sábado, 13 de mayo de 2000

Lobos en la tormenta

Por definición , las tormentas no duran. (Déjanse de lado los casos de Noé, Deucalión y otros parecidos, en los que la lluvia se extendió bastante aunque no de manera infinita.)
Algun día, alguna tarde, alguna noche; el cielo se abre y deja de caer agua.
La gente se divide entre la que cae y la que deja caer.
Todavía no sé bien en cuál grupo colocarme.
Las últimas gotas me mojan con su fuego heridor, pero no pienso soltar la presa de mi existencia.
Soy una frágil rama fuerte que no se quiebra así nomás.
Afuera pueden aullar los lobos a la luz de la luna y bajo el agua.
Yo aúllo más alto que ellos.
Nadie me va a intimidar.
Todos mis caminos conducen a París donde me esperan lobos mansos que comerán de mi mano generosa y caliente.
Aquí, ahora, la lluvia amaina y el frío se insinúa como una transparente posibilidad.
Deseo que me escuchen los inundados que anidan en mi alma: siempre que llovió, paró; así que ya saben: sólo se trata de esperar.

viernes, 12 de mayo de 2000

Círculo


Yo soy Sissi y vos trazaste un círculo de baba para encerrarme. Un numerito en el pecho y el círculo se cierra. Pero yo tengo un pecho líquido: el número se humedeció, el papelito se disolvió, salté el círculo y me fui lejos... tan tan lejos que no hay medio de transporte que puedas tomar para alcanzarme, tan tan lejos que no hay ninguna palabra tuya que pueda rozarme, tan tan lejos que no hay gota de tu cuerpo que pueda horadarme. Y desde allá lejos te lo digo, bajito muy bajito, para que puedas oírme: no hay más círculo de baba, Sasha...¿Sabés por qué? Porque yo no me voy a morir en tus brazos ni de tristeza ni de desesperación.
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