jueves, 31 de julio de 2008

Sofía

Es rubia, frágil, divertida. Cultiva ese humor irónico que me hace feliz. Se acerca a mí con un paquete lleno de regalos, cada cual con su merecida explicación: un hada porque a mí me gustan; un monedero con pájaros bordados de su periplo por Perú; un muñequito de Winnie the Pooh que trajo de Italia y un flamenco que parece el de Alicia porque yo se la recuerdo. Ella es Alicia, maravillosa como siempre, amparadora, cariñosa, con una generosidad que me protege del dolor del pasado y de las lágrimas. Se ríe, me cuenta sus desdichas y aventuras burlándose de ella misma. Deseo, a mi vez, resguardarla, que nada la lastime. Sofía, rubia, próxima, desde un ayer que saltamos como si fuera un charco en un abrazo.

Novedad

Dicen los que dicen que las cosas ocurren cuando una permite que sucedan. En estos días me rodea el afecto. Llega la gente a mí y me acuna con la tibieza de su corazón. Aprendo a quedarme quieta para que me abracen y yo pueda disfrutar de ese calor. Quiza siempre fue así y las corazas sean sólo nieve que se derrite bajo la luz del sol. A mí también me gusta abrazar.

miércoles, 30 de julio de 2008

Azul francia



Cuando la noche es larga y fría y gris
cuando no hay nada parecido a lo que era
yo busco una clave una inusual clave que me permita volver a ver
algo permanece azul francia en mi interior
lo demás son colores anecdóticos
nada más

martes, 29 de julio de 2008

Después de tanto tiempo encontrarse y reír


Nosotros, los de entonces, aún somos los mismos...
y se agregó Santino
¡Cómo los quiero!

Une fée est cristal de rosée et parfum d'herbe mouillée

La fuente que no cesa

Para Julieta en su incumpleaños
La Salceda, primavera de 2008

Juan Carlos Gargiulo
www.fotosemanal.blogspot.com


¡Qué bien sé yo la fonte que mana e corre,
aunque es de noche!
Aquella eterna fonte está ascondida.
¡Que bien sé yo do tiene su manida
aunque es de noche!
Su origen no lo sé pues no le tiene
mas sé que todo origen della viene
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida
y sé que toda luz de ella es venida
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos cielos riegan y a las gentes
aunque es de noche.
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
y de esta agua se hartan, aunque a escuras
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo
aunque es de noche.

San Juan de la Cruz

Gracias, JuanCa.
Con lo que las fuentes y san Juan significan para mí.
Nos vemos en enero por tu España.
Andá calentando el agua, yo llevo el mate.

Ríos

Ayer fue un día raro, extenso y fatigoso.
He pensado mucho en vos -y sonaban boleros caribeños en el fondo-.
No había luna, lloviznaba y el día creció gris, tan gris que se moría de tristeza.
Recordé aquellos días en que vos me abrazabas mientras atrás el río se fundía en un atardecer naranja y verde.
Recordé las mañanas de la calle Monroe cuando hacía un calor pegajoso.
Y vi la orilla que se iba alejando.
Lloré.
Deseé llamar para decírtelo, pero recordé que nos habíamos recetado un tiempo de silencio.
Te quise mucho ayer.
Te quiero hoy.
Tal vez un poco menos.
No lo sé: aún restan muchas horas de este día en que estarás viajando hacia tus campos.
En esas horas el amor puede aumentar o desaparecer según naufrague mi corazón al este o al oeste.
Así de lábil soy.
Éramos tan buena gente, nosotros. Y perdimos la senda que hacía de las profundas diferencias complementación.
Extraño la tibieza de la noche y sólo quiero un silencio donde nadie ya me diga cómo yo debo ser.
No sé remar contra la corriente de ningún río y menos contra lo que yo soy.
Qué lejos quedó todo.
Qué dolor.

lunes, 28 de julio de 2008

Encrucijadas 2

Estábamos de más, te dije y tu voz se adelgazó hasta ponerse triste. Sólo pedí unos días, dije y me dijste que te sentaba el lugar de la víctima. Nadie ha dicho nada que fuera grave sino tan sólo que los días se han hecho una sustancia pegajosa e inexacta. Cuando te vi, como cada vez que eso sucede, sentí alegría; pero a vos no te alcanzó con mi pura sensación. Cada vez, otra vez, necesitás los ritos del recibimiento porque decís que eso es lo normal. Sonrío lejana para evitar la furia que me crece por dentro a la sola mención de lo normal. Recuerdo a mi padre que trazaba líneas imaginarias que dividían lo normal de lo anormal y siempre quedábamos, mi madre y yo, del lado de lo que era relieve abrupto, escarpada cornisa y los lobos que aullaban en la madrugada del frío polar. Siempre fue así: a mí me gusta lamer el cuchillo con que unto las tostadas, quedarme en silencio en horas inusuales, dormir temprano y donde sea, ser llana y hasta desagradable, pensar y repensar hasta el hartazgo cada cosa que pasa en mi cuerpo y en mi corazón. ¿De qué otra cosa podríamos hablar? No tengo cascabeles ni serpentinas ni papel picado cayendo como lluvia, sólo una mirada peligrosa para desnudar. Y cuando pedís con insistencia sólo me empeño en negar. A esta altura, deberías saber y aceptar lo que yo soy sin pedirme que sea la señorita que se sienta a beber el té con cucharita de plata y festeja tu llegada como vos deseas. Esto es así, aunque te quiera, te espere y no desee que suceda lo que los calendarios anuncian que podría suceder.

sábado, 26 de julio de 2008

I want to be a delighted fairy




Quiero tener alas transparentes de gasa vaporosa,
iridiscentes alas de luz sutil creciendo en mis espaldas,
pliegues de profundos colores en las protuberancias de mis vértebras,
trozos de seda desplegada en la línea quebrada de mi columna,
trazos de témpera y de risa que pendan desde mi nuca delgada a mis caderas.
Quiero ser un hada luminosa envuelta en tules,
durmiendo cuando la madrugada se viste de rocío entre las sábanas.
Quiero ser esa que yo era cuando era líbelula de tobillos tan finos que no quedaban mis huellas en la arena.
Quiero volar a mezclarme en la suave sustancia de la luna
junto a los vidrios de todas las ventanas
y bailar hasta caer rendida y dormir.
Quiero volver a ver la tarde hecha un ovillo y envuelta por mis alas de niebla marina y caracolas.
Ser otra vez Julieta
y esperar que haya otra fiesta otro balcón otra boda
y no morir nunca más.

Sendas


Había una vez un camino, suave sendero abandonado tiempo ha. Los días lo fueron tapando con zarzamoras, hiedras y heliotropos, algunas torcazas de plumaje azul y verde hicieron el resto y se perdió el camino en la noche de los tiempos que, ya lo dijimos, había sido larga, muy larga. Después salió una luna amarilla en el filo húmedo de la madrugada y se quedó detenida en el medio punto del cielo negro y frío. Se abrieron las zarzas en medio de la nada, los dedos desbrozaron los herbajos antiguos y la mañana se hizo sol brillante sobre el rocío. Las torcazas, moradas ahora y amarillas, remontaron un vuelo liviano y transparente de alegría. La tierra olía a agua. La luz se coronó de bienvenidas.

viernes, 25 de julio de 2008

Respuesta para Olga

Porque le pusiste la mitad que le faltaba a mi memoria.
Porque llenaste mi correo con canciones y volvió a mi la música.
Porque me diste una familia que no sabía que existía.
Porque trajiste a mi papá con tus palabras.
Porque tenés un corazón generoso del que yo, a veces, carezco.
Porque cuando la gran puerta para mí estaba cerrada con candados, vos abriste una tímida ventanita y entró la brisa de las tierras de España borrando las tristezas.
Porque me contás tus cosas con respeto como temiendo incomodarme y es tu confianza la que me abre el corazón no las palabras.
Porque sí y porque sí es razón suficiente a tu no sentirte merecedora de lo que sos vos quien me regala a manos llenas.
Porque sé que, en enero, en la estación de tren de Jerez, nos daremos el primer abrazo, diremos las primeras palabras y no nos callaremos nunca más.
Hay tanto que contarse que el tiempo ya parece insuficiente.
Hay tanto para que crezca que ya estamos regando esa tierra a la distancia, como siempre se hace en esta familia que yo tengo y de la que vos, Olga Teresa Becerra Vila, ya formás parte.

La larga noche


Atrás la larga noche de los tiempos, hecha, la mayoría de las horas, de cristales y espejos. Atrás los paredones desvestidos donde acabaron las voces en el mismo silencio, repetido, inexacto, primero. Atrás la soportada esperanza de que sea la aurora, cada vez, cada mañana, cada segundo. Y siempre yo diciendo que ya vendrán tiempos mejores como si sólo fuera un asunto que le atañe al futuro. Hay una voluntad que se deslíe, otra que crece. Hay miles de palabras agazapadas esperando decirse. Hay tormentas detrás de los vidrios mojados tantas veces. Hay huracanes y brisas matinales que se pierden y se reencuentran. Hay bocas, cuerpos, manos. Y siempre estoy yo que me digo que es tiempo, que ya pasó la noche, que sólo quedan los futuros hechos de viajes, gente, memorias que se vuelven torbellinos. Cae el agua que moja y limpia los recuerdos y la piel se estremece y es nueva, como siempre. Mi espalda es una línea fina de acuarela y de témpera. Bajo mi nuca duermen torcazas tibias como un hueco abandonado por el sol de otro invierno. Junto a mi pecho hay puertas que se abren y cierran. Atrás quedó la larga noche de los tiempos. Subo una ancha escalera de palabras hacia otra luz que se derrama como vidrios de profusos colores. He perdido el sueño. Quién sabe si volveré a tenerlo.

jueves, 24 de julio de 2008

El día después

El teléfono no para de sonar. Tengo el estómago lleno de torta desde las siete y media de la mañana. Hablo con mi gente que está muy, muy lejos, desparramada por el mundo, y por esas extrañas circunstancias de la vida no puedo abrazar. Oigo la voz de mi hermano desde Marsella a punto de salir de vacaciones a la montaña; la voz de Olga y Carlos desde Jerez y a quienes pronto conoceré; desde Santo Domingo, la de Mónica que es, siempre, mi propia voz; la de mi hermano Mariano y mis sobrinos desde Uruguay...No estoy sola. Oigo a Dani reirse de mí, a Ale LC confundir los días una y otra vez, a Fernanda en el contestador, a Cecilia con su charla en medio de la aceptación; a Vale, Nacho y Marita, a mi prima, a Cristina que cumplió el 22. Los abrazos de Yo y Apóstrofe Lírico y los de Jim y el Colo en la esquina de Cabildo y Echeverría después de almorzar y llorar de risa con los relatos de todas sus peripecias. Los chicos, además, llenaron el día, lo invadieron, se hicieron dueños desde el primer mensaje a las cero horas hasta el último casi sobre el 24. Era el día de ellos, el día de la gran devolución. Qué extraña es esta relación que mantenemos hecha de mi pasión por lo que hago, de mi alegría por comunicárselo y del desafío de ellos de ser algo más que quien ocupa este año ese banco, esta relación hecha de absoluta honestidad -si no estudiaste por más que nos abracemos en el patio te vas a examen (si lo sabrá yoyo que me invitó después a sus quince)-. Ya se ha terminado mi cumpleaños. Lo he pasado bien, pese a la gran ausencia de esa voz -la de mi hijo-que tanto hubiera deseado escuchar. Otra vez será. O no.

sábado, 19 de julio de 2008

Pájaros verdes

En medio del silencio que ya no tiene voces gritan los pájaros verdes que otro día está a punto de comenzar. Yo no comprendo lo que dicen y los libros que traducen sus palabras han quedado cerrados sobre una mesa demasiado lejana para llegar. Me ocupo de pulir los cristales que ya no tintinearán y mi cuerpo es una vasija donde junto agua de lluvia y hojas de cedros y cipreses negros. Después hablaré para decirle que ya no quiero que sea así, que ya no quiero más, que deseo abrir los postigos de dos en dos para que entre el aire frío que todo lo limpia con sus hielos diminutos y lacerantes. Los álamos se tuercen como madres junto al camino que debo atravesar. Él se fue y su voz es un eco metálico en el teléfono que no deseo recuperar. Últimas veces de los que huyen de toda posible felicidad.

miércoles, 16 de julio de 2008

Anécdota escolar LXVII: Los gauchos de Stalin

Profesora: Bueno, con esa información que trajeron arman tres líneas de tiempo superpuestas. En la central colocan los principales hechos narrados en el Diario de Ana Frank. Me refieron a los sucesos más importantes de su vida. Arranquen desde 1942 hasta la muerte de Ana en un campo.
Alumna 1: ¿Los sacamos del Diario?
Profesora: Sí. Y en las otras dos, la de arriba y la de abajo, como prefieran, acomodan los sucesos internacionales, en una, y los nacionales, en otra.
Alumna 2. ¿Que queden las tres en paralelo para darnos cuenta de qué pasaba mientras Ana escribía?
Profesora: Exacto. Empiecen.
(Los alumnos se organizan en grupos, mueven los bancos, extienden las cartulinas, sacan marcadores y reglas. Trabajan en un orden más o menos aceptable)
Al rato...
Alumna 3: ¿Pongo lo del sitio de Stalingrado?
Profesora: Sí, claro.
Alumna 3: (A la alumna que escribe la cartulina) Dale, ponélo.
Alumna 4: ¿Dónde?
Alumna 3: Ahí, en Argentina.

El año que empieza el 23

En siete días cumplo años.
En nueve corrijo las últimas evaluaciones del primer cuatrimestre.
En diez comienzan las vacaciones de invierno.
En veinticuatro se acaban y volvemos a la escuela.
En ciento sesenta y uno crucé al Atlántico y llegué a París.
En ciento sesenta y tres abrazo a Pablo y Maïa en el andén de la Gare de Saint-Charles en Marsella.
En ciento setenta -días más, días menos- conozco Jerez de la Frontera y la familia que quedó allá.
En doscientos catorce volví a cruzar el océano después de los mejores dos meses de mi vida y regresé.
En doscientos quince vuelvo a la escuela para tomar exámenes de febrero.
Y entre todo esto flota el mejor de los sueños que supe tener
para coronar una etapa de la vida
para estar más viva que nunca
para acomodar las piezas
y hacerme un hueco en el cuerpo en el corazón en la piel
y sentirme tan feliz.
Buen año este que empieza para mi vida el día 23.

sábado, 12 de julio de 2008

Athos, Porthos, Aramís...y D'Artagnan

Son tan distintas. Soy tan distinta con cada una de ellas como si fuera otra en cada charla. Alejandra es como una madre, la que no tuve, la que hubiera querido tener: se preocupa de que coma, de que esté abrigada, de que no esté sola en las fiestas de fin de año. Como buena hija, me enojo con ella, a veces la trato mal, soy caprichosa... y me lo permito porque, como una verdadera madre, su amor es incondicional y, a la larga, todo me lo perdona. Me ha visto llorar, gritar, deshacerme de dolor. Siempre me ve capaz, brillante y creativa. Como una buena madre cree que soy la mejor y me devuelve una imagen mejorada de mí misma. Me tiene un amor protector y paciente. Soy la hija díscola, la que hace lo que ella ni siquiera se atreve, me encanta escandalizarla cuando me recomienda qué ropa usar, qué zapatos ponerme. Cuando la noche se hace larga y estoy cansada, apoyo mi cabeza en su hombro, ella me abraza y podría ponerme a dormir con la absoluta confianza de que me cuidará. Fernanda es la bondad que no tengo, que jamás tendré, que ni siquiera pretendo. Soy su hermana mayor y ha llorado conmigo cuando la vida la desborda y no puede resitirla con serenidad. Es sensible y profunda, tiene la suavidad de que carezco y la sabiduría de espíritu que no practico. Cuando emprendo viajes, ella me trae libretas para que yo escriba y siempre me dice que es mi momento aún en los que han sido los peores, dándome la esperanza que, en ciertas ocasiones, yo no puedo tener. Cecilia y yo somos, quizás, más parecidas: el mismo índice de acidez en el pensamiento y la palabra, el mismo humor -negro-, la misma mala espina. Somos "semejantemente" retorcidas, con la excepción de que yo monto una tragedia clásica y ella se recluye en el despojo medieval del siglo XII: tan románica la una, tan aquea la otra. Aparte de eso, hablamos casi media hora diaria por teléfono acerca de la nada, controlamos que cada una subsista medianamente entera a la vida, nos oímos porque oír a la otra a veces es como oírse a una misma. Le corrijo lo que escribe sobre sus monjitas de San Pelayo y me trae la bibliografía que necesito para completar mi carencia de historia. La he abrazado pocas veces, ni siquiera en ese terrible momento que le tocó atravesar el año pasado; sin embargo, ella sabe que estoy, simplemente porque yo sé que ella está. A las cuatro, la vida nos cruzó en un patio de escuela en el que sólo subsistimos Cecilia y yo y ni recuerdo qué circunstancia nos acercó: alguien era amiga de alguien y un día fuimos festejar, creo, el nacimiento de un bebé. No recuerdo dónde fue, si era cena o fue merienda. Desde ese día ellas están, tan distintas, tan necesarias, tan mías que no puedo imaginar cómo sería que no estuviesen. Cuando este año viaje, sé que en todo momento pensaré "si estuvieran acá". Y ni siquiera tengo una foto de ellas para ilustrar este acto de amor.

¿Cómo será?


Marsella, ¿cómo será, Marsella? ¿Cómo será la Cathédrale de la Nouvelle Major? ¿Y Notre Dame de la Garde? ¿Cómo será ese mundo de mosaicos bizantinos? ¿Y el Vieux Port? ¿Y la rue de la République? ¿Cómo serán sus parques y jardines? ¿Sus islas con castillos? ¿Y andar por la corniche cercana al mar que soplará frío? ¿Qué quedará en su aroma de aquellos griegos de la Focea que la fundaron en el año 600 a.C.? ¿Qué rastros de Pompeyo y de César habitarán sus muelles cuando el Mediterráneo, ese mar de la historia, golpee en sus orillas? ¿Qué huellas de las luchas entre los visigodos, los ostrogodos y los francos se esconderán en las pulidas superficies de sus piedras? ¿En qué recodos guardará los recuerdos de las pestes que devastaron sus calles en 1347 y 1720? ¿Qué de sus rebeliones ciudadanas contra el poder francés de los reyes Borbones? ¿Se escuchará en sus casas aún el eco de esas voces que marcharon hacia París para empujar la ola de 1789 y su grito se convirtió en un himno? ¿Cómo será caminar por el sol de sus calles con la mano de Maïa encerrada en mi mano entendiéndonos con la lengua de la sangre que nos une más acá de la distancia que nos impone la geografía y la historia que ha escrito mi familia? ¿Cómo será volver a oír la voz anhelada de mi hermano en otro idioma, en mi propia lengua, en el recuerdo de los días que nos unieron y el relato de los que nos separaron? ¿Me alcanzarán las horas para no empezar a extrañarlos cuando los vea ese día de diciembre en el andén de esa estación y llore y comamos cerealitas hasta hartarnos y dulce de leche en cuchara de sopa? ¿Cómo regresaré a mi ciudad con el corazón tan cambiado, tan nuevo, tan viejo, tan otro? ¿Cómo será viajar hacia el centro de mi propia sustancia, con tanto guardado en mis glóbulos y ser yo cuando ya sea otra? ¿Cómo será Marsella en mis recuerdos cuando vuelva y Maïa y Pablo sean dos voces ancladas en la memoria de su puerto, sus fuertes, sus castillos, sus catedrales que irán desapareciendo de mis pupilas mientras ellos crecen en ese músculo que bombeará mi sangre noche y día hasta que todo cese y yo vuelva a flotar entre las hojas de las horas que se irán para no volver?

jueves, 10 de julio de 2008

Anécdota escolar LXVI: De alguna forma vas a llegar

(La profesora le devuelve al alumno la enésima prueba en blanco con un uno.)
Profesora: Oíme, ¿vos sos conciente de lo que te espera?
Alumno 1: (La mira sonriente.)
Profesora: No te va a alcanzar la vida para preparar tu examen.
Alumno 1: ¿Tanto?
Profesora: Te voy a tomar todo: la Divina Comedia, la Eneida, la Odisea, la Ilíada...
Alumna 2: Estás en el horno.
Profesora: (Sigue enumerando.) El Amadís, Werther, "Sarrasine", todos los cuentos, todos los poemas, las ocho obras de teatro que faltan y sintaxis...¿Entendés? Sin-ta-xis.
Alumno 3: (Se da vuelta) Vas a tener que venir en remise.

miércoles, 9 de julio de 2008

Anécdota escolar LXV: Baby sec

(En una evaluación)
Pregunta: ¿Cuál es el sustantivo abstracto que deriva del verbo "mojar"?
Respuesta: Húmedo.

9 de julio. Día de la independencia

¿Por qué esta imagen para conmemorar el día de la independencia nacional? ¿No es una buena metáfora? La casa de Tucumán donde el 9 de julio decidimos ser “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera” está en ruinas -bastantes feas ruinas por cierto-. Después la reconstruyeron y, desde ya, es una réplica de aquella. O sea, no la restauraron, la replicaron. Hay gente al sol, sin hacer nada y un chiquito que parece jugar entre los restos. Saquen ustedes sus conclusiones y, ¡feliz día de la patria! (Al menos es feriado)

martes, 8 de julio de 2008

Anécdota escolar LXIV: caramelos surtidos

(Durante una evaluación)
Alumna 1: ¿El vino se hace con uvas?
Profesora: Sí.
(La alumna se pone a escribir. La profesora piensa.)
Profesora. Vino no es un sustantivo colectivo.
Alumna: ¿No? ¿No es un conjunto de uvas?

Alumno 2: Chata, ¿qué significa?
Profesora: Varias cosas.
Alumno 2: Yo sólo me imagino dos.
Profesora: Significa liso, sin relieve; el objeto que se le da a las mujeres para que orinen en el hospital...
Alumnos: (Risas)
Profesora. Y el carro, camioncito en el que se llevan cosas.
Alumno 2: Ah... (piensa) yo pensaba en los techos.
Profesora: ¿Qué techos?
Alumno 2: Los techos que se hacen de chatas.
Profesora: ¡Chapas! ¡Eso se llama chapa!

Alumno 3: ¿Qué es una barranca?
Profesora: Una pendiente del terreno. ¿No conocés Barrancas de Belgrano?
Alumno 3: Sí.
Profesora. Bueno, eso es una barranca. Una pendiente del terreno.
Alumna 4: ¿Y para qué se usa? ¿Para subir o para bajar? (Carcajadas)
Profesora: Depende. Si estás abajo la usás para subir; si estás arriba, para bajar.

Alumno 5: ¿Cómo se llaman esas islas que Japón ocupó en Norteamérica en la Segunda Guerra?
Profesora: Ni idea. Yo no soy algo así como una enciclopedia de la Guerra. Además ni profesora de historia soy. No lo sé. Consultemos un libro. Andá a biblioteca y...
Alumno 6: (Interrumpe) Miami, es Miami.

domingo, 6 de julio de 2008

El varón del tango



No tenía yo más de diez años y todavía se usaban los discos, que eran unos círculos negros que se ponían debajo de una púa que, decían, era de diamante. Mi papá tenía una nutrida colección de música de tango y se sabía casi todos de memoria. Ante cada situación, miraba con sus ojos tan grises que parecían, a veces, casi blancos, y cantaba el tango apropiado. Una vez, no recuerdo el día ni la ocasión, mi papá me hizo oír a Julio Sosa y "Madame Ivonne". Por alguna misteriosa razón que no logro penetrar, no pude dejar de oírlo durante años. Alondra gris, tu dolor me conmueve; tu pena de nieve, madame Ivonne, cantaba Sosa. Con seguridad no entendía ni la mitad de sus palabras, pero algo en esa letra, en esa voz, me traspasaba y me emocionaba hasta las lágrimas. Anteayer lo busqué y encontré y volví a escucharlo. Sigo sin comprender su misterio, pero produce en mí el viejo efecto aunque ya no gire en el Kenwood y sea ahora una serie de ceros y unos en mi computadora. Fue como volver a pasar la tarde con papá.

sábado, 5 de julio de 2008

Formas y esencias

Y adentro siempre hay la misma esencia









Soy materialista, lo fui siempre, no voy a abandonar mis principios justo ahora


Según dice Aristóteles, "la materia es necesariamente la única sustancia; y llamo materia a lo que no tiene en sí forma, ni cantidad, ni ninguno de los caracteres que determinan el ser; porque hay algo de lo que cada uno de estos caracteres es un atributo, algo que difiere, en su existencia, del ser según todas las categorías. La materia primera es, por tanto, aquello que, en sí, no tiene forma, ni cantidad, ni ningún otro atributo. "
Y con esto, confirmo mis primeras ideas y sostengo que el resto me importa un carajo. Que cada cual saque sus conclusiones, ponga norte a su existencia y sea, como pueda y quiera, feliz. Algo de mí es materia y permanece en mí per secula seculorum.
Ego dixi.

viernes, 4 de julio de 2008

Anécdota escolar LXIII: El pegawerther

(Las desventuras del joven Werther es una novela del escritor alemán Goethe. Cuando, en el año 1776, fue publicada se constituyó en un verdadero éxito editorial: la gente la leía y sufría con sus amores contrariados, muchos se suicidaron igual que el protagonista, otros se limitaron a vestir su chaleco amarillo. En un momento de relato, Goethe describe un juego que deleita a Werther y a Lotte, su amada: en ronda dicen escalas numéricas ascendentes y el que equivoca recibe una bofetada del otro. A Werther le encanta que Lotte lo sopapee. La profesora entra a primer año de Polimodal y encuentra a los varones en ronda diciendo números y azotándose.)
Profesora. ¡Ey! ¿Qué pasa? ¡No se peguen!
Alumno 1: No, no nos estamos pegando.
Profesora: ¿Qué? ¿Y eso qué era?
Alumno 2: Jugamos al Werther.
Profesora: ¿...?
Alumno 1: Claro, decimos números y el que se equivoca es castigado. Pero para hacerlo más difícil no se pueden decir ni el cero, el tres, el cinco o el siete en ninguna combinación.
(Y, muertos de risa, siguen pegándose.)

jueves, 3 de julio de 2008

La princesa de la calabaza.


Son las nueve y media de la noche de un invierno leve -como el ala del abanico de Rubén Darío-. En la cocina, la olla llama con una voz naranja de zapallo. Debo beber mi sopa, la pócima que evitará que al caer las doce me convierta en princesa. ya todos saben que no hay nada más incómodo y desastroso en la vida que ver llegar las doce sin poder evitar la mutación siniestra. ¿O acaso me imaginan en esas largas cenas de manteles de Holanda y vajilla de plata donde a nadie se le ocurre servir calabazas asadas? ¿O acaso me supondrían capaz de tolerar los infinitos besamanos donde yo -justo yo-debería ser amable, atenta, educada y, encima, cual si no fuera ya bastante, saludar a gente y gente y gente? No, definitivamente no. No es para mí que ceno mientras leo, que me baño con la puerta abierta, que duermo sin zoquetes ni piyama de seda, que me levanto al alba para que sobre siempre tiempo para nada, que me olvido las más de saludar a las personas que se suelen ofenderse cuando no me conocen, que soy hiriente cuando me azuzan las verdades, que no sé detenerme y en medio del desastre no puedo dar la vuelta, que hablo como un carrero si no estoy dando clase, que no me río mucho y tengo la ironía como sable para cortar cabezas. Por eso cada noche caliento mi brebaje y lo ingiero hasta hartarme. No hay planta más perfecta que el zapallo.
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