miércoles, 31 de diciembre de 2008

Su mundo por un tejado


Creció en un departamento de un ambiente del que nunca salía y gastaba sus energías saltando del ropero al sillón o haciendo carreras entre los estantes de la biblioteca. Avatares de la existencia lo cargaron en el baúl de un auto y lo depositaron en un piso 12 con vista a la calle Malabia donde los cuatro ambientes deben haberle parecido un reino. Más tarde , semejantes circunstancias lo trajeron a casa: patio, terraza, puertas y ventanas abiertas, escaleras, tejados y jardines vecinos. Termina el día exhausto y dormita en una silla, debajo de la mesa y al amparo de tanta exagerada desmesura. Durante la mañana se desliza sobre el techo entre las plantas desbordadas que compartimos con los vecinos. Su instinto dormido de tigre se ha despertado y vigila, desde las chimeneas y la ventilación, el silencio ventoso de la cuadra. Sus ojos se han vuelto verdes y hondos para comprender cómo había vivido tantos años sin saber qué era esto de ser gato de casa abierta y barrio bajo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Feliz Año Nuevo para Lucía Elisavetsky

Lululi, hace unos años que compartimos la noche de Año Nuevo y este año, justo diez días antes de que te vayas lejos, vamos a cenar en mesas alejadas y en puntas diferentes de la ciudad. Escribo y se me llenan los ojos de lágrimas pensando qué vas a comer, con quién te vas a abrazar, cómo va a ser tu Feliz Año Nuevo. En la vida, tu papá nos cruzó y nosotras tejimos solitas una guirnalda de flores de todos colores que unió para siempre nuestros corazones y que ahora debe tejer unos tramos más que unan Buenos Aires y el DF, unos tramos más que atraviesen mares azules y cordilleras heladas, desiertos amarillos y selvas verdes y en nuestra guirnalda siempre van a ir palabras enredadas para acunarte allá, para alegrarme acá. De todos los regalos que la vida se empeña en darme, vos, Lululi, sos uno de los más lindos que he recibido. Ojalá seas feliz en México, ojalá la vida a vos también te regale belleza a manos llenas, ojalá se te llene el corazón de profundos perfumes y tengas el mejor 2009 del mundo. Y aunque estemos lejos el 31, vos vas a estar en mi mesa y, como siempre, en mi corazón. Te quiero por toneladas. Feliz Año Nuevo. Jujuli

domingo, 28 de diciembre de 2008

Ahora somos tres

Todos regresan a la casa que los vio nacer. Y cuando vuelven, los de entonces, aquellos que éramos hace algunos años, ya no somos los mismos. Ahora somos tres: Pablo, Gato y yo. A veces somos cuatro porque viene Gisele y la familia crece. Multitudes de corazones en la casa que era, en la casa que es, en la casa que seguirá siendo aunque no estemos todos acá para siempre, aunque otros se vayan acercando. La casa nos conoce, nos recibe, nos cuida, nos protege. Entre sus paredes cantamos, leemos, vemos películas, tocamos la guitarra, escribimos, cocinamos y nos confiamos muchos secretos que son necesarios ahora para acunar el alma, para reparar nuestros corazones que estaban lastimados y dolían. Ahora nos abrazamos muy fuerte hasta sentir que podemos y sabemos estar juntos y que, aunque Europa haya quedado allá lejos con su invierno helado, acá hemos ganado un hogar que tiene naranjas exprimidas , tostadas y confidencias a la hora de las tazas. Y Gato se echa sobre el piano como si nunca se hubiera ido, como si fuera parte de este territorio. Y somos tres o cuatro o cientos, pero somos nosotros porque nos vimos los dobladillos gastados y la pelusa que guardábamos en el bolsillo y nos quisimos mucho, como siempre.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Burbujitas

En ese instante en que la aguja del reloj se mueve hacia el momento siguiente, tengo mil burbujitas en la garganta que estallan como pompas de jabón en un día azul al sol. Atrás hay un campo verde y huele a lluvia que acaba de caer y ya se fue. Es verano y las burbujitas suben desde mi estómago, se amontonan en mi garganta y explotan con sabor a fresa y a confetti blanco. Y pasa el segundo y vuelve a suceder. Si Gisele sigue tocando el piano, quizá las burbujitas se pongan a bailar en una ronda y dejen de estallar como pequeños arco iris de colores: índigo, añil, bermellón o esmeralda o amarillo limón. Miles de burbujitas subidas a las notas del piano que en el cuarto de al lado no deja de cantar.

Samedi dans la nuit

Llega el sábado con lluvia.
La tierra huele a humedad y a campo.
La casa está todavía dormida y nadie habla.
Espero una noche sin luna y el río como una boca pronta para morderme.
En el horizonte brillan unos barquitos diminutos que no se sabe si parten o regresan.
Sopla una brisa fresca cuando aún no se prenden las estrellas.
Ahora voy y vengo y no me quedo quieta para no pensar demasiado: la adrenalina es mala consejera y siempre sabe a fiesta con serpentinas de colores pasteles.
No quiero hablar de la tarde que falta, de la hora que llega.
Sólo mi vestido de gasa blanca fosforece en la negrura del silencio como una encendida candela.
Hay burbujas en mi estómago que estallan con brillo de purpurina y colores.
No hay cosa que deba programarse: los ángulos de las escuadras están hechos para quebrarse y transformarse en suntuosas líneas curvas que conduzcan hacia cualquier sitio, no tiene importancia. Lo dijo el gato de Chesire cuando Alicia, detrás del espejo, le preguntaba: lo importante es andar, porque todo camino conduce hacia alguna parte.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Tiempos verbales


Aitana Carrasco, Salero y Garabato

Mi corazón


En su cuento "El palacio de los monos" dice el escritor italiano Ítalo Calvino: "Y el rey abrió la cajita de la esposa de Antonio y también allí había un pajarito vivo y el pajarito tenía en el pico un lagarto, que realmente no se entendía cómo hacía para estar allí, y el lagarto tenía en la boca una avellana que no se sabía cómo había entrado, y una vez abierta la avellana, apareció, bien dobladito, un tul bordado por cien manos." Y yo agrego: y, una vez desplegado el tul, apareció adentro mi corazón latiendo muy rápido en la madrugada carmesí de Parque Chas.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Viaje de Navidad

A esta hora estaría sobrevolando en un avión el océano, ya habría dejado atrás San Salvador y dormiría soñando con el frío de Francia y las manos calentitas de Maïa. A cambio paseo con Pablo por Parque Chas y, de repente, sin darnos cuenta nos encontramos en el sol de la calle Marsella. Y me río pensando que llegué un día antes a destino y que, con sólo cruzar de vereda, estoy en Berlín o en Cádiz. Estoy siempre sobreviviendo a los cambios y me transformo con ellos. La placita de Gándara y Londres está desierta y un pájaro marrón de cola colorada se entretiene cruzando el asfalto caliente y vacía. Hablamos en voz baja porque todos parecen dormidos. He conseguido nuevamente el trabajo que más me gusta: madre de tiempo completo. Planifico un rompecabezas de mil millones de piezas, películas, caminatas y un febrero uruguayo. Entre las grietas podré ir filtrando mi propia vida. Nada permanece mucho tiempo en su sitio y todo muda por no hacer mudanza en su costumbre.

Pommes par Nina Ricci

Huele a manzana acaramelada sobre mi piel todavía dormida y es rojo deslizándose en cada uno de los pliegues de las sábanas de las que debo despegarme esta mañana de Navidad. Es todo brillante y luminoso en este instante y hay perfume a plaza de domingo en mi cuerpo. Ha quedado la noche desnuda en los zapatos de tacones de las doce y la Nochebuena se inunda de colores nuevos como las horas. Tengo reflejos rojos como pequeñas lentejuelas adheridas en mi espalda que trazan un camino, una ruta de pasos, un sendero que se enrosca en mi cintura y adelgaza su trazo en la curva de mis piernas hasta morir en mis finos tobillos. Huele a recuerdo dulce, tan dulce que me duerme, que jamás me despierta, que se hace pámpano de cristal para ascender por mi cuello y dormir en mis cabellos claros hasta mañana, hasta que pase Navidad y llegue el calor del verano a mi cuarto.

Mariposa

Volé hacia el cielo una vez y jamás regresé. Allí soplaba una brisa celeste que remontaba nubes de lluvia y olía a tormenta de verano otra vez. Siempre huele a verano en el cielo azul desde donde se ven los ríos y los árboles pequeños como lágrimas. Tenía en mis espaldas, justo arriba de mis omóplatos delgados, alas de mariposa y se movían llevadas por el aire de enero como gasas irisdiscentes de color encendido. Era fácil dejar llevarse lejos con una mano apoyada en la tibieza plana de mi vientre mientras las sábanas del aire se enredaban en mis piernas largas. Era fácil entonces ser una mariposa: un cuerpo apenas diminuto, unos ojos inmensos y unas alas de fuego y agua. Tan sólo yo tenía deseo y había un cielo verde bajo mis pies y brillaban los cristales de la lluvia como pequeños espejos donde podía verme remontar tan alto que jamás regresé.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Nuevas palabras


Es la mañana aún: siempre de día. El sol es redondo y brilla. No hay más palabras. Ya todas fueron dichas y debemos inventar un lenguaje que sea nuevo, recién creado, que nada haya gastado los brillantes sustantivos, los adjetivos redondos, los pronombres cristalinos, los adverbios veloces y que los verbos sean verdes y estén envueltos en paquetes con moños para que nosotros los estrenemos. Quiero un lenguaje nuevo que tenga perfume de plumas, de brisas en el aire, de mañana de pasto cortado debajo de la lluvia, de panes amasados. Quiero nuevas palabras para decir las mismas cosas que piensa mi corazón desde hace tanto tiempo. Nuevas palabras en esta Nochebuena y para siempre.

El libro de la Navidad

En el libro de esta Navidad sólo voy a escribir la palabra GRACIAS, con letras rojas, con letras prolijas, con letras grandes. Gracias para todos mis amigos que estuvieron abrazándome, gracias para mi hijo que quiere estar bien, gracias para Gi que me ayuda en tantas oportunidades, gracias para mis compañeros de trabajo que me abrazaron en los pasillos y me secaron las lágrimas con apretones de manos, gracias para los que están lejos que no dejaron de llamar o escribir, gracias para mis alumnos que estuvieron y se portaron mejor que nunca, gracias a mis hermanos, gracias a mis sobrinos. Este 24 cuando sean las doce cerraré los ojos para recordar el rostro de todos y desearles lo mejor. ¡Feliz Navidad! Merry Christmas! Joeux Noël! ¡Sean felices, que es lo único importante de verdad!

martes, 23 de diciembre de 2008

Dani Dani Dani

Que deje de ser lamentosa.
Que me ponga ácida e irónica.
Que me deje de joder.
Que basta de tanto duelo.
Que sea divertida.
Querido amigo mío, debe ser la sobreingesta de zapallo: anco, calabaza, burdo zapallo de puchero.
Entre los faunos pasados y los presentes, agregados a la momia malvada que me resopla hace tantos años en la garganta, ni buen o mal humor me queda.
Sin embargo, para que usted sepa, mañana estaré en su casa con mi mejor jean y mis zapatillas nuevas (unas converse negras de lona muy bonitas) y hasta beberé una copa de vino, cosa que nunca hago. Pero le voy anticipando que cuando den las doce lloraré un poco (no perdamos la costumbre) y que se vayan todos a la mierda.
Corresponde,
verdaderamente corresponde.
Eso sí, a las doce y cuarto voy a estar durmiéndome.
Es mi costumbre.
Y no hagas nada más por mí que ya fue suficiente. (The last sale of my life, okey?)
En retribución voy a cenar lo que cocines aunque sea la última Navidad de mi vida.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Acabó

It's over
C'est fini.
No hay dudas.
Voy a pasar la Navidad en otra casa para que no me coman las nostalgias las angustias las comezones que no cumplieron todavía siete años.
Así pues se acaba el mundo: con un susurro precoz y un silencio después

sábado, 20 de diciembre de 2008

La Gorgona maternal

Cada tarde
Cada maldita tarde
Cada estropeada y absurda tarde
la Gorgona se planta frente a mí para mirarme
con sus ojos negros como dos pozos
con sus ojos como dos llamaradas de ira
con sus ojos rojos como las banderas de la revolución que fracasó y en la que ella sigue empeñada.
Yo querría
que sus serpientes se disolvieran para siempre en el aire
que su cabeza estallara en mil pedazos
que su cerebro desquiciado y repleto de odio se desperdigara por las cuatro esquinas del cosmos que ella vuelve a transformar en caos cada vez
que su cuerpo enfermo se alejara impulsado por un vendaval de meteoros quemados.
Pero ella me mira de frente
y yo sólo atino a llorar
y las lágrimas me vuelven a rescatar envueltas en el vapor de la tristeza más honda.
Perseo tiene los ojos del color del mármol veteado de azul, pero jamás pudo cortar la cabeza de mi Gorgona personal, la que él mismo trajo una vez hasta mí.
Abandonada al borde de una puerta, detrás de una silla, espero llorando que vuelva a mirarme con su escupida venenosa para gritar que los deseos tienen cuerpo de madre y que nadie viene por mí esta vez.
Bauness es una calle larga que se cruza consigo misma y la policía, los bomberos y el SAME apagan un incendio en una casa blanca al borde de una plaza, pero la Gorgona se quedó atrás encerrada entre las llamas y el agua.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Resquiescat in pacem

Obituario:
A los dicinueve días del mes de diciembre del año 2008, en esta ciudad de Buenos Aires, ha muerto una sensación. Sus deudos no la lloran porque dicen que agonizaba hace tiempo. Toda larga agonía evita la profundidad de cualquier dolor. Se ruega enviar flores, de preferencia margaritas blancas.

El agua helada

Con un pie en una orilla y otro sostenido en el aire miro el agua que corre y pienso: "Llegó la hora de darse un chapuzón." Pero siempre me detengo porque las sumersiones abruptas me crean cierto estado de ansiedad. Dicen que, de golpe, el agua helada no se siente, sin embargo siempre prefiero meterme lenta. No, si a mí se nota de lejos que me gusta sufrir.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Cien

Las cosas que no se dicen
Las cosas que se silencian
Las cosas que se evitan
Las cosas que no se aclaran
Las cosas que se olvidan
Las cosas que se maltratan
Las cosas que se abandonan
Las cosas que se dejan morir
son masacotes fríos en medio del estómago
y hay que vomitarlos pronto para no caer en un estado de enfermedad terminal.
Aprendí a contar hasta cien.
En este preciso instante voy por el número noventa y nueve.
Cien.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Today? Yes, yes, yes: today!


La noche transcurre plácida. Cenamos y nos reímos mucho. Eso sólo porque ya somos viejas conocidas. ¿O viejas y conocidas? Desde la mesa de al lado y atrás un hombre no deja de mirarme. Yo no lo miro porque estoy de espaldas a la mesa y me da increible pereza darme vuelta para ver. Se abren ventanales para que entre el aire caluroso del verano y el viento barra todo. Compré un gel lleno de purpurina que viene en un frasco azul. Cuando lo ponés a la luz los brillos flotan suspendidos y reflejan la luz. La piel se me llena de colores bajo las lámparas que cada tanto fallan porque estamos en el tercer mundo y las cosas funcionan así. El gel se las da de filosófico y reza "yesterday is history, tomorrow is mistery, today is a gift!". Parece que todo era bastante más simple de verdad.

martes, 16 de diciembre de 2008

Mónica Volonteri

La extraño como extrañaría una mano si me la hubieran amputado. La extraño en los difíciles días porque me falta su pragmatismo lúcido y brillante. La extraño en los días sencillos porque me gustaría que nos riamos juntas hasta llorar abrazadas. La extraño cuando escribo porque me falta su juicio lapidario y bondadoso. La extraño cuando leo porque navego en la superficie. La extraño en mi terraza que se quedó con horizontes truncos. La extraño porque sin ella no hallo respuesta a mis silencios. No hay nadie que pueda reemplazarla: ella es mi corazón, mi cerebro, mi espíritu; es lo que me falta de madre, de hermana, de amiga. Y está tan lejos, lejísimos de todo, tan en otro universo de calores y playas que yo sólo la extraño y maldigo mi suerte de gente que se va y me parte, de mitades y cuartos que siempre estarán vaciándose. La amistad que nos une cumple este marzo veinte fresquísimos años. Cuando me veo con sus ojos azules soy siempre buena, generosa e inteligente; valgo siempre la pena porque jamás hay pena. Cuando me miro con sus ojos azules soy siempre rescatable y futura, hecha de profundos pasados y livianos presentes. Y sé que, allá, cuando ella se mira con mis ojos ve cosas semejantes y se sonríe feliz en el espejo de las aguas.

Así

Esto es así dos puntos y a renglón seguido me cansé de tanto silencio punto final

Again

Voy a beber café hasta que el estómago diga basta y después no voy a descansar por cinco siglos seguidos. Y cuando el café desaparezca de mi sangre y yo pueda dormir, voy a volver a tener las mismas pesadillas que de costumbre y todo va a seguir exactamente igual a sí mismo en ese afán que tiene la realidad por repetirse para hacernos creer que en lo sucesivo hay una cierta significación. Y yo, dormida o despierta, voy a ser la misma persona que era antes de beber tanto café. Again, ever again.

The real end



Hay un cuarto vacío
Hay una mesa vacía
Hay una casa vacía.
I need medical atention.
Después de todo se cortó la línea telefónica y no pude seguir hablando(te).
J'ai besoin que...y no recuerdo que seguía.
Estoy vacía
y debo comenzar a llenarme.
I need medical atention
My heart is broken
y no hay oficina de reparación.
Lo tomaste entre tus manos, lo hundiste en una cuba y lo dejaste allí.
Yo boqueaba de dolor, me asfixiaba; pero no hiciste ningún gesto para venir en mi ayuda, ofrecerme una toalla, secarme y envolverme.
Nunca me dieron tanta indiferencia.
I need medical atention.
Hay cuartos libres que se usan para sanar.
The end.
The real end.
En silencio porque nunca me preguntaste si yo estaba bien.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Alter, a, um: adj.

Alter
altera
Y más distante que la puta que lo parió.
Así,
sin definir qué lejos nos quedamos de la tibieza de diciembre.
Alteri en medio del silencio y las horas.
Quiero extirparte sin dolores
porque es sólo decirlo.
Un lago en medio de la selva que lo invade y va ahogándolo.
¿Dónde estás?
No supiste decirme ni una palabra que tuviera tormentas o tuviera planicies.
Alter
qui nihil alterius causa facit.
Altera
quae alienata ab sensu est.
Semper alteri nos
alienissimi sumus, fuimus, erimus.
Nihil aliud.
Y es así.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Domingo de lluvia


Ahora llueve y el aire está lleno de humedad y silencio.
Y vos quedaste tan distante que ya no puedo recordar ni el olor de tu cuerpo dormido.
Todos los paradores cantan bajo la lluvia,
pero no puedo distinguir sus palabras porque se mojan al llegar a mi oído
y vagan disueltas en el aire.
Hace ya muchos meses, como dos que suman cuatro siglos, que el hilo se adelgaza
y, ahora, es transparente como las gotas que caen
que mojan la terraza y la ropa que dejo que se moje.
Ahora ya no recuerdo ni el exacto color de tus manos.
El vendaval que pasa, que está pasando te llevó a otra patria
y nunca deseaste un pasaje de vuelta a estos territorios.
Ya no sé de qué hablabas,
a qué sabe tu boca,
cuál es la nota de tu risa,
cómo cebás los mates.
No puedo recordarte y estás tan lejos
que prefiero olvidarte un domingo de lluvia
y pensar que no exististe nunca
que todos estos años fueron agua caída quién sabe en qué canasto.
Vos también lo sabés. Y es un deseo mutuo.
Así que bien podrías evitar los rezagos que bajan por las alcantarillas de la tristeza ahora.
Voy a perder tus números, tu nombre
y la angustia que me das cada día en que no estás ni estuviste para decirme que todo en esta vida pasa; que se vuelve a los tumbos, pero se vuelve siempre; que hay amor aunque duela pensarlo; que un hijo es una carne que tiene que dolernos y también alegrarnos; que soy fuerte aunque llore; que duerma hasta tarde; que coma; que me cuide; que me cuidás.
Quiero perderte para siempre como la lluvia corriendo en las canaletas de los tejados...
¡quién sabe hacia dónde!

sábado, 13 de diciembre de 2008

Fin de año

-¿Cómo estás?
-¡Uf! Mejor, imposible. Lo mío es un ascenso ininterrumpido hacia la eterna felicidad. Si te cuento más vas a ponerte envidioso y no querría, never in the life, que te sintieras poca cosa ante mi presente deslumbrante. Yo y el podio somos una unidad. Ay, Dios, para qué decir más.
-¿Así?
-Mirá, cuando fue diciembre de 2007 yo dije, qué suerte que se termina este año de mierda. El 2008 va a ser mejor porque no puede pasar algo peor.
-¿Y?
-Este fin de año me quedo callada. Mirá si el 2009 me escucha e intenta superar a sus predecesores.

Y yo mirando otro lugar


El sol está al caer ¿Y? Ahora, ¿qué hacemos? Nada. No hacemos nada. Simplemente lo miramos caer. Pero nadie sabe dónde. Terrible desconcierto. Mejor llamemos y pidamos una pizza...¡total, quizás ya se cayó y ni nos dimos cuenta! ¡Qué espanto, che, caerse el sol y una en pantuflas! Y lo que es peor, pensando en una grande de provolone. Así de iconoclastas resultamos todos nosotros que, fuera de las normas y las reglas de comportamiento consagradas, venimos a estar masticando lejos de todo modelo civilizatorio, justo cuando se cae el sol. ¡Así nos va! ¿Qué otra cosa se podía esperar?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Arandelas colgantes


A veces me deslizo sobre mis propios espacios intercelulares y me siento porosa, como si fuera un corcho que intenta flotar en la tormenta. Poco a poco me quedo sin nada: no tengo patria en mi coeazón arrugado como papel ajado. Nadie habita los huecos de mi sangre y se oyen ecos de pasos que se van alejando. Vos no estuviste ni estás y cuando todo estalla por los aires -como sucede últimamente cada medio segundo- no hay abrazos que contenga los fragmentos dispersos que vuelan impulsados por el viento. Me encierro en las esquinas de mi cuarto a llorar puertas adentro y salgo secándome las lágrimas a preparar otra taza de café, otra cena, otra ensalada. Queda poco de mí en estos días, arandelas colgando por los aires sostienen el tiempo que se escurre. Todo queda disuelto en las palabras. Debo hallar otros sueños con que forjar mi mundo, pero anda escaso el universo de mis oníricas visiones. Tal vez si duerma un poco más por las mañanas vuelva con los ojos satisfactorios de la alegría. Tal vez...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Deícticos

a mi madre

"¿Dónde estaría el carácter del hombre si no fuera capaz de amenzar a sus amenazadores"

Carl Jung

A través de la selva, llego al claro. Y sólo hay lenguaje: madeja de signos ancestrales tejidos con lianas y allí te enfrento para decir que no. ¿Quién habita en el deíctico que antecede a mi antigua negativa? Significados ocasionales sin niguna casualidad semántica vuelan raudos ante mi cuerpo rasgado por las zarzas y abren sus garras de dos letras para clavarse como filos en mi carne. Sólo deseos cruzados que buscan resistir a la amenaza de la desintegración. Te digo no con las letras ardidas de la furia que vuelve. No porque me hundiste en los pantanos de la miseria y el olvido. No porque no tuviste caricias consoladoras que restañaran las mismas heridas que supiste infrigirme. No a la ley que invocaste cuando eras un par igual en poder aunque pensaras en escalones superiores. No a tus encierros en cuartos de silencio donde mis manos, débiles y pequeñas, no podían llegar. No a los vericuetos de tus palabras que buscan alejarme del amor de mis hombres familiares. No a tu miedo a perderlo todo en el rígido molde de tus prejuicios. No soy la que siempre hizo todo mal. No soy la que se equivocó a cada paso. No soy esa que decís que yo soy. Sólo quienes se ven el borde manchado de barro pueden sembrar la luz en el propio lodo de sus desgracias. En el claro de mi selva hay un remanso hecho de vocablos. Bebo en el río de mi léxico para decirte que no, para decirme que sí. Más tarde sale el sol.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Los árboles de los deseos


Tengo tres arbolitos en mi terraza escalonada. No están llenos de flores, pero sí de deseos: que Pablo esté bien y contento, que mis hermanos y sobrinos sean felices, que todos mis amigos la pasen alegres, que mis alumnos aprendan lo bueno que tengo para enseñarles y me enseñen lo bueno que saben, que mi casa esté linda y abierta, que mis papeles se llenen de palabras y mis paredes desborden de libros, que mis primos y amigos que están lejos me extrañen como yo los extraño, que febrero nos depare a todos nosotros unas felices y soleadas vacaciones uruguayas...Y nada más.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Escalera al cielo


El día se estira, se hace largo y lleno de peldaños. A esta hora la escalera me parece interminable. Y no conduce a ningún cielo en particular. Cuando me quiero dar cuenta ya es otro día y vuelvo a estar en el primer escalón. Again.
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