chiquitita con empuñadura de plata labrada donde hay unas flores añiles esmaltadas con unos pajaritos en las hojas verdes que llevan unos moños de rocío en el pico rosado. Si querés, te la regalo. Así, sin nada a cambio...te la regalo.
Pero te aviso que deberás tener mucho cuidado porque es una llave que abre casi todos los sitios: cajas de música con sonidos de vientos guardados hace tiempo; perfume de piedras que saben a tiempo, a polvo, a canto; plumas transparentes de gasa blanca; alguna que otra palabra que nunca quise decir y espera para habitar en mi boca: manos que aguardan que perdure la noche para siempre; pasajes plegaditos a tierras infinitas; milagros tales como que el huevo frito salga liso, que el café con leche tenga espuma, que el pan leve y el merengue se dore sin quemarse; secretos que se dicen al oído mientras se besa mucho; abrazos de puerta a puerta como la ropa tendida en las calles de Nápoles; faldas de telas claras y las piernas desnudas; la luz azafranada de la Toscana en el mes de febrero; el sol hundido en el Mediterráneo como una naranja roja; vuelos de corazón abierto sin despegar los pies de la tierra mojada; esa siesta en que una se ovilla en busca de un resguardo; pedacitos de historias que contar en la hierba debajo de un cielo negro y cuajado de estrellas; amaneceres que llegan después que no se duerme y otros que vienen cuando una ha dormido hasta cansarse de continuar durmiendo. Esta es mi llave. Si querés te la regalo...es a cambio de nada.

Tristeza

Pienso en las formas extrañas, en los miles de fragmentos que van componiendo el mosaico hasta que se hace evidente la figura, en las palabras que no supimos decirnos, en las pieles que siempre se acompasaron en medio del sudor de la noche cerrada, y aunque era mucho, era poco siempre así como teníamos hambre de devorarnos el alma. Pienso en mi cuello desnudo bajo tus labios y en mi risa transparente, en los amaneceres en que yo despertaba y vos dormías y en las madrugadas en que era yo quien dormía y vos el que resoplabas como una fiera enceguecida rondándome para que te hiciera un sitio y llegara la calma del cansancio. Ahora pienso con la claridad de la que suelo carecer cuando te hablo. Ahora pienso que para qué, que no era necesario, que tal vez vos no dijiste y yo callé y aceptamos un trato desleal e inhumano que no nos merecemos en virtud de los años que tuvimos. Pienso que tengo tristeza y ganas de ovillarme en brazos que me protejan, pero que no siento -por primera vez- ni dolor ni nostalgia. Pienso que abro la ventana y sopla un viento primaveral que me coloca alas para que me sumerja en las aguas azul-turquesa y te vea partir para siempre porque es mejor, porque es más noble, porque los dos perdimos y debemos saberlo. Aunque te amé, yo ya me voy; aunque te extrañe yo ya no estoy pidiéndote clemencia ni vos estás diciendome que no hay otra que sea como yo. El abismo es aún una grieta pequeña y yo quiero volar hasta el cielo con mis propias alas. Nada me puede derribar ni siquiera vos cuando todo otra vez recomienza y nos hundimos en un charco de lodo que me aplasta y me mata. Todo es más simple de lo que parece. Y no siento rencores ni odios. Sólo una triste tristeza de la cuenta saldada. Y fue amor que mientras duró fue eterno.

viernes, 22 de mayo de 2009

Narciso

Narciso se mira en el espejo de su casa. Lindo espejo que lo refleja y nadie más.
No era un ojo de agua, Narciso, era tu espejo que te crea una vez y otras mil más, repetido en copias devaluadas que no te amarán jamás.
Se quedó sólo Narciso con su corte de ninfas huidizas que ni saben hablar.
Yo no quiero ser ninguna otra más que la que soy; así que cerré la puerta tras de mí y lo dejé pavoneándose ante sus múltiples reflejos para tratar en vano de seducirlos. ¡Pobre Narciso, todavía no sabe que los reflejos de quien no se entrega a la vida nunca se dejan seducir!
Afuera el viento sopló mi pelo y trajo aire de lluvia. Me sentí nueva otra vez en una avenida desierta rumbo a la antigua estación. A veces bailo por las calles y esta fue otra ocasión: festejo que estoy aquí y que no tengo espejos para seducir.
Cuando Narciso llame, decile que me fui a tomar un tren hacia la nada y nunca voy a regresar.
Y si se lamenta o grita o desespera, decile que no se ahogue, que no vale la pena porque siempre hay otros espejos a los que todavía puede recurrir.

Mariposas de agua dulce



Mariposas de agua dulce en medio de la noche. Ya no puedo dormir. Me rodean. Debo pensar cuántos días faltan, cuántas páginas quedan. Pensar que ahí, en Atenas, dije... sentir me dijo, entonces. Y me reí: pensar y sentir son sinónimos en mi cabeza, agregué. Habría que ver, mariposas de agua dulce con alas pequeñitas de colores. ¿Cuántas serán las mañanas en que amanezca sin haber pegado un ojo y sintiendo -¿o será pensando?- que quedan tantas otras en alas de agua dulce? Yo siento que... y la razón se vuelve una ola que envuelve con lazos de terciopelo mi cintura. Yo pienso... y tengo frío con la piel erizada de escarcha y de manos, territorios de nubes tan altos que se pegan contra el cielo. Mariposas de agua dulce en el borde de mi espalda, contra las sábanas, bajo la almohada. La columna es una larga línea que se tensa entre los finos breteles que caen como si fueran lazos desanudados y vuelan mariposas de agua dulce con alas amarillas hacia la altura del cielo desnudo. Mis cabellos son hilos de luz en la alborada, red de caramelo donde vuelan las mariposas que yo siento en el agua dulce de la mañana.

jueves, 21 de mayo de 2009

Paris, France.

París al sol. París con cielo azul. París en musculosa. París de verano. París de noche iluminada. París feliz y melancólica. París con vestido y tacones. París en Clunny. París y el metro tan laberíntico e infinito. París en julio. París a la orilla del Sena. París en el quartier latine. París que es toda para mí. París en jeans y mochilita. París con adoquines y paredes y frentes muy siglo XVIII y XIX. París con calles. París con la gare d'Austerlitz hacia Madrid. París con puentes y profundas cicatrices. París de madrugada. París con sus vidrieras llenas de flores de colores. París y su baguette de pollo en el Boulevard Saint-Germain. París de luz. París en el recuerdo de otro invierno pasado. París de corazones en les jardins. París y los cafés. París en Père Lachaise y su muro infinito. París para mí sola. París. Yo me voy a París y quizá no quiera ya volver.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Lindo mi corazón


Tengo rojo el corazón y me pica justo en el borde, más precisamente allí donde gira sobre sí mismo y se mira en el espejo. ¿Y qué ve? Que es un bello corazón bordeado de lentejuelas rojas que titilan como si fueran gotas como si fueran traslúcidos cristales como si fueran bocas. Y el corazón se siente con la sangre a sus anchas y exclama: "¡Oh, rojo corazón, lleno de sales, lleno de besos que se diste a arteria abierta, lleno de manos que supieron las rutas de las pieles, lleno de cinturas tan pequeñas que caben en un dedo, lleno de cuellos que navegan en nucas descubiertas, lleno de orejas que oyen los rumores secretos de los bosques donde cantan los cuerpos! ¡Oh, rojo corazón que lates que te apresuras que te enciendes que bailas que cantas que gritas que aullas que te haces pequeño y frágil! No te ha ido tan mal, pese a todos los días en la prisión de cristal del silencio, pese a todas las noches en que te lastimaron y te lastimaste a sabiendas a tontas y a locas a morir. No te ha ido tan mal..." Y ve que es un lindo corazón con pollera de tules y zapatos de raso de tacones muy altos, tanto que llega al cielo que está teñido de púrpura violento en el atardecer sin nubes y una humedad marina lo sorprende entre piedras que ruedan. Gira sobre sí mismo y vuelve al sitio donde nos divertimos juntos, mi corazón y yo, en los anchos palacios de la ternura paciente que no suelo tener, pero que ambiciono desde que voy a mordiscos por la vida.

Cocodrilos en Sevilla

El que se fue a Sevilla, perdió su silla. Da lo mismo que haya partido a Ituzaingó, San Isidro o Temperley. Hay una silla vacía, nostalgias de las cosas que han pasado y pesadumbre de barrio que cambió. La silla era el alpiste: un, dos tres. El pronóstico dice lluvia y frío, pero a mí me toca sol y calor. ¿Qué le vas a hacer? No cometas el crimen, varón; si no vas a pagar la condena. Papelitos de colores y náufragos en el aire. Cometas con cintas de papel, barriletes de besos a los que le solté el piolín. Uf...¿otra vez? Cocodrilo que se duerme... tengo entradas para el zoo y juro que te voy a visitar. El que se fue y volvió: la casa ya no encontró (¡Si lo sabré yo que siempre me la paso volviendo!). Rayuelita, la que tenía cielo y tenía tierra ,esta vez puso todo en la maleta y se marchó. ¡Chupate esta mandarina, bombón!

Volar en agua


Puerto Madryn, 2008
Aguas. Por todas partes aguas. Azules, añiles, índigo profundo, turquesa claro. Los brazos se despliegan como alas y remonto los surcos tráslucidos que bajan de las montañas. Recuerdo aquel día en Mendoza: caía los torrentes primaverales por la piedra mojada y bebí a boca llena sin saber cuánta agua caía: mojada por todas partes y riendo. Soy un pez púrpura y plateado nadando corriente arriba para llegar a la fuente, al sitio donde manan las aguas cristalinas como un cubo de hielo. El agua sabe a sal, a roca que está allí desde siempre, a burbuja de tiempo. Y volar, sumergida, emergida, flotante, hundida por debajo de la espuma. Los brazos como alas. Volar en agua: no pez, no pájaro, no humana...huesos como rompecabezas blancos y húmedos que se despliegan. Volar en aire azul. Limpia mañana de miércoles. ¡Llego tan lejos que no me alcanzan las tormentas! Sólo una lluvia mansa con torbellinos de brisa y perfume de yodo en los huecos de mi cuerpo delgado. Sabe a milagro la madrugada y vuelvo. Siempre vuelvo a posarme en las aguas.

lunes, 18 de mayo de 2009

La escuadra de madera

Yo tenía escasos once años y él, otros tantos. Estábamos juntos en séptimo grado y yo dibujaba con mis lápices de colores desparramados sobre el pupitre. Algo debo haber dicho o hecho o quizá él manifestó sus emociones como suelen hacerlo los varones en esa etapa: le dio una patada a mi banco y todo saltó desparramado por el aire. Yo reaccioné como lo haría en los años subsiguientes: primero la acción, después la reflexión. Así que agarré una escuadra de pizarrón - de esas grandes de madera - y se la partí, literalmente, en la cabeza. No sé bien qué grité (debo haber gritado) o qué me dijo él; la cuestión es que nos bajaron a los dos a la dirección y nos retaron. Antes o después de esto, él me dio mi primer beso en el balcón de una casa en la calle Virrey del Pino, como a una Julieta digna de semejante Romeo. La vida nos soltó y no supe nunca más de él, hasta que un día, como once años más tarde, en el ascensor de mi casa de la calle Paraná y Marcelo T, un hombre pelirrojo me dijo : -"Yo te conozco." Y era él. Hablamos el corto viaje que me depositó a mí en un octavo piso y a él no recuerdo. Era una de mis etapas difíciles y, con seguridad, debo haber sido poco amable y menos simpática. Pero, bien dicen las abuelas que no hay dos sin tres, y el sábado pasado apareciste titilando en la pantalla de mi computadora mientras yo lidiaba con la descripción fonética. Hablaste de aquellos días y, por supuesto, recordabas el beso; pero no la escuadra. La memoria es un bicho curioso y esquivo. Hablé yo de la escuadra y el beso y un sinfín de recuerdos me crecieron en cuerpo de sonrisa. La vida es una espiral incrédula y sorpresiva. Siempre.

domingo, 17 de mayo de 2009

Confetti

Han comenzado a volar papelitos desde el cielo.
Globos.
Y serpentinas.
Camino en puntas de pie para no despertar a los monstruos.
Y los papelitos vuelan como plumas como nieve como pájaros como alas.
Vuelan como mis ojos que flotan áereos en mi sangre que se ha vuelto liviana como una tinta líquida con la que debo escribir cien veces que no interesa repetir cada vez otra vez las palabras para que sean ciertas.
Todos vigilan alrededor para evitar que me estallen las burbujas en las manos.
Vuelvo a servir el té en tazas de porcelana con margaritas amarillas y la infusión sabe a sol a brisa a agua de montaña a trébol a tallos erguidos como pestañas.
Así funciono siempre: funeral y confetti.
Deberías saber que cuando pienso hay que alejarse para no morir en mi ensimismamiento.
Mi soledad es una manada de fieras en un claro selvático y nadie debe acercarse porque, a esa hora, ellas aún no terminan de almorzar.
Después, sólo después, vuelan los confettis desde el cielo y mi cuello se derrama en manos ajenas y sonrío, amistosa, a las primeras alimañas que se descuelgan por el ventanal.

sábado, 16 de mayo de 2009

Efe


Labiodental fricativa sorda...que viene a significar que los dientes superiores se apoyan apenas en el labio inferior dejando un espacio para que pase el aire (por eso fricativa, de ser oclusiva el aire no pasaría y saldría sólo de manera explosiva al despegarse los órganos de articulación) que atraviesa las cuerdas vocales sin hacerlas vibrar (de ahí su falta de sonoridad o sordera) La efe es eso: una consonante labiodental fricativa sorda. Vamos, prueben, si se están muriendo de ganas de probar. Pongan los dientes sobre el labio, expulsen suave el aire y pongan un dedo en la garganta para comprobar que no vibra. ¿Ya está? Ffffffffff...la efe.
Pero, ¿qué les ha sucedido además? ¿No sienten el viento cómo silba en los cañones de los ríos pretéritos? ¿No sienten el frío colándose por la ventana sin burlete? ¿No escuchan la brisa moviendo en el verano las hojas plateadas de los álamos? ¿No oyen el rumor de los aires moviéndose alimonados sobre las lagunas verdes? Claro, es que ellos también deben ser fricativos, labiodentales; pero jamás de los jamases sordos. Son puro sonido como el lenguaje que hablo, el que hablamos todos, el que inunda la tarde de sábado de voces que son sonoras siempre sonoras aunque las cuerdas permanezcan en la más absoluta quietud.

viernes, 15 de mayo de 2009

Ceguera

Sujeta con un hilo invisible me deslazo.
Qué bien dormís con los ojos cerrados.
Casi bonito.
Cuando aún es de noche yo salgo de puntillas.
No vaya a ser que te despiertes y me pidas que me quede a esperarte.
Afuera sopla el viento frío, pero es como estar en casa: ya estoy acostumbrada a la selva de hielos.
Camino por la calle vacía hasta las avenidas solitarias.
Y vos te despertás, pero seguís con las pupilas ciegas.

jueves, 14 de mayo de 2009

El ruedo descosido

Hace frío a esta hora de la noche.
Burbujas de jabón en la bañera.
Y el vapor va creciendo en el lavabo (¡Bonita la palabra que escurre por sí misma toda el agua!)
Froto la piel con perfume de manzanas acarameladas y de invierno.
Canto.
Voy a cantar en todos estos días hasta que todos se harten de escucharme y me rueguen que, por favor, me calle; que, por favor, me vaya; que, por favor, haga lo que yo sé hacer -que no es cantar, sin duda-.
Van a decirme nena, muchas veces, hasta que se me llenen los oídos con las letras.
Y yo meta la cabeza en el agua hasta que salgan globos y saque afuera el aire y ría, mucho y siempre hasta en los sábados oscuros de pelea.
Hace frío y me muero de risa frotándome las piernas con espuma y la cintura en sombra mirándome al espejo.
¿Quién eras vos? Ya ni recuerdo: sólo las burbujitas de jabón para mí que quiero ser Bellota y tener los ojos verdes y el cabello mojado y pegado en mi nuca humedecida ahora.
Siempre la inadecuada, la impresentable, la que no hace nada de lo que debe hacerse, la que mira de abajo -sí, de abajo y te hiere de arriba-, la que tiene cuello de cisne y vientre de tierra negra, la que es madera y agua y fuego, la que es silencio y boca que besa y atraviesa. Siempre en otro lugar, siempre partiendo y partiéndome, siempre con el alma encendida y quemada. El ruedo descosido, sujeto con algunas puntadas y un corazón de lentejuelas brillando a la luz de la luna helada.
No hablo por teléfono.
No escribo cartas.
No bebo vino.
No contesto pavadas.
A veces me encierro en las paredes de mi cráneo y allí alimento vientos que salen como negras tempestades mientras alguna mano me entibia la espalda poblada de mariposas verdes.
En el aro violento del espasmo, cuando se quiebra el arco de mi frágil columna expulso los miedos de mi historia (no soy imprescindible ni un desecho en el tacho) y veo las gotas jabonosas del lavabo (¡Qué bella, bellísima palabra!) que indican abluciones de naranjo y de menta. Me sumerjo otra vez cada vez y todo va quedando lejos, instalado en un reino de sirenas fatídicas y procelosas reinas. Yo soy de barro, de aires cristalinos, de aguas turbulentas. Inadecuada siempre y con los ruedos arrastrándose de puro descosidos que los tengo.
Que sea con salud, digo y me hundo en el agua gozosa de la tina.
No me esperes porque iré a dormir en mi lecho de hada hasta que vuelva el alba y el frío me erice la piel con carámbanos de limón escarchado. Beberé una taza de café entre mis sábanas, voces de colores repetirán mi nombre y oiré su magia, otra vez, cada vez.
En mi reino hay agua, troncos ahumados y piedras calientes bajo un sol estampado en las manos.
Yo soy la inevitable monarca de estas tierras en donde sólo entran los que están designados por un solo destino: el que yo escribo con tinta clara en un fino cuaderno.

Ana Rubio

Julieta, qué bien que vas a venir.
He visto la foto de Ikaria (Agios Kirikos) en tu blog y tus evocaciones mitológicas. Aquí vas a encontrar muchas pequeñas iglesias ortodoxas azules y blancas frente al mar,que no se ven en las fotos, y una amiga, o mejor dicho, unos amigos.
Quiero decirte, sobre todo darte las gracias, porque tus poemas y tu prosa lírica y tus ganas de vivir me levantan el ánimo más de un día. No podía imaginarme que tendría nostalgia de mi lengua, y también del habla andaluza.

Ana me agradece algo que parece que le he dado y me retribuye con el cumplimiento de mi más profundo sueño: me ofrece Grecia. No conozco a Ana, no sé cómo es su rostro, cómo suena su voz, qué color tienen sus ojos. No sé qué cosas sueña, qué dolores la atraviesan, qué le gusta comer. Llegó a mi vida de la mano de una memoria que me funda en Jerez y de un hada que me protege más allá de los mares entregándome siempre llaves para mi felicidad. Ella, Olga, hizo el contacto con esa generosidad sensible que todo lo da. Ahora, Ana agradece y despliega ante mí mares azules, iglesias ortodoxas, islas fantásticas y la posibilidad de que las páginas que se acumulan en mi corazón se hagan arena, agua y sol. Ana me habla de la lengua que es la única patria que yo admito tener. Las palabras son mi lugar en la tierra y Ana y yo las vamos a transitar en un verano que ya sabe a milagro, a olivares y a pan.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La costura

Tengo caliente en mi bolsillo un trozo de papel que dice 4 de julio de 2009, doce y treinta horas.
Así que a todos ustedes -sí, sí, a vos también- les aviso:
Deberán arreglárselas sin mí, sin mí de manera absoluta y definitiva. A punto de doblar la curva de mi vida, he decidido que es un buen momento para empezar a cargar sólo con la suela de mis zapatos, que ya bastante tengo con ello.
Pienso pasar este tramo en absoluta liviandad y alegría así que ni se molesten en reclamos, escenas, puesta en palabras de asuntos imposibles, pelotudeces varias en tren de resumir.
En síntesis, para joder, golpeen otra puerta porque esta se cierra para cosas de esa calaña.
Tengo adelante cincuenta y tantos días para el 4 que va ser uno de esos sábados de invierno luminosos y fríos. Pediré un remise -siempre es mejor prever desastres de último momento- e iré en la mañana azul a Ezeiza para encontrar el tramo de mis sueños que me deposite en el verano soleado de París. Caminaré sola -de soledad absoluta- por esas calles hasta dar con Shakespeare & Co y esta vez voy a entrar a revolver estantes hasta hartarme. Volveré a esa baguette en el Boulevard Saint Germain y a Père Lachaise y a Clunny. Y me voy a reír como una loca en París sin hojas secas, sin gente que me atormente y me mate el alma que sigo teniendo pura y buena.
Yo sí sé que estoy despierta y tengo los ojos abiertos porque jamás los cerré y seguí peleando hasta perder la carne y quedar como un hueso al golpe de los vientos.
Los quiero a todos - sí, sí, a vos también- , pero no voy a dejar que se me prendan más alimañas a la costura del corazón. Nunca más.

lunes, 11 de mayo de 2009

Tijeritas azules


¿Hay algo nuevo que puedas mostrarme sobre vos?
Figuritas repetidas de un viejo álbum que dormía en un arcón.
Burbujitas en la sangre que revientan al salir a la luz.
Ploc de a poco ploc de a poco ploc.
Hay una tijerita azul que corta sólo lazos.
No sirve para nada más.
Chac chac la tijerita corta y corta y corta
Me voy a quedar recortada de tanto recortar.
¿Hay algo nuevo que puedas mostrarme sobre vos?
Ya me lo sé todo todito todo y me aburre escuchar.
Me recorto con mi tijerita para escapar.
-Ando muy fugitiva en estos días y me preparo para la huida final-
Ja ja...
Burbujitas que me hacen saltar:
un pie en puntas de pie y el otro que baila en el borde de la acera.
Suenan los oboes de madera en el fondo de mi pecho y estoy dispuesta a volar.
¿Hay algo nuevo que puedas mostrarme sobre vos?
Creo que no: te conozco, mascarita.
Y ya me recorté.

Lianas


Ahora empieza a llover.
Siento el agua caer sobre los vidrios del patio.
Ha sido un día largo y pesaroso.
No podré soportarlo.
No era esto lo que yo quería ni siquiera decir. En absoluto.
Los platos suenan movidos por manos que no son las mías y los cubiertos se enredan detrás de los vasos.
Ayer había sol, pero tibio e inútil como las madreselvas colgadas de mi tristeza.
No puedo confiar en los mapas que se despliegan frente a mí porque todas las rutas son inexactas y conducen siempre al sitio del dolor.
Sin embargo, la tierra huele y sube su aroma desde el jardín vecino que está lleno de lianas por donde desearía volar hacia otras ventanas donde yo pudiera cantar.
Ha sido un día largo y las ramaladas de odio clavan sus dientes en mi cerebro.
Deseo gritar, que salgan las palabras de mi boca como piedras escupidas con furia al centro de esos corazones que no saben, que no supieron nunca, que jamás lo sabrán.
Con tinta verde escribiré una una larga misiva para los hombres huecos la mollera llena de paja porque no tengo esperanza de volver porque lo que es efectivo es sólo efectivo por una vez y sólo para un lugar *
En medio de la diversidad inconducente, sé que albergo un universo de delicados cristales que tintinean con el viento y se volaron todos los mapas que marcaban los accesos para llegar.
La maleta está lista y mañana sale el tren .
Mi pasaje está escrito con letras de arenas y de lluvias, pero no sabés leer.
Y era eso lo que yo quería decir.

* T.S. Elliot, "Los hombres huecos".

Tanta

Tengo tanta rabia,
tengo tanta bronca,
tengo tanta tristeza,
tanta tanta tanta tanta
que me voy a callar y dejar que la vida siga que es lo mejor que una puede hacer en estas circunstancias

Identidad



Soy la patria, la raíz, la tierra que se humedece y recibe la semilla, el agua que la moja, el viento que sacude los dolores.
Soy el pasado que se mira con obsesión para encontrar la clave que explique el presente. Soy el presente que está lleno de luces de colores que auguran el futuro. Soy el futuro.
Soy el viaje, el nostos y el regreso.
Soy la cintura que se oprime y la cabeza que se desea. Soy las piernas extensas y los brazos aéreos. Soy el cuello que pide y la boca que da.
Soy agua salada y río de montaña. Soy una cueva oscura repleta de alimañas que devoran la poca luz del sol. Soy planicies orladas de lavanda a esa hora inexacta en que se cae el día despedazado en la nocturnidad.
Soy todo lo que puedo, lo que quiero, lo que sé.
Soy páginas de libros, soy tinta negra sobre un claro papel, soy frases que se montan en mi vientre, palabras que me crecen en los pliegues, sílabas que trepan como arañas en mi espalda.
Y nada más.

Esas personas, que se ignoran, están salvando
el mundo.
Jorge Luis Borges, "Los justos"
Los inútiles
Los demasiado útiles
Los que no saben qué hacer con su vida
Los que saben todo y en toda circusntancia
Los incordiosos
Los displicentes
Los enanos de mente y de corazón
Los hombres huecos de paja y miércoles de ceniza
Los intolerantes
Los excesivamente permisivos -desinteresados-
Los posesivos
Los ausentes
Los imbéciles de pura imbecibilidad
Los monos sabios
Los atormentados
Los simples
Los impiadosos
Los tan generosos que fastidian
Los superficiales
Los que repiten frases de otros que tuvieron una vida
Los inapropiados
Los correctos a toda hora
Los despiadados
Los cuidadosos
Esos, que se ignoran, me están jodiendo la vida

Basta

Me canso.
Mil veces me canso.
Miles de miles de veces me canso.
Me aparto del camino.
Dejo que me tuerzan la senda.
Me invaden.
Me dejo penetrar por historias de sombra.
Me lloro.
Me hago llorar.
Pienso en cosas pasadas.
Pienso en cosas oscuras.
Pienso en niebla en humo en cristales que hieren.
Me abismo en los silencios.
Me dejo abismar.
¿Saben qué?
¿Por qué no se van todos a la mierda y me dejan ya de joder?

sábado, 9 de mayo de 2009

Voracidad

Lo dije en la última sesión de terapia: no quiero ser una piedra que hace sapitos, rozando apenas las cosas para saltar. Tengo un hambre voraz de vivir y escapo a cada sentencia de desahucio que ha pronunciado para mí la voz materna y familiar. Tengo una increíble voluntad de desmentirla y entregarme a la bacanal del sol y los líquidos. Me fundan los excesos de las palabras, el fundamentalismo del lenguaje a ultranza, la magnitud violenta del abrazo y los besos, la lentitud de las pieles expuestas y la hondonada de la cintura frágil. Quiero alcanzar en una única sumergida la profundidad azul de mis aguas.

Conmiseración

Nissa había sido elegida para sobrevivir, seleccionada como la única de la familia que merecía la vida. Habían visto u oído algo en ella, algo que no era sólo salvajismo y violencia, y por eso sobrevivía. Estoy viva porque ella quiso que yo cantase.
Salman Rushdie

No.
No tengas conmiseración de mí.
Yo estoy viva.
Cada día que pasa, me levanto y estoy viva.
Cada día me propongo estarlo.
Abro los ojos. Palpo mi vientre plano como una llanura, mis caderas con huesos de cristal, mis piernas. Mis pies se frotan entre sí y mi cuello se reconoce sobre las líneas de las clavículas. Me estiro y desperezo. Salgo del nido donde paso la noche y veo la luz de un amanecer que aún no ha despuntado; pero intuyo, húmedo y fragante. Oigo el silencio de la casa y me estremezco. Dejo caer la lluvia sobre mí y estoy viva. Mi piel está viva. Lo están todos y cada uno de mis poros.
No.
No tengas conmiseración de mí.
Cuando desayuno, cuando camino por la calle en sombra de cada madrugada, cuando viajo a las tareas que realizo porque las elegí, cuando me río en el aula, cuando me enojo, cuando me abrazan y soy abrazada, cuando regreso, cuando veo el sol como pedazos de colores naranjas, cuando huelo el café, cuando hago el amor, cuando me comunico con los afectos que me esperan lejos, lejísimos de aquí, cuando escribo compulsiva y metódicamente, cuando hablo hasta la risa con Cecilia, cuando me vuelvo a dormir con el gato ovillado a mi lado, yo estoy viva.
Siento crecer mi corazón como una morada donde cada día acude más gente. He mostrado mi fragilidad en los días difíciles y mi fortaleza para colaborar cuando son los otros los que se ven caer. Me han protegido mucho y he cuidado también. Bebo la copa que me ofrecen y alcanzo el tazón que cura el mal.
Claro que tengo mis penas, ¡quién no! Pero, a esta altura, convivo con ellas y no me lamento por la porción de desgracia que me ha tocado, que, al fin y al cabo, no ha sido tanta ni ha sido siempre.
No me lamento por nada porque he tenido la suerte de poder elegir: mi trabajo, mis hombres, mi maternidad, mis amigos, mis hermanos, mis libros.
Alguna vez pené por mi familia. Hoy sé que es una cuestión ineludible con la que ya no tengo dificultad: amo el recuerdo de mi padre que me sostiene a lo largo de los tiempos. Lo demás es lo que me ha tocado en el reparto de bienes y acudo a sostenerlo con la eficacia voluntariosa con que hago lo que debo hacer.
No.
No me tengas conmiseración.
No hay por qué.
Mi vida ya dobla su camino, ese regreso en que se comienza a descender y, sin embargo, todavía me dura la sorpresa, todavía me ampara la inocencia, todavía me tiemblan los párpados y me estremezco ante lo que se viene por vivir.
A veces pienso que cuando mi padre se fue y mi madre se entregó a morir, yo, en ese vientre que más me expulsaba de lo que me amparaba, yo ya había decidido vivir. Y así nací, entre pulsiones, con el cuchillo entre los dientes: tanathos materno y eros para seguir y seguir.
No.
No me tengas conmiseración.
Soy una sobreviviente empeñada en la oración cotidiana de la alegría cada vez más.
Cada cual que mire su quintita: la mía está sembrada de lavanda y Santa Ritas y tiene aún un largo sendero para transitar.

jueves, 7 de mayo de 2009

Thelma y Louise (versión verano europeo del 2009)




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Desde Jerez, Olga me cuenta que ha descapotado el auto. Y yo me imagino con los cabellos claros, las dos, al viento, despeinadas, con esa música que ella escucha, muertas de risa por las rutas del sur de España en este mes de julio que ya llega. Me imagino con el sol contra los lentes negros y los ojos brillantes siendo nuevas y únicas esta vez. Me imagino contándonos secretos, en posadas al borde del camino, en largas trasnochadas con una copa en la mano y el calor mojándonos la nuca. Me imagino loca de risa en Ronda, loca de risa en Huelva, loca de risa en Cádiz, loca de risa en San Lúcar, loca de risa en Osuna y en cada una de las calles donde anduvo la abuela en Jerez cuando era apenas una niña. La llevaremos, las dos, de la mano a que ella vuelva a ver a través de mis ojos lo que dejó hace tanto. Me imagino como otra Thelma, como otra Louise on the road, en España, este verano hecho llama ya desde ahora. Me imagino a Olga y a mí, descapotadas ,en los caminos de la sangre.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Andrea Prieto

No hay mucho tiempo para quedarse. El subsuelo del Abasto tiene un bar cálido y color naranja. Andrea y yo charlamos. Al principio es raro porque, bueno, ella y yo no hemos estado jamás solas y hablando. Vamos desgranando temas, uno tras otro: los hijos, los hombres, las amigas. Al final, nos prometemos otros encuentros y la inauguración de una amistad. Tomamos juntas el subte y, al bajar, tengo el impulso de mandarle un mensaje para agradecerle la generosidad que le brilla en los ojos. Ella me gana de mano y yo viajo contenta. He comenzado un camino hacia su corazón de amiga y eso siempre es un buen motivo para la felicidad.

lunes, 4 de mayo de 2009

Madrugada

Madrugada diminuta:
una piedrita azul con vetas casi traslúcidas y verdes,
un suave humo con aroma a sándalo rosado,
una línea fina de sol que se promete,
pedazos de perfumes como torrentes insólitos,
una voz en el aire con campanas de estaño repicando,
mi piel debajo de la lluvia,
gotas de hielo tibio estrelladas en la superficie del vientre,
olor a tierra negra,
pétalos gruesos de magnolias desparramados en el viento,
un camino que baja desde cuello violento hacia el suelo,
un teléfono suena,
una taza de loza se rebasa de agua caliente,
platos de dos en dos sobre la mesa de caoba,
cucharitas de plata esmaltada y naranja,
una risa a media, todavía dormida,
un día embarazado de promesas,
a esta hora todas buenas las horas,
cinta sin fin de melodías y palabras,
no hay agonías cuando salgo al silencio de la cuadra que aún no ha comenzado a estrenarse:
mi corazón es una piedra saltarina

domingo, 3 de mayo de 2009

Mi pequeño corazón



Sesenta y un días
y
el mundo se abrirá
como un durazno fresco


Salman Rushdie

Ésos fueron los factores que libraron a Ormuz Cama de los lazos ordinarios de la vida familiar. De los lazos que nos estrangulan y que llamamos amor. Al soltarse de aquellos lazos familiares, se hizo libre, con todo el dolor que acompaña al proceso.
Sin embargo, lo que queremos es amor y no libertad. Entonces, ¿quién es más desgraciado? ¿El amado, al que se le da lo que su corazón desea y tiene que temer luego siempre su pérdida, o el ser libre, con su libertad inesperada, desnudo y solo entre los ejércitos cautivos de la tierra? La frontera de la piel, sábelo, pequeño, no hay perros que te la guarden.
El suelo bajo sus pies

You have fallen in love


Un ojal se abre entre los dedos trémulos y penetra toda la lluvia luminosa del domingo.
Una presilla suelta su vertiginoso abismo de tormentos.
Un bretel se desliza como otra línea oblicua, esta vez, en el hombro.
Un hueco de clavícula y cuello corona la pelusa de la nuca en sombra con el cráneo
y se duermen los labios perezosos como pétalos
adheridos en el ruedo que se descose lento y suavísimo.
Sssh, it's so quiet!

Domingo de sol en casa



El día se hace una espiral concentrada en un nudo pequeño de perfume. Hay sol a mares por mi azotea. Lavo la ropa y la tiendo. Después me baño y me tiendo. Leo, escribo y recuerdo el encuentro de ayer con Bernarda (¿ocho años después?). Como yogurt, tomo café, ando descalza, baldeo el piso rojo de mi terraza. Me dejo estar en un latido largo y perezoso. Canto con las canciones que suenan en la computadora. Me dejo encantar por la música agreste de un desconocido seductor. Hablo por teléfono. Me río como hace tiempo no lo hacía. Trabajo. Voy de un libro a otro picoteando. Pienso en la semana. Me desperezo al sol extendida cuan larga soy. Me veo un poco delgada. Debería proponerme comer más, pero me olvido al rato. Hago las compras de la semana. Limpio la cocina. Barro. Duermo un rato y me despierto enredada en mis propios aromas concentrados en una cinta de placer y de risas. Leo que "para dispersarse se cuelgan de un hilo y se dejan llevar por el viento." Tomo la seria decisión de que me lleve el próximo golpe de aire en medio del agua limpia que huele a lavandina sobre las baldosas. Pienso que, curiosamente, es otoño y lo siento primavera, que hoy juega Huracán y que estoy viva.


¿Y por qué siempre mariposas?


Fácilmente consideramos la mariposa como símbolo de ligereza e inconstancia. La noción de la mariposa quemándose en la candela no es particular de las culturas occidentales: "como las mariposas que se apresuran a la muerte en la llama brillante, así corren los hombres a su perdición..." se lee en el Bhagavad Gita (11,29).
Por su gracia y su ligereza, la mariposa es en el Japón un emblema de la mujer; pero dos mariposas figuran la felicidad conyugal. Las mariposas son espíritus viajeros, su misión anuncia una visita, o la muerte de alguien próximo.
Otro aspecto del simbolismo de la mariposa está fundado en sus metamorfosis: la crisálida es el huevo que contiene la potencialidad del ser; la mariposa que sale es un símbolo de resurrección. Se utiliza un simbolismo de este orden en el mito de Yuan-k'o, el Inmortal jardinero, cuya bella esposa enseña el secreto de los gusanos de seda y es tal vez ella misma un gusano de seda.
Puede parecer paradójico que la mariposa sirva, en el mundo sino-vietnamita, para expresar un voto de longevidad: tal asimilación resulta de una homofonía, dos caracteres de igual pronunciación (t'ie) significan respectivamente mariposa y edad proyecta, septuagenario. Además la mariposa se asocia a veces al crisantemo para simbolizar el otoño.
En el Tochmar Etaine o Cortejo de Etain, relato irlandés del ciclo mitológico, la diosa, esposa del dios Mider y símbolo de la soberanía, es transformada en un charco de agua por la primera esposa del dios, que está celosa. Pero de este charco nace, poco tiempo después, un gusano, que se convierte en una magnífica mariposa. Los dioses Mider y después Oengus, la recogen y protegen: "Y ese gusano en seguida se convirtió en una mosca púrpura. Era del tamaño de la cabeza de un hombre, y era la más hermosa que hubo en el mundo. El son de su voz y el zumbido de sus alas era más dulce que las cornamusas, que las arpas y que los cuernos. Sus ojos brillaban como piedras preciosas en la oscuridad. Su olor y perfume hacían pasar sed y hambre a quien fuera que le circundara. Las gotas que lanzaba con sus alas curaban todo mal, toda enfermedad y toda peste a quien ella circundaba." El simbolismo de esta mariposa es el del alma desembarazada de su envoltura carnal.
Entre los aztecas, la mariposa es un símbolo del alma, o del aliento vital, que escapa de la boca del agonizante. Una mariposa jugando entre las flores representa el alma de un guerrero caído en los campos de batalla. Los guerreros muertos acompañan al sol en la primera mitad de su curso visible, hasta mediodía; a continuación, vuelven a descender a la tierra en forma de colibríes o de mariposas.
Todas estas interpretaciones se desprenden probablemente de la asociación analógica de la mariposa y la llama, por el hecho de sus colores y del batir de sus alas. Así el dios del fuego, entre los aztecas, lleva como emblema un pectoral llamado mariposa de obsidiana. La obsidiana, como el silex, es una piedra de fuego; se sabe que también ella forma la hoja de los cuchillos de sacrificio. El sol, en la "casa de las Águilas", o Templo de los Guerreros, se figuraba con una imagen de mariposa.
Símbolo del fuego solar y diurno, y por esta razón el alma de los guerreros, la mariposa es también para los mexicanos un símbolo del sol negro atravesando los mundos subterráneos durante su curso nocturno. También es el símbolo del fuego ctónico oculto, ligado a la noción de sacrificio, muerte y resurrección. Se trata entonces de la mariposa de obsidiana, atributo de las divinidades ctónicas, asociadas a la muerte. En la glíptica azteca se convierte en un substituto de la mano, como un signo del número cinco, número del centro del mundo.
Un apólogo de los baluba y de los lulúa del Kasai (Congo central) ilustra a la vez la analogía alma-mariposa y el deslizamiento del símbolo a la imagen. El hombre, dicen, sigue de la vida a la muerte en el cielo de la mariposa: en su infancia es una pequeña oruga, y una gran oruga en su madurez; se convierte en crisálida en su vejez; su tumba es el capullo de donde sale su alma, que vuela en forma de mariposa; la puesta de esa mariposa es la expresión de su reencarnación. Igualmente el psicoanálisis moderno ve a en la mariposa un símbolo de renacimiento.
Los griegos identificaban la letra "psi" con la mariposa a partir de su tronco central y sus dos volutas como alas. Posteriormente se asimiló a la idea de soplo de brisa, aliento, ánimo y, finalmente, alma. Los griegos creían que, cuando una persona moría, y exhalaba su último aliento, el alma abandonaba el cuerpo en forma de mariposa. La diosa "Psiqué" , enamorada de Eros, era representada como una adolescente con alas de mariposa.


viernes, 1 de mayo de 2009

La voz ausente

No hay vos sin dueño, dijo la voz agazapada fatalmente y a la espera. Después la voz habló para suplir lo que faltaba, lo que estaba ausente y era más que signo, significante puro, algo que no asirá jamás su latir a la palabra o será dicho para suplir la falta de palabra llena y completa. Y ya, dijo la voz, porque el dueño se apropia, ocupa un espacio y un tiempo que son suyos de sí porque es el dueño, amo, señor, poseedor fatalmente ocupante, enajenador conciente de su rol de ocupar. Y el vos que engendra el yo que habla y teme porque desea ser objetivado en una relación pronominal fundante de discursos presentes y vacíos futuros que deberá llenar. ¿Dónde quedó la espuma?, piensa la voz que enuncia que no hay vos sin dueño. Lettre en soufrance, bordea el borde de sus letras y sabe que el grafema dibuja un camino y se dibuja como sonido estallado en la voz que dice que el vos engendra un dueño y tanto, siempre tanto, dice y no se duerme si no habla para alumbrar alguna clase de verdad en la que aguarda un vos y una apropiación, porque de eso se trata: hendir todo significante para llenarlo y hacer convexas las concavidades a las que el vos alumbra y la luz de la voz anda deseando tanto, tanto. Y se anuda la voz para dejarle paso al dueño, amo que volverá con la palabra quebrada y penetrada y poseída para darle sentido a la pregunta y sentido al deseo. El saber es una falta que sólo completará el placer: no hay vos sin dueño, dice la voz y no hay esencia fuera del juego de saber que así termina el mundo, no con un estallido -T.S.- sino con un gemido.
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